Joaquín Ascaso Budría (1906-1977 o 1903?)

Joaquín Ascaso Budría (Vida y obra)

Joaquín Ascaso Budría (1906-1977 o 1903?). Nacio el  5 de junio de, 1906 (o el 1 de junio 1903?) en Zaragoza, Aragon, (España) y falleció el 12 de marzo de 1977 en Caracas (Venezuela).

Era trabajador de la construcción, militante de  FAICNT,  vivió en Zaragoza (Aragón), Francia, Caracas y Zaragoza ,Caracas (Venezuela),donde murió el 12 marzo de 1977.

Fue un anarcosindicalista español, presidente del Consejo Regional de Defensa de Aragón entre 1936 y 1937. Era primo de los hermanos Ascaso (Francisco y Domingo).

De profesión obrero albañil, en su juventud se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo, participando en la agrupación anarquista “Los Indomables” y colaborando con otra llamada “Los Solidarios”,.

Fue detenido en Zaragoza por sus actividades sindicales en 1924 y la ficha policial le daba una edad de 17 años, por lo que huyó a Francia hasta el advenimiento de la Segunda República Española, viéndose muy influenciado por la Sublevación de Jaca.

El inicio de la Guerra Civil española le sorprende en Barcelona y en el contexto de la Revolución Española de 1936, parte hacia el Frente de Aragón, primero integrado en la Columna Durruti y posteriormente en la Columna Ortiz. Recibió el nombramiento oficial de delegado gubernamental del Consejo Regional de Defensa de Aragón el 19 de enero de 1937. Durante su gestión, Ascaso actuó en Aragón prácticamente como un gobernante independiente del gobierno central, lo que provocó no pocos desaires entre Ascaso y las autoridades republicanas.1 2

Tras la disolución del Consejo, fue detenido por orden del Gobierno de la Segunda República Española, el 19 de agosto de 1937, bajo la acusación de contrabando de joyas y otros delitos.3 El republicano José Ignacio Mantecón se hizo cargo de la región, siendo nombrado Gobernador General de Aragón por las autoridades republicanas.1 Ascaso permaneció preso 38 días en la prisión de San Miguel de los Reyes, cerca de Valencia.

Finalmente se marchó a Francia a través de Andorra junto a Antonio Ortiz, desde donde partió hacia Uruguay, pasando también por Chile y Paraguay, estableciéndose finalmente en Venezuela. Allí formó en la década de 1960 el grupo anarquista Fuerza Única, junto a Antonio Ortiz y otros anarquistas españoles en el exilio.

El historiador Alejandro Díez Torre rescató y publicó en 2006 un libro escrito por el propio Ascaso, “Memorias, 1936-1938”, editado por la Universidad de

Zaragoza. También el escritor Francisco Carrasquer, hermano del también escritor Félix Carrasquer, publicó ese mismo año “Ascaso y Zaragoza. Dos pérdidas: la pérdida”, un trabajo de investigación sobre Ascaso y el CRDA. El historiador Hugh Thomas describe a Ascaso como una persona dinámica, violenta y falto de escrúpulos.2

Reconocimento.

Por decisión del Ayuntamiento de Zaragoza, en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica de España, el 17 de febrero de 2009,4 el barrio de Torrero de Zaragoza tiene una calle con su nombre, en sustitución del de “Cinco de Noviembre”, nombrada así anteriormente en memoria de las víctimas del bombardeo republicano al arsenal o depósito de armas del barrio.5

Referencias.

 

 

Joaquín Ascaso Budría

Joaquín Ascaso Budría,  nació el  5 de Junio de 1906 en el barrio de Torrero, Zaragoza. De origen humilde, comenzó a trabajar desde muy niño y a tomar contacto con los grupos del movimiento libertario, perteneciendo al sindicato de la construcción de la CNT. Su intensa actividad sindical le llevó a ser encarcelado en 1923, poco  antes de la Dictadura de primo de Rivera En 1924 se exilia en Francia habiendo sido legalizado su sindicato anarquista, regresando a Zaragoza en 1931 y convirtiéndose en uno de los líderes más destacados del sindicato de la construcción en la capital aragonesa. De nuevo será detenido en 1932, y en 1933 será elegido el primer secretario nacional de la CNT, que había fijado su sede en Zaragoza. Poco tiempo más tarde volvería de nuevo a la cárcel de Torrero, en su mismo barrio.

Como representante de esta columna participó en el Congreso Extraordinario de  Sindicatos de CNT en Aragón  celebrado en Bujaraloz, donde se acordó la constitución del CONSEJO DE ARAGÓN, del que se le nombró Presidente.Se alista como miliciano durante la guerra civil en la columna de Durruti con el objetivo de liberar Zaragoza de manos de los sublevados y luego se pasaría a la columna Ebro-Ortiz que tomaría Caspe.

Quedó constituido con los siguientes consejeros:
Presidencia Joaquín Ascaso, C.N.T.
Orden Público Adolfo Ballano, C.N.T.
Información y propaganda Evaristo Viñuales, C.N.T.
Agricultura Adolfo Arnal, C.N.T.
Trabajo Miguel Chueca, C.N.T.
Transportes y comunicaciones Luis Montolíu, C.N.T.
Economía y Abastos Evelio Martínez, C.N.T.
Justicia José I. Mantecón, I.R.
Hacienda Jesús Gracia, I.R.
Cultura Manuel Latorre, U.G.T.
Obras Públicas José Ruiz Borao, U.G.T.
Sanidad y Asistencia Social José Duque, P.C.
Industria y Comercio Custodio Peñarrocha, P.C.
Secretario General Benito Pabón 

 

El Consejo de Aragón se constituye el 6 de Octubre de 1936 y se trasladaría a Caspe. Era el auténtico órgano de gobierno de Aragón,  gozaba de una autonomía muy considerable, y estructuró la vida social, política y económica en el Aragón liberado, manteniendo estrechas relaciones con el gobierno central de la República y con la Generalitat. Mantuvo una estricta política  de precios para el buen abastecimiento del pueblo y apoyó decididamente el impulso libertario de las Colectividades.

El 10 de Agosto de 1937 este Consejo desaparecerá debido a la acción de la armas. Tropas de la 11ª División de ejército republicano al mando de Lister ocupaban el territorio y disuelven el Consejo de Aragón.

Joaquín Ascaso será entones encarcelado imputándosele unas causas totalmente falsas. Pasó a Francia donde será encarcelado y desde aquí pasaría a Sudamérica, a Chile y Venezuela, país onde vivió humildemente, muriendo en el olvido y en la indigencia en 1977. Ni Aragón ni el estado español supieron en su día  reconocer a este personaje como hicieron con los de otras comunidades autónomas, siendo el  presidente de un gobierno aragonés muerto en el exilio.

La República Independiente de Torrero, y su AA.VV. de La Paz el día 25 de Octubre le han sabido dar a este personaje  el homenaje que otros no le reconocieron.

Un monolito en su recuerdo ha sido fabricado en piedra de Calatorao y, junto a sus importantes dimensiones, destaca por estar dedicado a este ilustre vecino con el escudo del Consejo de Aragón y una placa en bronce que reza: “Los vecinos de Torrero, al anarcosindicalista Joaquín Ascaso, presidente del Consejo de Aragón. Octubre 1936- Agosto 1937”.

Presidencia Joaquín Ascaso, C.N.T.Orden Público Adolfo Ballano, C.N.T. Información y propaganda Evaristo Viñuales, C.N.T. Agricultura Adolfo Arnal, C.N.T. Trabajo Miguel Chueca, C.N.T. Transportes y comunicaciones Luis Montolíu, C.N.T. Economía y Abastos Evelio Martínez, C.N.T. Justicia José I. Mantecón, I.R. Hacienda Jesús Gracia, I.R. Cultura Manuel Latorre, U.G.T. Obras Públicas José Ruiz Borao, U.G.T. Sanidad y Asistencia Social José Duque, P.C. Industria y Comercio Custodio Peñarrocha, P.C. Secretario General Benito Pabón Presidencia Joaquín Ascaso, C.N.T. Orden Público Adolfo Ballano, C.N.T. Información y propaganda Evaristo Viñuales, C.N.T. Agricultura Adolfo Arnal, C.N.T. Trabajo Miguel Chueca, C.N.T. Transportes y comunicaciones Luis Montolíu, C.N.T. Economía y Abastos Evelio Martínez, C.N.T. Justicia José I. Mantecón, I.R. Hacienda Jesús Gracia, I.R. Cultura Manuel Latorre, U.G.T. Obras Públicas José Ruiz Borao, U.G.T. Sanidad y Asistencia Social José Duque, P.C. Industria y Comercio Custodio Peñarrocha, P.C. Secretario General Benito Pabón

http://zaragozaciudad.net/dimas/2008/102701-joaquin-ascaso-memoria-de-un-anarcosindicalista-homenaje-y-monumento.php

Publicado por Librepensador Acrata

 

 

JOAQUÍN ASCASO: MEMORIAS DE UN ANARQUISTA

“Joaquín Ascaso ha sido una figura clave de la historia de Aragón. Pasó de ser un dirigente revolucionario, sindicalista, clásico, a un ser un político y un gobernador de nuevo tipo, con atribuciones y poderes de una situación de emergencia, y pasó a ser un preso gubernativo y finalmente un exiliado”. Así define, de partida, el historiador Alejandro Díez Torre al albañil y sindicalista anarquista Joaquín Ascaso (Zaragoza, 1906-Caracas, 1977), que nació tal hace ahora cien años y que asumió un momento especial de gloria: fue elegido presidente del Consejo de Aragón, con sede en Caspe, y “recibió el nombramiento oficial de delegado gubernamental el 19 de enero de 1937, presidiendo siempre la entidad, que abría una breve –pero concentrada y rica en experiencias de recuperación regional- época de autonomía para Aragón. Ascaso fue capaz de coordinar a representantes frentepopulistas y a consejeros cenetistas en un proyecto común de gobierno, que asumió el programa histórico costista en su región como un ‘turno del pueblo”, tal como dice Díez Torre, un historiador aragonés, nacido por azar en La Rioja, en concreto en Torrecilla de Cameros, y está vinculado a Benasque, afincado en Madrid. Díez Torre es el editor de las “Memorias, 1936-1938” de Ascaso en la colección Larumbe de las Prensas Universitarias de Zaragoza.

         Ascaso fue un obrero albañil, formado a principios de los años 30 y muy mediatizado, como otros compañeros, por el impacto de la Sublevación de Jaca. Habituado a vivir en la clandestinidad, Ascaso creyó que el régimen de monarquía había caducado y que era el instante de encarar un nuevo periodo de libertad, desahogo, bienestar y modernización. “Pensar que la Sublevación de Jaca fue una movilización militar es un error. Fue una movilización civil que se precipitó por la actuación militar. Los auxiliares civiles, incluido Ramón Acín, tuvieron que improvisar. Y ocurrió lo que ocurrió. No obstante, con la ejecución de Fermín Galán y García Hernández, Ascaso y sus compañeros entendieron que la vía revolucionaria era legítima, y trajeron una nueva clase política”. Ascaso, durante los cinco años de la II República, se convirtió en un líder de la CNT, con diversos grados de radicalización. Recuerda Díez Torre que ya en ese período, Ascaso estuvo varias veces en la cárcel, algo que se volvió a repetir en 1938, tras la presidencia del Consejo de Aragón: estuvo preso 38 días cerca de Valencia, y finalmente se marchó a Francia con Antonio Ortiz porque los estalinistas, que habían asesinado a Andreu Nin, también les perseguían.

“Lo procesaron por causas ficticias, nunca justificadas, las autoridades gubernamentales. Su propia organización aragonesa le hizo el vacío. Y de ahí la salida. En Francia vivió muchas penalidades. Las autoridades francesas lo amenazaron con devolverlo a Franco o a sus propios compañeros. Antes que hubiese sucedido nada de eso, se habría suicidado con un disparo de pistola. Finalmente, consiguió embarcar hacia Uruguay, gracias un feliz contacto en Francia, y se estableció en Venezuela, estuvo también en Chile, pero vivió dos etapas de su existencia auténticamente miserables: trabajó de albañil, de conserje, en el transporte, conduciendo camiones. Nunca logró remontar el vuelo ni dejó de ser un transterrado. Finalmente sus amigos tuvieron que pagar su entierro”.

         Ascaso tuvo amores con una francesa, que perdió aquí el hijo de ambos con muy pocos días. Intentó redactar sus memorias, que no llegó a corregir y que se hallan en el Archivo de Amsterdam, porque fueron requisadas por los nazis y las llevaron, con otros documentos, en sus barcos. “Ése es otro de los milagros que afectan a este libro: fue un auténtico milagro que pudiera sacar sus memorias de España y fue un milagro que los nazis las requisaron con otros materiales y que las llevases de aquí para allá en sus navíos y que no se perdieran para siempre. Imagínese los navíos, repletos de documentos en las bodegas, navegando de puerto en puerto en las costas del Norte. Y eso no es literatura”. Las memorias tienen un fondo de verdad y emotividad que conmueve todavía. 

 

Guerra y Revolución: Joaquín Ascaso, el primer presidente aragonés y El Consejo de Aragón

 

 

Ante el fracaso del golpe de Estado en gran parte del país, se desencadenó, a partir del 19 de julio de 1936, un proceso revolucionario sin precedentes en la historia de España. El movimiento anarquista vio el momento de llevar a la práctica su ansiada revolución social. Con la colaboración de algunas fuerzas políticas y sociales, y con la oposición de otras, comenzó lo que ha sido el último intento de transformación social, económica y política realizado en Europa, inspirado mayormente en los planteamientos anarquistas. Aún con la férrea oposición a este singular proceso revolucionario por parte del republicanismo liberal y del marxismo mayoritario (PCE-PSUC), no faltaron las propias dificultades desde dentro de las mismas estructuras anarquistas. Como en las demás grandes revoluciones europeas, la revolución social española devoró a algunos de sus hijos. Fue el caso de Joaquín Ascaso Budría.

Aragón se convirtió en el estandarte máximo de la evolución que experimentó toda la sociedad española a partir del 19 de julio de 1936. No solo por la profundidad a la que se llegó en el proceso revolucionario, sino también por la creación de una institución política encargada de impulsarlo, el Consejo de Aragón.

Un orden revolucionario 

 Ante el desmantelamiento de toda estructura estatal en la zona aragonesa, el movimiento anarquista tuvo que hacerse cargo de la reorganización de la vida social, política y económica. Los cenetistas comenzaron la reorganización  de la estructura regional en agosto de 1936 en la famosa localidad de Caspe, además de la creación, en Bujaraloz, de la primera gran entidad anarquista dedicada a encauzar el proceso revolucionario, acabar con el vacío administrativo y evitar que Aragón se convirtiera en una “colonia” de la Generalitat de Cataluña, el Consejo Regional de Defensa de Aragón.

La creación de este Consejo no tuvo un origen únicamente de ideología anarquista. Otros motivos políticos fueron, también, los que suscitaron la necesidad de la creación de este Consejo, como el deseo de paliar las operaciones militares catalanas en suelo aragonés y saldar el vacío administrativo y organizativo existente, sobretodo en la zona rural. El regionalismo “popular” creciente durante esos años en la tierra de Francisco de Goya no se hizo esperar más y se puso manos a la obra. Lo que impulsó este “levantamiento” cantonalista fue la irritación que le provocaba al pueblo aragonés el papel secundario que se les asignaba por una Cataluña directora de la guerra y de la organización social, mientras que ellos proporcionaban mucho más aprovisionamiento y capital humano para la guerra. Al Consejo  se le sumaban nuevas instituciones regidoras de la vida pública que habían surgido de forma casi espontánea ante el vacío administrativo republicano, tales como el Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña, el Comité de Salud Pública de Málaga o el Comité Ejecutivo valenciano.

En principio, este nuevo organismo político aragonés no pretendió ser una entidad regional administrativa, sino un organismo que diera respuesta a la nueva situación revolucionaria. Aun así, no se pudo obviar la presencia del Gobierno republicano. Por este mismo hecho la C.N.T. buscó un reconocimiento legal de dicho organismo aragonés. Tal reconocimiento se saldó con la creación del Consejo de Aragón con la presencia de las demás organizaciones que conformaban el Frente Popular, tal consejo quedó compuesto por una mitad cenetista y por la otra mitad compuesta por miembros comunistas, socialistas y republicanos liberales. Este hecho significó que el nuevo organismo fuera adoptando procedimientos administrativos más propios del Estado burgués que no del ideal revolucionario con el que había nacido. Como por ejemplo con la sustitución, en 1937, de los comités municipales, que habían sustituido a los ayuntamientos desde 1936, por Consejos Municipales que tiraron por la borda todos los logros económicos y sociales conseguidos gracias a la colectivización de los medios de producción.

Hasta su ocupación por parte de las tropas comunistas de Líster en el verano de 1937, en Aragón existieron tres niveles diferentes de poder. El Consejo de Aragón, formado por cuatrocientos delegados de los consejos municipales. En segundo lugar, la Federación Regional de Colectividades, que se encargaba de crear las conexiones locales y comarcales para los asuntos de agricultura y comercio. Y el último escalón de poder lo conformaba la propia estructura anarcosindicalista de la C.N.T. que, con su red de sindicatos, en algunas ocasiones ejerció de árbitro entre los dos anteriores niveles de poder político.

La colectivización aragonesa y el Consejo de Aragón

El Consejo Regional de Defensa de Aragón se fundó como tal en el Pleno Extraordinario de la C.N.T. de Aragón, la Rioja y Navarra celebrado en la localidad de Bujaraloz el 6 de octubre de 1936. Tal consejo fue compuesto por 174 representantes de 139 municipios y de las milicias anarcosindicalistas que luchaban en el frente de Aragón. En la ponencia del pleno extraordinario se propuso, desde un primer momento, al destacado militante cenetista Joaquín Ascaso Budría como presidente del Consejo de Aragón. Además, para darle pluralidad política a esta nueva institución revolucionaria, se decidió que participaran las distintas fuerzas políticas y sindicales aragonesas en una proporción en la cual de cada 10 representantes, uno fuera republicano y dos fueran de la U.G.T. En un primer momento, ni republicanos ni ugetistas respondieron al ofrecimiento anarquista, así que desde el principio todos los puestos quedaron ocupados por militantes cenetistas. El primer “gobierno” quedó formado por Joaquín Ascaso Budría como presidente, Miguel Chueca Cuartero como consejero de Trabajo, Adolfo Arnal Francia en la consejería de Economía, Francisco Ponzán Vidal en Transportes y Comunicaciones, Miguel Jiménez Herrero como consejero de Información, José Mavilla Villa se ocupó de la consejería de Agricultura, y, por último, Adolfo Ballano Bueno fue el consejero de Justicia y Orden Público. Todos los estos consejeros aragoneses, así como el resto de los 174 delegados que conformaban el Consejo de Aragón, provenían del mundo académico (éstos fuertemente influenciados por las enseñanzas del jurista y economista aragonés Joaquín Costa) y del mundo laboral (camareros, albañiles, etc).

El Consejo Regional de Defensa de Aragón se presentó desde su primera ponencia como un organismo popular, nacido de la nueva situación revolucionaria y del deseo de emancipación proletaria, decidido a reglamentar la economía y la vida cultural, social y política. Desde un primer momento, este nuevo organismo se topó con la oposición tanto del Gobierno republicano como de la Generalitat de Cataluña. El propio presidente Manuel Azaña, en un alarde del clásico elitismo liberal, despreciaba a esos nuevos consejeros aragoneses refiriéndose a ellos como “trabajadores elevados a ministros”. La campaña comunista, liderada por el Secretario General del PCE en Aragón, no se hizo esperar. No dudaron en aliarse con el republicanismo liberal para catalogar al nuevo “cantón” aragonés como una “nueva Ucrania makhnovista” y una organización apologista del delito, la violencia y el terror.

El 31 de octubre una comisión del Consejo de Aragón se entrevistó con el presidente del gobierno republicano. De tal reunión nació el compromiso de avalar ‘legalmente’ al organismo anarquista e incorporar las distintas entidades frente-populistas. He aquí la muerte en vida del Consejo Regional de Defensa de Aragón, el cual había nacido como una puesta en práctica de los planteamientos federales libertarios, y que ahora se convertía en una región autónoma avalada por la República y que declaraba a Joaquín Ascaso como “delegado del gobierno”. Aun con la entrada en el CRDA de consejeros de Izquierda Republicana, U.G.T. y P.C.E. la estructura republicana anterior al golpe de Estado no pudo restablecerse, y aun con ciertas renuncias anarquistas, el organismo del Aragón libre siguió con su inmensa tarea de organización de la vida política y social.

Si la aparición de esta nueva entidad política supuso un viraje radical en la vida del pueblo aragonés, la mayor radicalidad supuso la puesta en escena del proceso colectivista de campos e industrias. La colectivización fue más una necesidad económica que una simple opción revolucionaria. En febrero de 1937, en la famosa localidad aragonesa de Caspe, se creó la Federación Regional de Colectividades.  El buen funcionamiento de la colectivización aragonesa fue tal que se realizaron nuevas construcciones agrícolas y de riego, hospitalarias, educativas y asistenciales, además de proporcionar cantidades ingentes de abastecimiento a los pueblos de la retaguardia de Madrid y Cataluña.

Tras los sucesos de mayo de 1937 y el fin de la hegemonía anarquista, el 11 de agosto se decretó oficialmente la disolución del Consejo de Aragón por parte del Estado. Las persecuciones, encarcelamientos y asesinatos de militantes anarquistas no tardaron en llegar. El decreto de disolución supuso que la misma madrugada del 10 de agosto de 1937 las 11, 27, 30 y 43 Divisiones del Ejército Popular comenzara a tomar posiciones de ataque. Al mando de estas divisiones estaba el famoso militar comunista Enrique Líster, conocido con el sobrenombre del “asesino de anarquistas” desde que ordenara fusilar a cientos de libertarios castellanos por haber colectivizado zonas de Castilla y León, cosa que había “prohibido” el PCE castellano. El mismo día del decreto de disolución, las tropas de Líster destruyeron por la fuerza todo el progreso revolucionario conseguido hasta entonces en tierras aragonesas, se instaló el nuevo gobernador comunista, José Ignacio Mantecón, se asaltaron los locales de la C.N.T., F.A.I. y F.I.J.L. con la detención de cientos de anarquistas y las tierras e industrias colectivizadas fueron devueltas a sus antiguos dueños o se les asignaron nuevos propietarios. El cambio de situación trajo un gran deterioro de la economía aragonesa y la vida de la retaguardia. Las vueltas de la tierra a propiedad individual provocaron el resurgimiento del caciquismo y el abandono del cultivo de grandes extensiones de tierra. Las estructuras de distribución y comunicación quedaron inutilizadas y se generalizó un despilfarro de recursos y una gran suspensión de casi todas las labores agrícolas. El descalabro llegó a tal punto que el propio secretario del Instituto de Reforma Agraria, el marxista José Silva, reconoció públicamente el error que supuso haber disuelto las colectividades aragonesas. El quebrantamiento de las promesas de progreso social por parte de la república en abril de 1931 tuvo su secuela en agosto de 1937 con el estrangulamiento del proceso revolucionario en Aragón.  La C.N.T. perdió su “feudo” aragonés, su militancia descendió de los 140.000 a 76.000 y el Consejo de Aragón pasó a mejor vida.

Joaquín Ascaso Budría: El “primer presidente” de Aragón 

Joaquín Ascaso nació el 5 de junio de 1906 en Zaragoza y, como en muchos otros casos, pasaba más tiempo en el exilio y la cárcel que en libertad. Empieza a destacar en la militancia revolucionaria a partir de la proclamación de la Segunda República española y la vuelta de su exilio en Francia. Arduo militante de todas las luchas sociales de la época, participó también en la creación de las Juventudes Libertarias, a cuya directiva perteneció. Además, fue el fundador del “Sindicato de Parados”. Después de 1931 pasó a formar parte del Sindicato de la Construcción, siendo elegido presidente del comité de la sección de albañiles. En el segundo congreso de la C.N.T. aragonesa celebrado en Zaragoza él fue del sector cenetista que pedía una mayor radicalidad en la lucha contra el régimen republicano. Hasta 1934 Joaquín Ascaso supo hacerse un nombre, tanto en las filas de la militancia revolucionaria, como en la propia oposición republicana, lo que le costó que a comienzos de 1933 su nombre fuera incluido, por el gobierno republicano, en la “lista negra” de los anarquistas aragoneses sometidos a arresto en la prisión de Pina de Ebro.

Joaquín Ascaso y la caída del frente aragonés

Cuando las tropas comunistas y republicanas comenzaban la disolución forzosa del Consejo de Aragón, Ascaso se encontraba en Valencia asistiendo en el pleno nacional de regionales. El día 9 de agosto de 1937 partió dirección a Zaragoza. No había recorrido más de diez kilómetros en su automóvil cuando las fuerzas comunistas le dieron el alto. La orden era clara y concisa, evitar a toda costa que Ascaso estuviera presente cuando comenzara la ocupación de la comuna aragonesa. Mientras el día 11 las unidades militares del Ejército Popular asaltaban la colectividad aragonesa, Joaquín Ascaso ya estaba encarcelado en una celda de la prisión valenciana. Salió en libertad un año después, sin ningún tipo de cargos. Nada más salir de prisión comenzó a cocerse la leyenda del tesoro de Ascaso, desde “La Pasionaria” –y el PCE-, y hasta finales de los años setenta, se mantuvo siempre la versión de que Joaquín Ascaso se había hecho con los “tesoros” de Aragón mientras era presidente del Consejo aragonés y que pasó su exilio en Sudamérica repleto de riquezas y lujos. No fue más que un bulo sin fundamentos: Ascaso sobrevivió después de la cárcel gracias a la ayuda y solidaridad de antiguos amigos. Sin recursos económicos y sin recibir ningún apoyo de los organismos de ayuda a exiliados malvivió cual vagabundo durante toda la Segunda Guerra Mundial. A partir de los años 50 a Joaquín Ascaso se le pierde la pista. Tan solo se sabe que se exilió en 1947 a Venezuela donde vivió hasta su muerte en marzo de 1977 trabajando como conserje de un hotel de Caracas.

Esta es la historia de cómo un hombre, simple, llano y trabajador como Joaquín Ascaso Budría, pasó de presidente del Consejo Regional de Defensa de Aragón, el que fuera el mayor avance revolucionario de nuestra historia, a vivir en casi la indigencia, exiliado, repudiado y olvidado en el ostracismo. Es por ello que, por deber histórico –y revolucionario-, debemos recordarlo como un hombre que dio su vida por la emancipación de la humanidad bajo la enseña rojinegra.

Borja Salvador Paz