Lucio Urtubia Jiménez (1931 -hasta la actualidad)

Lucio Urtubia Jiménez (Vida y obra)

lucio-urubia_retratoLucio Urtubia Jiménez (1931 -hasta la actualidad), nacio el 18 de febrero de 1931 en en Cascante, Navarra (España)

El es un albañil y militante anarquista español. Debido a su actividad clandestina en pro de grupos de anarquistas internacionales es considerado por la parte de la izquierda política como una especie de Robin Hood.

Lucio Urtubia nació en Cascante, Navarra, (España) en una familia muy pobre de cinco hermanos. Su padre entró en la cárcel como carlista y salió convertido en comunista. A los 19 años, Lucio oyó de su boca por primera vez la palabra que marcaría su vida: «Si yo naciera otra vez, sería anarquista».1

Reclutado para el servicio militar, descubrió muy pronto la facilidad para realizar contrabando en la frontera hispano-francesa. Con otros compañeros del servicio, desvalijó un almacén de la compañía a la que estaba adscrito. Al ser descubierto, desertó y huyó a Francia en 1954, ya que los delitos cometidos podían llevar aparejada la pena de muerte.

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En París trabajó de albañil, oficio que desempeñaría durante gran parte de su vida.

Comenzó a relacionarse con las Juventudes Libertarias de la Fédération Anarchiste, en principio para aprender el idioma, pero más tarde plenamente convencido por las relaciones que allí inició, que incluían entre otros a André Breton y Albert Camus.

Al poco tiempo de vivir en París se le pidió que escondiera a un miembro del maquis antifranquista en su casa. El refugiado era Quico Sabaté, máximo exponente de la guerrilla urbana en Cataluña, con el que compartió casa durante varios años, hasta la muerte de este:

Sabaté le facilitó direcciones de familias exiliadas en Toulouse, Perpiñán y París, así como de miembros de la antigua CNT española que seguían en activo en Barcelona, Zaragoza, Madrid y Pamplona. Urtubia, ante la detención y encarcelamiento de  Sabaté, empezó a emularlo, realizando incursiones en territorio español; posteriormente emprendió una serie de robos y atracos por Europa con objeto de conseguir fondos para la causa revolucionaria. Más tarde abandonaría estas actividades «por miedo a hacerle daño a los empleados de los bancos».

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Anteriormente había comenzado su actividad de falsificador, proveyendo de documentos falsos a una gran cantidad de guerrilleros y exiliados. En la década de 1960, conjuntamente con otros exiliados, inició sus actividades de falsificación de moneda con la que financiaban a numerosos grupos por todo el mundo, a la vez que procuraban desestabilizar las economías capitalistas. Subsecuentemente con estas actividades, en plena invasión de la Bahía de Cochinos, propuso a la embajadora de Cuba en Francia, Rosa Simeón, la destrucción con explosivos de intereses estadounidenses en Francia, a lo que esta se negó. Sin embargo, resultó tentada con la propuesta que le hizo de falsificación masiva de dólares americanos, de los que le llevaba una muestra. Fue entonces cuando la embajadora medió para presentarle al Che Guevara en 1962, a la sazón Ministro de Industria de la Revolución Cubana, al que presentó su plan de falsificación a gran escala de dólares, plan que rechazó. Este encuentro supuso una gran decepción para Urtubia, ya que el Che le comentó durante el transcurso del mismo su opinión de que los EE. UU. seguirían siendo ricos a pesar de todo, lo que interpretó como una señal de que el argentino empezaba a estar cansado del rumbo que tomaba la política en la isla.

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La acción subversiva más importante de cuantas realizó fue la falsificación de cheques de viaje del banco estadounidense First National City Bank (actual Citibank) en la segunda mitad de la década de 1970. Realizó 8.000 hojas de 25 cheques de 100 dólares cada uno, un total de veinte millones de dólares, lo que estuvo a punto de hacer quebrar al banco, que sufrió una importante caída en su cotización en bolsa. Este dinero fue utilizado para financiar distintos movimientos guerrilleros en Latinoamérica (tupamaros, montoneros, etc.) y Europa. Los titulares de prensa en España le dieron el apelativo de «el bandido bueno» o «el zorro vasco».2 Fue procesado y encontrado culpable de un delito de falsificación, por el que fue condenado a seis meses de cárcel. Para su defensa contó con la ayuda de un buen número de abogados progresistas de Francia y la pena se fijó tras llegar a un acuerdo extrajudicial con el banco, que aceptó retirar gran parte de los cargos a cambio de las planchas de grabación.

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A lo largo de su vida participó en un gran número de actos contra el sistema capitalista que supusieron que se dictaran en su contra cinco órdenes internacionales de búsqueda, incluida una de la CIA. Destacan la participación en la preparación del secuestro del nazi Klaus Barbieen Bolivia, la colaboración en la fuga del líder de los Panteras Negras, la intercesión en el secuestro de Javier Rupérez o su colaboración en la fuga de prisión de Albert Boadella, que se encontraba en espera de un juicio por un delito de injurias al Ejército. Además simpatizó con los Grupos Autónomos de Combate-Movimiento Ibérico de Liberación y con los posteriores Grupos de Acción Revolucionaria Internacionalista(GARI), manteniendo una especial relación con uno de los miembros más destacados de estos últimos, el francés Jean-Marc Rouillan.

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Siempre defendió el trabajo: «somos albañiles, pintores, electricistas, no necesitamos el Estado para nada»; «si el paro y la marginación crearan revolucionarios, los gobiernos habrían acabado ya con el paro y la marginación». Actualmente sigue participando en la difusión de las ideas anarquistas y continúa viviendo en París de su trabajo de albañil.

En 2007 se estrenó un documental sobre su vida, titulado “Lucio”, dirigido por los cineastas vascos José María Goenaga y Aitor Arregi.3

Lucio Urtubia: “Los que gobiernan están cagados de miedo”

Lucio Urtubia fue uno de los hombres más buscados tras falsificar cheques de viaje por valor de 20 millones de dólares en los años setenta

Anarquista y republicano, está considerado como un Robin Hood porque distribuía lo robado entre diferentes causas

A los 84 años, no ha abandonado la utopía y continúa difundiéndola en libros y charlas donde anima a los asistentes a seguir luchando

02/05/2015 – 20:06h

El anarquista Lucio Urtubia (Cascante, Navarra, 1931) ha sido albañil, agricultor, atracador de bancos, falsificador y expropiador, aunque el prefiere definirse como “un simple y pobre trabajador”.

En los años setenta, logró poner en jaque al banco más poderoso del planeta falsificando cheques de viaje. Hoy, continúa propagando su particular utopía que cree “más necesaria y posible que nunca”.

Lucio Urtubia: Foto: Juan ManzanaraEn abril, el Centro Social Okupado Kike Mur de Zaragoza recibió con expectación a Lucio Urtubia. Sin quitarse en ningún momento la boina y luciendo una bufanda roja, Lucio comienza su relato citando lo que considera imprescindible para seguir caminando hacía una existencia más justa: la creación, la acción y la anarquía. Llama a los asistentes a seguir luchando, porque “quien no lo hace es porque no tiene amor”. Para empezar, “basta con coger un trozo de yeso y escribir algo en el suelo”. Lo siguiente “es trabajo, trabajo y trabajo”.

Quien falsificó desde documentación para exiliados hasta cheques de viaje del First National City Bank por un valor de 20 millones de dólares para posteriormente repartir el dinero entre distintas causas justas, opina que actualmente “todavía es posible hacer algo similar”. Considera que deberían elaborarse, por ejemplo, “papeles falsos para aquellos que no tienen”. Para Lucio, en el saber y en la utilización de las cosas reside el poder de la gente”. Y añade: “El crimen no es hacer y fabricar, el crimen es hacer dinero y quedártelo para ti. Lo demás es precioso: burlarse de las autoridades, burlarse de los bancos, burlarse de las injusticias…”.

Orador elocuente, viaja en el tiempo por los hechos que lo han convertido en un referente para muchos. Sobre su infancia en Navarra dice que “no sentía que fuera mi tierra porque solo conocí hambre, injusticia y crímenes”. Luego, en la mili, tras conocerse que robaba ropa y víveres, huyó a Francia: “Deserté por ladrón, pero qué placer robar a esa patria de imbéciles”.

Lucio recuerda su llegada a París con emoción. “De la noche a la mañana me encontré en la ciudad de la luz en todos los sentidos. Yo, que no había leído más que la hoja parroquial de mi pueblo, descubrí los libros, conocí a los anarquistas que habían luchado en la Guerra Civil y en la Segunda Guerra Mundial, anarquistas a quienes la República había tratado mal y, aún así, la defendían. Ellos fueron los que me educaron”, explica.

Sobre las recientes detenciones a anarquistas, Lucio responde que “los que gobiernan están cagados de miedo. La gente se mueve y saben que nos los vamos a comer si no hacen nada”. No obstante, recomienda que “aún así, hay que tener cuidado. Se debe hacer lo que buenamente se pueda, pero con inteligencia. Ellos tendrán siempre las leyes o si no se las inventarán”.

Lucio Urtubia en el Centro Social Okupado Kike Mur de Zaragoza. Foto: Juan Manzanara
Lucio Urtubia en el Centro Social Okupado Kike Mur de Zaragoza. Foto: Juan Manzanara

De la actual situación política opina quelos problemas son los mismos que plantearon los republicanos. No habrá ningún cambio en el mundo, ni con Podemos ni con unos otros, mientras no tengamos una responsabilidad todos los seres humanos. Los políticos lo único que saben es coger para malgastar. Para mí, lo fundamental es ser lo que se es por lo que se hace y no por lo que se dice”.

Sobre el valor del dinero, Lucio explica que ha sido un montón de veces millonario, pero mi riqueza son las personas que vienen a escucharme y a preguntarme”. Cree en los encuentros. Para él fueron muy importantes los que mantuvo cuando llegó a Francia y conoció a Federica Montseny, Giuseppe Lanza del Basto Albert Camus, personas que le hicieron pensar y reaccionar. Quizá, por eso, aunque es octogenario, no descansa y continúa dando todas las charlas que puede recibiendo visitas en su casa en París para relatar su utopía, que es lo mismo que decir su vida.

Lucio Urtubia ha publicado los libros  La revolución por el tejado (Txalaparta, 2008) y Mi utopía vivida (Txalaparta, 2014).

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JUEVES, 8 de noviembre de 2007

El albañil que estafó al mayor banco del mundo

Casi analfabeto y anarquista, el navarro Lucio Urtubia fue el criminal más buscado en los ochenta. Puso en jaque al First National City Bank falsificando cheques. Ahora, una película recoge su vida. Nos recibe en su casa de París.

JESÚS DUVA 8 NOV 2007
Foto de familia, Lucio es el niño con flequillo.
Foto de familia, Lucio es el niño con flequillo.

Artrítico y diabético, Lucio Urtubia Jiménez conserva, a sus 76 años, el espíritu rebelde, anarquista y revolucionario de su juventud. Albañil de profesión, contrabandista, atracador y secuestrador en defensa de sus ideales, llegó a poner de rodillas al First National City Bank norteamericano al inundar el mercado con miles de cheques de viaje falsificados en las postrimerías del franquismo. Le han llamado el buen ladrón, el último Robin Hood, el irreductible…

Durante décadas fue un referente de la lucha contra la dictadura. Su casa de París era -y sigue siendo- un refugio no sólo para libertarios, sino para gente de todo pelaje: etarras, montoneros, tupamaros, activistas de las Brigadas Rojas italianas o de Acción Directa… Su vida, cuajada de huidas, atracos -“expropiaciones” o “recuperaciones”, según su terminología- y cárceles, ha sido llevada ahora al cine. Los directores guipuzcoanos José María Goenaga y Aitor Arregi son los autores del documental Lucio, realizado con apoyo económico del Ministerio de Cultura y del Gobierno vasco (además de EITB y TVE).

Ya desde niño, Urtubia dio muestras de sus futuros derroteros. “Yo soy de Cascante, en Navarra, y me dedicaba a azotar, con ramas de ortigas, las piernas de las niñas burguesas. Me detenían y, como mi madre era pobre y no podía pagar la multa de cinco pesetas, me metían a la cárcel”, recuerda riendo a mandíbula batiente.

Nacido en 1931, el joven Lucio aprendió a jugar al ratón y al gato con la Guardia Civil desde muy temprano. Aprovechando que tenía un hermano camionero, empezó a contrabandear café, fruta y otras mercancías por la frontera franco-española. “Ahí aprendí que tú puedes ganar 99 veces, pero que, si pierdes una sola, ya te puedes dar por jodido. O sea, que el revolucionario no puede fallar nunca y que no te puedes dejar coger”, afirma. Entonces robaba para sobrevivir. Y siguió haciéndolo en la mili. Los militares descubrieron el saqueo, y eso forzó al soldado a escapar a Francia en 1954. La otra opción era acabar fusilado.

Sin oficio ni beneficio, casi sin saber leer, Lucio trabajó en París de alicatador, un oficio que ha mantenido hasta jubilarse a los 73 años. “El trabajo es lo mejor y lo más revolucionario”, sostiene. Y repite una frase que ha convertido en su lema: “Si el paro y la marginación crearan revolucionarios, los Gobiernos acabarían con el paro y la marginación”.

Sus compañeros le preguntaron un día: “¿Tú qué eres?”. Y él contestó: “Yo soy comunista”. Y ellos replicaron: “¿Tú comunista? ¿Qué coño vas a ser comunista? ¡Tú eres anarquista!”. Fue la primera vez que escuchó esa palabra, que desde entonces ha sido casi como su apellido, de tan pegada que ha vivido a ella.

Comenzó a relacionarse con las Juventudes Libertarias de la Fédération Anarchiste, en principio para aprender el francés, pero más tarde por convicción y porque allí pudo relacionarse con intelectuales de la talla de André Breton y Albert Camus. “Al poco de vivir en París, el anarquista Germinal García me pidió que escondiera a tres revolucionarios españoles. Uno de ellos resultó ser el mítico Quico Sabaté. ¡Cuando me enteré de quién era…! Porque entonces El Quico ya era conocidísimo entre nosotros. En la España franquista era el enemigo público número uno del régimen, pero para mí era dios”, recuerda Lucio, pugnando con las lágrimas.

El encuentro con Sabaté, el célebre maqui que después sería asesinado en Sant Celoni en 1960, le marcó de por vida. El audaz guerrillero le facilitó a Lucio contactos con libertarios exiliados en Toulouse, Perpignan y París y con miembros de la CNT española en Barcelona, Zaragoza, Madrid y Pamplona.

Deslumbrado por su héroe Sabaté, empezó a emularlo realizando incursiones en territorio español. Posteriormente pegó una serie de robos y atracos por Europa armado con la metralleta Thompson que Sabaté le dejó como legado.

“En aquella época, las expropiaciones eran muy fáciles. Íbamos a cara descubierta. Los bancos no tenían cámaras de grabación, ni puertas blindadas, ni guardas de seguridad. Llegabas y los empleados se cagaban de miedo. Te daban todo en cuanto veían las armas. Pero a mí me gustaban poco. Tenía miedo de hacerle daño a los trabajadores, que no eran más que unos asalariados de los verdaderos ladrones que son los banqueros”.

Lucio ha bautizado su vivienda como Espacio Louise Michel, en honor a la luchadora de la Comuna de París, cuyo retrato adorna la estancia principal.
Lucio ha bautizado su vivienda como Espacio Louise Michel, en honor a la luchadora de la Comuna de París, cuyo retrato adorna la estancia principal.

Su oficio de albañil le facilitaba una cobertura perfecta. Lucio Urtubia se levantaba antes del alba y se iba a la obra. Como un clavo. Después, al salir del tajo, se convertía en un revolucionario. Y así, con semejante tapadera, ¿quién podía pensar que detrás de ese hombre casi analfabeto, de manos ásperas y manchadas de yeso, había un ácrata? “Nadie. El trabajo ha sido mi salvación”, contesta Lucio, ante una exposición fotográfica sobre la Guerra Civil montada en el caserón donde vive.

El viejo edificio está en la Rue des Cascades, en el barrio de Belleville. Es una zona cuajada de inmigrantes, escultores, viejos refugiados políticos, contestatarios, jóvenes antisistema… En las mismas calles en las que actuó el legendario bandolero Louis Dominique Bourguignon, Cartouche, famoso en el siglo XVIII por saquear a los ricos para ayudar a los pobres. Una especie de Robin Hood. “¿Ah, sí? Eso es lo que me han dicho a mí muchas veces: que yo he sido como Robin Hood. ¿Y quién es ese Robin Hood?”, pregunta, cándido, el anarquista. Mantiene la mente lúcida, aunque los recuerdos se agolpan atropellada y desordenadamente en su cabeza. Camina con torpeza -la artrosis- y tiene que vigilar su nivel de azúcar en la sangre -la diabetes-. Pero invita al acompañante a dar un paseo por su barrio, donde conoce a todo el mundo y todo el mundo le conoce a él. El barrio está cuajado de imprentas. Le fascinan. Están muy ligadas a su vida y a su gran golpe: la falsificación de 8.000 hojas de 25 cheques de viaje de 100 dólares. Unos 20 millones de dólares de la época (los años ochenta).

Ya antes había comenzado su actividad de falsificador, de manera que no había exiliado que no tuviera documentos facilitados por él. “Yo no sé nada de imprenta. Mi mérito es que logré que trabajadores que sí sabían de eso hicieran carnés de identidad, pasaportes y cualquier documento. Los hacían idénticos y con los colores perfectos. Siendo un pelagatos, convencí incluso a empresarios para que arriesgaran su vida y su fortuna”.

-Pues usted ha pasado a la historia como un hábil pendolista…

-¡Quiá! Yo sólo me ocupaba de dejar todo limpio en la imprenta. Rompía las pruebas, limpiaba los rodillos, los cauchos… Eso era muy importante, ¿eh? Una vez estaba quemando papeles en la chimenea y se quemó el hollín. Alguien llamó a los bomberos y llegó la policía cuando estaba en plena faena [ríe con ganas al recordarlo]. ¡Menos mal que me dio tiempo a esconder los papeles chamuscados!

En 1962 conoció al Che Guevara, al que propuso falsificar dólares americanos a gran escala. “Rechazó el plan diciendo que Estados Unidos seguiría siendo rico hiciéramos lo que hiciéramos. El Che no me gustó, me pareció flojo”, dice.

Este viejo libertario ha saltado a la fama por ser el inspirador de un golpe maestro: la falsificación de 20 millones de dólares en cheques de viaje del First National City Bank, lo que estuvo a punto de llevarle a la quiebra.

“Compré en Bruselas 30.000 francos en travellers cheques con documentación falsa. Después compré el papel para las falsificaciones. Costó imitarlos. ¡Es muy difícil llegar a la perfección! Yo daba el visto bueno, pero no fabricaba los cheques porque no sé nada de imprentero.

-¿Cómo empezaron a dar salida a esas falsificaciones? ¿Nunca se dieron cuenta los bancos?

-Éramos un montón de equipos dedicados a colocar los travellers cheques. Primero entraba yo, y si todo salía bien decía a los demás: “La sala de baño está perfecta”. Era la clave. Ahí empezaba la cadena. Los de los bancos, antes de pagar, miraban en una lista para ver si la numeración figuraba entre los robados o extraviados. Al ver que no, pagaban sin problemas. ¡Ja, ja, ja?! No podían estar en la lista porque llevaban la numeración de los que compré en Bruselas…

La primera oleada de cheques de viaje fraudulentos les reportó unos 300.000 francos, que sirvieron para financiar a montoneros, tupamaros y otros revolucionarios. Al poco, un ex cocinero de la cárcel de Segovia le confía a Lucio que tenía la posibilidad de vender todos los travellers cheques al 30% de su valor. ¡Menudo pelotazo! Pero después de una serie de citas con un norteamericano que estaba interesado en el negocio, el cerebro de la operación cayó en la trampa. Fue en junio de 1980 en el famoso café Les Deux Magots. Dio con sus huesos en la cárcel. “Es una falsificación de excelente calidad y por ello muy peligrosa”, admitía un informe policial. Lo preocupante es que Lucio se niega a revelar dónde tenía escondidas las planchas de impresión. Y mientras este material esté ilocalizado, el banco corre el riesgo de sufrir un descalabro descomunal.

El astuto anarquista llevaba varios meses entre rejas, pero feliz al comprobar que había logrado poner contra las cuerdas al mayor banco del mundo. Sólo cumplió seis meses de presidio gracias a un acuerdo extrajudicial con el City Bank, que consiguió hacerse con las planchas de impresión a cambio de retirar los cargos y, según Lucio, abonar 50 o 60 millones de francos.

Lucio Urtubia es aventura y riesgos: cinco órdenes internacionales de búsqueda, incluida la CIA; un plan frustrado para secuestrar al nazi Klaus Barbie en Bolivia; la fuga del líder de los Panteras Negras; su mediación en el secuestro del diputado Javier Rupérez por ETA político-militar… “¡Bah! A los periodistas sólo os gustan estas historietas”.

-¿Qué le parece la Ley de Memoria Histórica que impulsa Zapatero?

-No tenemos que olvidar lo que fue la dictadura. ¿Y esto de Fraga? ¿No dice Fraga que hay que olvidar? Fraga ya chochea. ¡Que olvide él, que tendrá remordimientos por mucho de lo que hizo!

“Yo no estoy de acuerdo con la violencia. Yo no estoy por matar a nadie. En España, con todos los inconvenientes que se quiera, hoy hay libertad”, responde cuando se le pregunta por ETA. “La libertad es para mí como Dios: inexplicable”.

Lucio se estrenó en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La cinta llegará a cines de toda España próximamente.

Lucio Urtubia: “Podemos ha desaprovechado la oportunidad, no saben hacer nada”

Enriqueta de la Cruz ||

Escritora y periodista ||

Entrevistamos a Lucio Urtubia Jiménez, una persona cabal, coherente, firme y hoy muy disgustado con Podemos y su “jefecillo”, Pablo Iglesias, que le ha defraudado. Este anarquista fue el hombre más buscado en todo el mundo mundial, en los 80’s; asestó un duro golpe al capitalismo: obligó a negociar al mayor banco entonces, el First National City Bank, al inundar el mercado con miles de cheques de viaje falsificados (20 millones de dólares). Y tuvo en jaque a Scotland Yard, que fue a visitarle. Este hombre que miró de frente a los opresores y delincuentes finos que nos machacan aún cada día, y les dijo lo suyo en la cara; este navarro residente en el París liberado por los republicanos y los suyos, los anarquistas de La Nueve; esta persona que ha dado mucho, mucho amor al mundo entero; este albañil valiente y humilde que proclama el cambio, quererse y el “hacer, hacer, hacer”, sigue batallando incansable.

Los gobiernos españoles han sido cobardes y no han tenido ovarios para decir la verdad, para defender a los compatriotas, aquella gente republicana tan buena que pagó tanto, que sufrió tanto, que quería tanto
Los gobiernos españoles han sido cobardes y no han tenido ovarios para decir la verdad, para defender a los compatriotas, aquella gente republicana tan buena que pagó tanto, que sufrió tanto, que quería tanto

Nos encontramos en el X Encuentro de Escritores organizado por el Foro Social en Segovia, “ciudad refugio donde hay sitio para todos” que ha reunido, el 2 y 3 de octubre de 2015, a gente de “otra manera de pensar, otra manera de escribir”, como decía el lema de la convocatoria: el ex teniente Luis Gonzalo Segura, al catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad Agustín García Matilla, la poeta Ana Pérez Cañamares, Eugenia Rico y yo misma.

A sus 84 años, él se levantó a las cinco de la mañana para coger el tren en París y asistir gustoso a una invitación literaria y cañera. Yo acudí un día antes de mi intervención, el 2, para conocer y escuchar al hombre que admiro, para preguntarle por su histórico encuentro en 1962 con el Che, personaje que a mí me gusta y a él no le convenció. Me desengaña y quiere que me sume al anarquismo, quiere hacer anarquistas a todos; por el ejemplo, claro. Lo pensaré, Lucio, si es que ya no lo soy de siempre, porque tengo el corazón dividido pero mi corazón es siempre de izquierda. Él dice que el anarquismo es responsabilidad y yo le creo, lo sé.

Fui a disfrutar de su compañía, a aprender de él, para que me ilustrara y, sobre todo, para estar cerca y sentir con él cómo debemos cambiar este mundo estupendo que hacemos estúpido con nuestras torpezas. Vivimos dos días intensos gracias a Yeyo y a todo el conjunto de personas únicas, comprometidas, que hacen posible el Foro Social segoviano con sus múltiples actividades, su incansable tarea, su generosidad. Dimos un paseo literario recordando con Machado que se hace camino al andar por esas preciosas alamedas, o por donde sea; recordando, con mi quizá pariente Juan de la Cruz el santo, el misticismo del amor y que Dios somos todos porque todos podemos crear, y también joder el Paraíso.

De Lucio se aprende a no cortarse, se aprende rebeldía de la buena, se aprende a no ser gilipollas. Podrían escribirse muchos libros con su historia pero es mejor que lean los suyos, muy bien escritos y donde todo queda perfectamente explicado. Y no se pierdan su película a la que pueden acceder desde Internet. Así se enteran de quién es de verdad este hombre. Pero no hay nada como conocerlo personalmente, se lo aseguro. Y ahí van las reflexiones. Disfruten y, como dice él ¡Viva la anarquía y que le den a la Monarquía!

¿Qué hay que hacer, Lucio?, porque estamos muy despistados, se ponen en marcha iniciativas pero luego se quedan en agua de borrajas. Además parece que queremos todo muy deprisa…

Sí, sobre todo queremos ir muy deprisa. Y ésa es la decepción y el disgusto que tengo con Podemos: ha querido ir muy deprisa. ¿Qué saben ellos? Son universitarios, saben cosas de intelectuales, cosas que han discurrido pero ¿qué saben lo que es la vida si no han vivido nada? Son gente inteligente, inteligentísimos, pero ¿qué es la inteligencia? ¿La inteligencia es venir como ha venido Pablo Iglesias a París con gestos de un jefe, de un jefecillo, a no decir más que chorradas y comportarse como un bobo? (Se refiere al Foro por el Cambio desde el Exterior celebrado en París el pasado septiembre donde se abordó “La aplicación de los derechos humanos). Estoy tristísimo con lo que he visto porque se había hecho confianza a Podemos. Han estado reuniéndose en mi casa durante un año en París: la gente, Podemos, la diáspora de españoles de allí…Esta historia sobre los Derechos Humanos, yo creo que en parte ha estado motivada por mí; no quiero hacer gala de nada, yo hago lo que puedo y no por interés, lo que me interesa es lo que podía haber sido este Pablo si hubiera continuado sin querer nada (que es lo que dijo al principio), si no hubiera hecho más que limpiar y si hubiera hecho lo que hizo Jesucristo cuando sacó a patadas en el culo a aquellos fariseos. Eso es lo que tenía que haber hecho con toda esa gente que hay que sacar de ahí, porque no saben hacer nada.

Te refieres a los que nos han mandado y mandan, claro…

Los gobiernos que hemos tenido. Hay que ver, todo lo que han tenido y lo único que saben es hacer mal. Ya sean estos Aznar, estos Felipe González, todos estos socialistos. Y este Pablo Iglesias…, ésa es mi tristeza… Por una vez teníamos la posibilidad de limpiar y no solamente en España (con lo necesario que es limpiar) y echar a la gente que no sabe hacer nada…, es lo mismo que está ocurriendo en Francia y en el mundo entero, que aún con todas las riquezas que tenemos no saben hacer nada. Las riquezas deben servir para ayudar a la gente, no para hacer guerras y matar, que no es con bombas como vamos a ganarnos el amor de la gente: no es así, hay que cambiar y hay que ser de otra forma. Y hay que dar: si das, recibes.

Tienes razón, hemos tenido y tenemos gobiernos desastrosos, Lucio, pero hay esperanza, no sé cómo lo ves. En Europa se intenta recomponer la izquierda, hay economistas franceses destacados y otra gente implicada ya. Es importante. Tú siempre dices que hay que hacer, aunque seamos pocos. Hacer.

La lucha es amor y una necesidad; quien no lucha es porque no quiere
La lucha es amor y una necesidad; quien no lucha es porque no quiere

Sí, porque nunca se sabe. Ya ves, la historia nos ha probado que de un zarzal sale una rosa; lo que yo he vivido ni yo mismo me lo explico, por ejemplo. Y lo que está viviendo Oriente Medio. Estas cosas que suceden, lo que empezó siendo un hombre en Túnez al que le vacían su carrillo de fruta y se prende fuego y enciende a todo el mundo… O también, lo que estamos viviendo ahora aquí, quién iba a decir que Podemos (con todo lo mal que lo ha hecho), que sin hacer nada tenía el tenían cerca del 30 % de simpatías y mira ahora ¡cómo han bajado! Y se van a quedar sin nada porque no saben hacer nada, ésa es la desgracia. Y las pretensiones que han tenido. ¡Este Pablo Iglesias qué pretencioso! Hubo un muchacho, Javier, que estaba con ellos que me decía: “Lucio, no te hagas ninguna ilusión con Podemos, que son estalinistas”. Menudo disgusto me llevé entonces, pero cómo van a ser… ¿Qué son estalinistas? ¡No son nada! Son una cuadrilla de gilipollas.

Está todo a huevo y sin embargo, nada… Estamos muy despistados aquí, ya te decía al principio. Mucha gente que quiere votar pero no sabe a quién.

Nadie sabemos.

Pero también hay mucha comodidad, Lucio, son pocos los que hacen algo, y hay que hacer sin esperar a que te lo den resuelto…

Sin esperar, nada.

Y también mucha represión es lo que hay, no se puede criticar al rey que hace cosas que en fin… esos pretendidos lavado de imagen que no hay quien lave lo que hace… Hacen lo que les da la gana con impunidad y dicen unas cosas…

No se puede impedir. Ellos dicen lo que quieren y lo que les da la gana pero, ¿quién me va a impedir a mí decir lo que pienso, por ejemplo? Yo que estoy en contra de las cárceles, que las cárceles no las quiero ni para el yerno y la hija del rey; que lo que quiero es que a esa gente que se ha llevado lo que no es suyo, se lo quiten. Es tan humano, es tan de amor la crítica. La lucha es amor. Luchar es una necesidad. El que no lucha es porque no quiere.

¿Y el anarquismo qué es para ti hoy?, bueno hoy como siempre, supongo…

Como siempre: ser responsable. Los anarquistas no tienen nada que ver con esas difamaciones de que mataban a algún obispo, que eran pistoleros, gente que lo había hecho muy mal. Eso no tiene que ver nada, esa forma de vengarse de alguien por el mal que habían hecho. Por ejemplo, un hombre como el cardenal Soldevila, que era un pistolero. Pues en aquellos momentos nada más normal que lo mataran, era el que financiaba a quienes mataban a los anarquistas.

Tú nos has hablado de cosas preciosas, como que tu casa es casa de puertas abiertas…

Es lo que me enriquece, ésa es mi riqueza.

Dar y recibir, esa solidaridad. Te presentan como un tipo duro, pero eres tierno, cercano y muy humilde.

Hombre, el amor que me manifiestan en todo el País Vasco, por ejemplo (hace unos meses fue protagonista de un emotivo homenaje en Castejón)… No me lo merezco, hay otra gente que ha sufrido más que yo y que han hecho más que yo, pero yo he tenido esta suerte no sé por qué. Yo hago un poquitín, doy así (hace un gesto de poco) pero recibo así (hace un gesto de mucho) y los que tienen los medios podrían, si no fuera por el egoísmo, ganarse la simpatía y el amor de la gente. Tienen medios pero no saben hacer; eso es un desastre (vuelve a dolerle Podemos, se nota. Tomamos un vinico blanco con unas aceitunicas, como le gusta nombrarlas).

Quiero volver al desastre de la Monarquía. Se está recordando y rehabilitando la memoria de La Nueve, la compañía que entró la primera a liberar París; casi todos eran anarquistas españoles. Y el rey éste que padecemos se atrevió a apañárselas para estar ahí de cuerpo presente. ¡Qué horror que le inviten la alcaldesa, los poderes parisinos…! Que le dejen meterse en un acto republicano y en un acto al reconocimiento de la fuerza de liberación que no tuvimos nosotros de los países europeos, por cierto; que no tenemos.

Se puede decir que en La Nueve eran todos anarquistas.

Pues eso, la liberación no llegó a España y España no está liberada todavía, pero, ¿qué te pareció esa presencia?

Pues muy mal pero, bueno, está ahí. Lo que pienso y siento es que estos cobardes de gobiernos españoles no han tenido ovarios para decir la verdad, para defender a los compatriotas, a aquella gente que pagó tanto, que sufrió tanto, que quería tanto. Porque, claro, la República no era perfecta, los santos no existen, pero aquella gente hay que ver lo que hizo… Había una República y de la noche a la mañana, lo que pasó. Por ejemplo, el conde Rodezno, navarro, que fue ministro de Franco y firmó 50.000 ejecuciones, ¿cómo podemos soportar todo eso y cómo ha sido posible el abandono de todos estos gobiernos a esta gente tan buena, aquellos republicanos? La mitad del territorio francés fue liberado por republicanos españoles en la Resistencia y después cuando entran las fuerzas en París, es La Nueve la que entra, la segunda división del general Leclerc. Y ni estos socialistas, ni el PP, ni nadie, ha tenido el valor, el coraje ni el amor de esa gente, que hay que ver lo que hicieron. ¿Y tiene que ser un cantamañanas como el rey el que venga allí a poner una placa, cuando tenían que haber sido ellos?

Es que en el fondo, tenemos gobiernos, un régimen con participación ciudadana, votos y partidos, lo que se llama democracia; pero también es verdad que el máximo jefe de todos es un militar. Porque, aparte de coronado es el responsable de las Fuerzas Armadas; o sea, que en el fondo estamos mandados por un militar, ¿no?, cosa que parece anómala también… Tú, ¿cómo crees que tiene que hacerse la III República y con qué gente?

Pues tiene que hacerse, sí. Hay mucha gente de valor que está, ya saldrá; la gente está y hay que estar. Por eso dos, tres, diez, pero hay que estar en las cosas. Lo que he visto de vosotros aquí en Segovia, estoy entusiasmado, gente con valor, con educación, con cultura, con conocimiento, gente que puede aportar. Y en Madrid debe de haber cantidad de gente,y en Barcelona y en todos los sitios. No nos preocupemos, que no faltará gente para crear otra república.

¿Qué quieres añadir?

Lo que dije antes, que estoy en contra de las cárceles, no las quiero ni para mis enemigos, ni para el señor Rato, ni para nadie. Lo que hay que hacer es quitarles lo que no es suyo, pero la cárcel ¿para qué? Y un saludo y abrazo para Pablo Ibar condenado a muerte en los Estados Unidos en el año 2.000, para Lorença Peiro de Cambó y para mi amigo Arnaldo Otegui, que espero que salga lo antes posible. Y que las personas fuera puedan hacer bien. Dentro no se hace más que acumular odio, rencores y maldades.

Hay mucha gente de valor que está, ya saldrá; gente no faltará para crear otra república
Hay mucha gente de valor que está, ya saldrá; gente no faltará para crear otra república

Breves notas de vida

Lucio nació en Cascante, Navarra, en 1931. Su familia no tenía recursos y él recuerda a esas mujeres tan fuertes como su madre que supieron sacar adelante a sus hijos con tan poco. Es consciente de que ha tenido suerte en la vida, que le salió bien esta vida, que repetiría como anarquista. Cree sinceramente que el hombre es lo que es, por lo que hace. No está contra la riqueza sino contra la mala utilización que de ella se hace. Dice que lo peor es que nos creamos lo que quieren hacernos creer: que no hay manera de cambiar, cuando sí la hay; él lo ha demostrado muchas veces… Ahora vive en París, en Belleville, “mi puerta siempre está abierta”, nos asegura. Por allí han pasado muchos rebeldes, revolucionarios, gente soñadora, que no dormida. En esa ciudad de la luz, allí en París, conoció a Breton, Camus, Brassens y a alguien que hace mucho le marcó, Quico Sabaté, máximo exponente de la guerrilla urbana en Cataluña, enemigo número uno de Franco, una persona que le enseñó mucho.

Lucio siempre trabajó y se esforzó de lo lindo haciendo lo que tenía que hacer: obras. Es de los pocos que aún sabe hacer bóvedas y apreciar la arquitectura; estos días miró el acueducto con mirada sensible, de artista, como mira todo lo demás. Es un constructor, es un anarquista. Es autor de “La revolución por el tejado” y “Mi utopía vivida”, dos obras donde cuenta mucho, interesante, que nos puede ayudar a entender y cambiar el mundo.

20151003_120332Entre sus anécdotas figura la vez que fue ayudado por la policía francesa a cargar una puerta incautada al capital. -¿Qué hace hombre?, le preguntaron cuando le vieron tan cargado. -He venido a recoger esta puerta, respondió, sudando y temiendo que le pillaran. –¿Y cómo no le han puesto ayuda sus patronos?, siguieron preguntando. -Ya saben ustedes cómo son los patronos. Y, conmovidos, le echaron una mano.

Puso de rodillas al First National Bank of New York (actual Citibank) con unos cheques de viaje falsificados que supusieron decenas de millones de dólares. Lo que pudo quedarse, porque negociaron al final, fue destinado, como todo lo recuperado en otras acciones contra el sistema capitalista, a una noble causa: financiar causas anarquistas por todo el mundo, en definitiva, al progreso de la humanidad. Thomas Bernard publicó: “Lucio Urtubia, el anarquista irreductible”. En la Red pueden encontrarle en la película documental dirigida por Aitor Arregui y José María Goenagal: Lucio. Y no hay más que contar, hay, como dice él, que hacer.

¡Salud, Libertad y República!

Obra

Referencias

  1. Cita textual de su autobiografía Urtubia Jiménez, Lucio (2008). La revolución por el tejado: autobiografía. Txalaparta. p. 72. ISBN 9788481365320.; también «Documentales. 5º.- Lucio». CGT Federación local de Alicante. Archivado desde el original el 29 de noviembre de 2015. Consultado el 11 de enero de 2011., reseña del documental Lucio (2007), de Aitor Arregi y José María Goenaga
  2. «La 2 emite hoy un documental sobre Lucio Urtubia». Diario de Navarra. 12 de diciembre de 2010. Consultado el 16 de enero de 2011.
  3. Documental sobre la vida de Lucio Urtubia.
  4. Enlace a Google Books.

Bibliografía

  • Thomas, Bernard. Lucio Urtubia, el anarquista irreductible. Ediciones B, 2001. ISBN 84-666-0267-4
  • Thomas, Bernard. Lucio, l’irréductible. Traducción de Albertina Rodríguez y Francisco Rodríguez. Suma de Letras SL. ISBN 84-663-0671-4

Enlaces externos

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 1ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 2ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 3ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 4ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 5ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 6ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 7ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 8ª

Lucio Urtubia el anarquista irreductible parte 9ª