Tomas Germinal Gracia Ibars (Víctor Garcia Germinal) (1919+1991)

Tomas Germinal Gracia Ibars (Víctor Garcia Germinal) (Vida y obra)

Tomas Germinal Gracia Ibars, (Víctor Garcia Germinal),  anarquista e historiador de Barcelona.Tomas Germinal Gracia Ibars (Víctor Garcia Germinal) (1919+1991) Nacio el 24 de agosto de 1919 en Barcelona, Cataluña, (España) y murio el 10 de mayo de 1991 en la Clínica Mas de Rocher, de Castelnou de Les Montpellier, Languedoc, Occitania, (Francia), murió, después de una larga y penosa leucemia, el militante anarcosindicalista, escritor, traductor e historiador del movimiento anarquista internacional Tomas Germinal Gracia Ibars, más conocido como Víctor García

De muy pequeño su madre le llevó a Mequinenza, Bajo Cinca, Franja de Poniente, Zaragoza, Aragon, (España)), de donde era oriunda. Huérfano de padre muy pronto, la familia se instaló en Barcelona, Cataluña, (España) donde con 12 años trabajó en la industria textil.

Miembro del sindicato fabril de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) desde 1933 y de las Juventudes Libertarias de Gracia desde 1936. Militó en el grupo “Los Quijotes del Ideal”, con Abel Paz, Liberto Sarrau y otros, fundado en agosto de 1936 que se oponia al colaboracionismo anarquista en el gobierno, publica sus primeros artículos en su portavoz, “El Quijote” (1937), y en “Ruta”.

Durante la guerra combatirá con “Los Aguiluchos” y cuando la militarización abandona el frente y se suma a la colectividad de Cervià de les Garrigues con Abel Paz y Liberto Sarrau, donde fundó las Juventudes Libertarias y fue miembro del Comité Regional de Cataluña de estas, a la vez que hacía de contable en la Casa CNTFAI de Barcelona, Cataluña, (España).

Tras el desastre del Ebro, se unió a la 26 División y, herido en Tremp, pasó a Francia, donde estuvo llendo y viniendo de un campo de concentración a otro (Argelers, Barcarès, Brams).

De Brams marchó a Remomantin como tejedor. Después vino Marsella (1941), pantano de Lago Muerte (1942), con estancias en la prisión de Marsella y de Lyon, (Francia).

Detenido como resistente al Delfinado, es encarcelado en el campo de Vernet por el Gobierno de Vichy, pero consigue huir cuando lo querían enviar a Dachau.

La Liberación de Francia le coge en París, Isla de Francia, (Francia). Asistió al Congreso de 1945 y en abril, al Pleno de Toulouse, (Francia) accede al Comité Nacional de las Federación Ibérica de Juventudes Libertarias como secretario de administración, que terminará abandonando por incompatibilidad con Benito Milla.

Después será administrador de “Ruta” y de “Solidaridad Obrera”, que dejó por discrepancias con el sector dominante de Laureano Cerrada.

Más tarde fue primer secretario de la Internacional Juvenil Anarquista (IJA) y fundó su órgano de expresión en esperanto “Senstantano” (antiestatal), y como miembro del IJA asistió al Congreso Nacional de Jóvenes ácrata Italianos (Convegno di Faenza) de julio de 1946. A finales de este año, se infiltró en la península para apoyar a las Juventudes Libertarias del Interior, pero fue detenido en diciembre y encarcelado en la prisión Modelo de Barcelona, Cataluña, (España) durante el encierro redactó los boletines “Esfuerzo” y “Acarus” .

En julio de 1947 fue liberado y después de vivir un tiempo en Barcelona,Cataluña, (España) en contacto con Antonia Fontanillas y trabajando en la construcción.

En agosto de 1948 consiguió, con la ayuda de Francisco Denís, pasar la frontera.

Quemado de la lucha, en diciembre de 1948 se irá a Venezuela, donde se instalará, antes de hacer un viaje alrededor del mundo, trabajando en diversos oficios: Uruguay (1954), Brasil (1956), Argentina y Chile (1957 ), Panamá, Japón, sudeste asiático, China, India, Turquía, Egipto, Irak, Israel, Chipre, Grecia, Italia, Alemania, Holanda, Francia, y de nuevo Venezuela en 1961.

En Caracas fue secretario de un centro cultural y de estudios sociales, encabezó la  CNT unificada en Venezuela en 1960,  y editó “Ruta” en dos épocas (1962 y 1969), tras una estancia en Francia y Trípoli (1966-1968).

El 19 de abril de 1966 fue expulsado de la CNT de Venezuela con Vicente Sierra y criticó razonadamente en “Ruta” el cincopuntismo. En 1975 hizo otra gira por América.

En 1976 visitó España y sus últimos años se pasó en Montada, Occitania, (Francia).

Víctor García murió, después de una larga y penosa leucemia, el 10 de mayo de 1991 en la Clínica Mas de Rocher, de Castelnou de Les (Montpellier, Languedoc, Occitania, (Francia), y fue enterrado al día siguiente en el cementerio de Montada.

Incansable militante y propagandista, ha escrito muchísimo en la prensa anarquista desde los 17 años, utilizando, además de Víctor García, varios seudónimos (Germen, Santo Tomás de Aquino, Egófilo, LG, Ibars, equipos Amauta, Julián Fuentes, entre otros).

A publicado artículos en Castilla Libre”, “Cenit”, “Combate Syndicaliste”, “Crisol”, “Cuadernos de Ruedo Ibérico”, “Cultura Libertaria”, “Cultura Proletaria”, “Frente Libertario”, “Gioventù Anarchica”, “Historia Libertaria”, “La Hora de Mañana”, “Ideas-Orto”, “Le Libertaire”, “Le monde Libertaire”, “Mujeres Libres”, “Nueva Senda”, “La Obra”, “Presencia”, “La Protesta”, “El Rebelde”, “Reconstruir”, “Regeneración”, “Ruta”, “Senstantano”, “Solidaridad Obrera” (París), “Tierra y Libertad”, “Umanità Nueva”, “Umbral”, “volantes”, etc., y ha dirigido “Crisol”, “El Rebelde”, “Ruta” (Caracas).

Ha traducido al castellano la “Enciclopedia anarquista”, de Sébastien Faure, y es autor de una ingente cantidad de libros, entre ellos: “América, hoy” (1956), “La incógnita de Iberoamérica” (1957), “El Japón hoy” (1960), “Excursión sobre los Fundamentos del anarquismo” (1961, con otros), “Raúl Carballeira” (1961), “La militancia Pide la palabra”(1961), “Escarceos sobre China” (1962), “España hoy” (1962), “Juicio contra Franco” (1962), “Coordenadas andariegas. México, Panamá y Océano Pacifico” (1963), “Franco y el quinto mandamiento” (1963), “El pensamiento anarquista” (1963), “La internacional obrera” (1964 y 1977), “El Sudeste asiático” (1966), “Il Vaticano” (1966), “El anarcosindicalismo en España” (1970, con Josep Peirats), “El protoanarquismo” (1971), “Las Utopías. De la Arcadia a 1984” (1971), “El anarcosindicalismo, suspensión orígenes, apoyo estrategia” (1972), “Bakunin, hoy” (1973), “Georges orweliano y apoyo visión apocalíptica del mañana” (1973), “Las Utopías. Inmersión en el pesimismo” (1973), “Kropotkin, apo impacto en el anarquismo” (1974), “Kropotkin, la sociedad fue primera” (1974), “Bakunin” (1974), “Contestación y anarquismo” (1974, con Octavio Alberola), “Kotogu, Osugi y Yamaga, tres anarquistas japonesas” (1975), “Centenario de Barret” (1976, con Ángel J. Cappelletti), “Museihushugi, el anarquismo japonés” (1977), “Las Utopías y el anarquismo” (1977), “Godwin y Proudhon” (1977), “El pensamiento de P. J Proudhon” (1980), “Caudillismo, golpismo, militarismos y fascismo en América Latina” (1982), “La sabiduría oriental” (1985), “Antología del anarcosindicalismo” (1988), “Utopías y anarquismo” (1992), “La FIJL en la lucha” (con Felipe Alaiz), “Anarquismo de los urbanitas”, “La moral anarquista y el Trabajo moralizador”, “Proyección de Iberia en América”, “Taiji Yamaga, Diccionario enciclopédico de militantes anarcosindicalistas” (inédito), “El fascismo en Latinoamérica” (inédito).

En 1993, Carlos Díaz Hernández le dedicó una biografía: “Víctor García, el Marco Polo del anarquismo”.

 

 

 

VÍCTOR GARCÍA, GERMINAL DE UN TIEMPO NUEVO QUE NO FUE

Javier Barreiro

Reproduzco aquí esta rememoración de un  anarquista viajero, cuyos libros fueron bastante leídos en los años setenta y hoy anda sepultado bajo siete sueldos. Lo  escribí a instancias del amigo José Ramón Marcuello que lo publicó en su libro, Siempre Mequinenza, Ayuntamiento de Mequinenza, 2007, pp. 361-363.

gracia-ibars-germinal-vc3adctor-garcc3ada002

Uno de los estigmas más difícilmente disculpables de nuestra cultura es la marginación, el olvido, la culpable omisión de personajes cuya recuperación, presencia y revisión constante debiera ser parte importante de la formación de los ciudadanos. Más de tres décadas después de desaparecido el franquismo ya no puede ser el culpable antonomásico. En muchos casos, el pecado es la ignorancia, la desidia y, en el caso de anarquistas como el que nos ocupa, también la maniobra política, la buscada exclusión desde todos los puntos del espectro político. Nada nuevo bajo el sol; en España el fenómeno ha cumplido tres cuartos de siglo.

Víctor García, llamado realmente Tomás-Germinal Gracia Ibars, fue un ejemplo ciudadano, un cultísimo escritor, un hombre de una pieza, un personaje de nuestra historia. Pese a la cantidad de libros que en vida publicó, su significación en el movimiento libertario y su vida apretada, ejemplar y llena de actividad y aventura, su figura, prácticamente, no existe. Aunque muchos repertorios biográficos lo dan como nacido en Mequinenza parece que, realmente, lo había hecho en Barcelona el 24 de agosto de 1919 pero, muy pronto huérfano de padre, su madre, que era de dicha localidad zaragozana, lo llevó cuando era muy pequeño a su pueblo natal, donde pasó la mayor parte de su niñez y le sorprendió la guerra civil. Según su compañera, Mar y Sol: “A él le entusiasmaba considerarse aragonés y le complació muchísimo cuando Carrasquer lo incluyó en la Enciclopedia Aragonesa como hijo de Mequinenza y cuando le preguntaban su origen decía que era aragonés, pues su padre y su madre lo eran”.

 A los doce años se había apuntado a las Juventudes Libertarias, luego a la Gracia, Germinal en BarcelonaCNT y muy pronto comenzó a colaborar en la prensa del sindicato.

El 19 de julio, aún no cumplidos los diecisiete, se enroló en las milicias falsificando la firma de su difunto padre pero alguien lo reconoció y fue devuelto a Cataluña, donde organizó colectividades y grupos libertarios juveniles.

En abril de 1938 logró incorporarse al frente aragonés, donde fue herido. Trasladado a Francia, en febrero de 1939, conoció sucesivos campos de concentración hasta ser enviado en mayo de 1944 al mortífero de Dachau, de donde pocos salieron. Sin embargo Germinal, junto a varios compañeros, consiguió escaparse levantando las planchas del vagón de ganado en que viajaban, antes de llegar a la frontera alemana.

Luchó con los aliados y, acabada la guerra, fue secretario de la Internacional Juvenil Anarquista y administrador de Solidaridad Obrera”.

Entró en España, fue detenido en diciembre de 1946 y encarcelado durante ocho meses. Tras la caída de varios comités, y una sangrienta refriega con la policía en la que murió algún compañero, hubo de esconderse y pasar de nuevo a Francia. Allí decidió comenzar otra vida  y en diciembre de 1948 embarcó para Venezuela.

Se hallaba entonces el país caribeño en situación de bonanza económica y muchos españoles hicieron en él rápidas fortunas. Germinal trabajó como gerente de una empresa y,  una vez que hubo ahorrado lo necesario, decidió emprender un periplo viajero por Sudamérica, que duró cinco años. De ahí surgió su primer libro, América hoy”, publicado por la bonaerense editorial Americalee en 1956, utilizó ya entonces el seudónimo de Víctor García que le había adjudicado en CNT”. José Peirats para firmar las crónicas sobre Venezuela que publicaba en dicho periódico y que su autor no tuviera problemas en el país que habitaba. Cada vez más espoleado por el hábito viajero, Germinal se lanzó a una vorágine migratoria que le valdría el sobrenombre de “Marco Polo del anarquismo”, con el que tituló su libro sobre Germinal el también escritor libertario Carlos Díaz [1]:

  …durante cinco años por tierra, mar y aire, a pie, en bicicleta, en  barcaza, en mula, en moto, en coche, en autobús, en tren, en barco, compartiendo olor de pueblo y posada humilde, trabajando cuando ha lugar y es menester, deteniéndose sin prisa en lo hermoso y en lo humanista, no considerando nada ajeno de cuanto fuese humano, hermanándose con todos los hombres de buena voluntad a los que lee en clave de anarquismo potencial (…) este hombre mitad stirneriano mitad bakuninista, desapegado respecto a las sugerentes posibilidades empresariales que le ofrecía el Nuevo Mundo, este políglota y romántico (…) se irá ni más ni menos que a dar la vuelta al mundo (…) ajeno a los falsos caminos pretrazados por los tour-operators  antes al contrario, con la actitud del homo viator que prefiero lo que el filósofo Martin Heidegger llamara Holzwege, caminos de madera, señas del leñador del bosque.

Recorrida toda América, salió para el Japón, el Sudeste asiático, China, India, Turquía, Egipto, Irak e Israel donde participó en la experiencia kibutzim. Después le tocó el turno a Europa para volver a Venezuela en 1961. Cinco años por América y tres por el resto del mundo dieron lugar a otros libros como El Japón hoy“, Editores Mexicanos Unidos, 1960;  Escarceos sobre China, México, Tierra y Libertad, 1962; España hoy, Caracas, F.I.J.L., 1962; Coordenadas andariegas. México, Pánama y Océano Pacífico, México, Editores Mexicanos Unidos, 1963; El sudeste  siático, Buenos Aires, Proyección, 1966 y muy numerosos artículos y folletos. No por eso, abandonó su tarea propagandista. La cuestión social y la idea anarquista están presentes a lo largo de toda su obra.                                                                                 

  A su vuelta a Caracas se emplea en Air France lo que le permite seguir colmando sus hábitos viajeros aunque la familia (su mujer Mar y Sol, la suegra Teresa Torellas y las hijas, Maya y Grecia, nacidas en 1964 y 1965) lo retienen a menudo. Por su parte, reiniciará la publicación de Ruta, órgano de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias y publicará El pensamiento anarquista”, Ediciones Cenit, Toulouse, 1963 y La Internacional Obrera”, Ediciones F.I.J.L., Caracas, 1964.

En 1966 toma la decisión de volver a Europa con su familia. Ha de trabajar de pintor de brocha gorda y, dadas las precarias condiciones económicas que padecen, acepta el empleo de secretario de embajada en Trípoli. El ambiente colonial e islámico está muy lejos de su forma de entender la vida, con lo que permanece allí poco tiempo y en 1968 vuelve a Caracas. Entretanto ha seguido publicando artículos, prólogos y folletos y empezado a colaborar con el grupo Tierra y Libertad de México en la traducción y actualización de la monumental Enciclopedia del anarquismo” de Sébastien Faure.

En Caracas retoma también la edición de Gracia, Germinal_En Macchu Pichu con su familiaRuta”, que no abandonaría hasta 1980, y vuelve a emplearse en Air France como administrador, lo que le permite a él y su familia viajar frecuentemente para saludar a amigos en todas las partes del mundo. Aún le quedará tiempo para organizar un sindicato que conseguirá un contrato colectivo y grandes mejoras para todos los trabajadores de la empresa.

Tras casi treinta años de no pisar suelo ibérico, en 1976 regresaba a España, en medio de la agitación, euforia y desencanto postfranquistas. Con 57 años, Germinal ya Víctor García, era relativamente joven, al menos en el espectro de los viejos militantes que veían con alguna desconfianza que luego se reveló muy justa, la atracción de muchos jóvenes por las ideas libertarias. Sus publicaciones en esta etapa ya se centran en el anarquismo estricto: Bakunin hoy”, Rosario, Grupo Editor de Estudios Sociales, 1974; Museihushugi. “El anarquismo japonés”, México, Editores Mexicanos Unidos, 1976 o Utopías y anarquismo”, México, Editores Mexicanos Unidos, 1977.

Pero Víctor García, aun respaldado por muchos amigos y correligionarios, no encuentra en su país el ambiente ni la motivación que le fuercen a reconstruir su vida en él. Seguirá viviendo en Caracas, (Venezuela) la temporada invernal y en Montady, no lejos de Montpellier, (Francia) en la veraniega. Allí había comprado en 1960, cuando fue enviado como secretario de la CNT en Caracas, (Venezuela) al congreso de la reunificación que no se produjo, una viña por sólo cinco mil francos, lugar donde luego se construyó la llamada Villa Canaima. Otros libertarios, como José Peirats, compraron terrenos colindantes y se estableció allí una suerte de moderno falansterio.

  Durante la década de los ochenta se publicaron los tres últimos libros de Víctor García: una gran monografía acerca de unos de los precursores del anarquismo: El pensamiento de P. J. Proudhon”, México, Editores Mexicanos Unidos, 1981. Un libro escrito por encargo de Carlos Díaz y que es el único que pudo publicar en España y el más fácil de conseguir hoy, dado que se hicieron tres ediciones: La sabiduría oriental: Taoísmo, budismo, confucionismo”, Madrid, Cincel, 1985 y una gran Antología del anarcosindicalismo”, Caracas-Montady, Ediciones Ruta-Base, 1988. En este último planteó cien temas a través de 800 citas extraídas de 400 libros y cincuenta colecciones hemerográficas. Un esfuerzo de síntesis que tampoco fue recompensado. Encargado en España por el editor Giner, este no lo pudo sacar a la luz y fue entregado a ZYX que, al decir de Carlos Díaz, no sólo no lo publicó sino que se apropió de las 138.000 pesetas que había adelantado el autor para facilitar su edición. 

Gracia Ibars, Germinal (Víctor García)002 En 1987 Germinal padeció un ataque cardíaco que minó su salud y sus últimos años fueron difíciles. Finalmente, se le declaró una leucemia, que, tras los duros tratamientos que se emplearon para paliarla, terminó con su vida el 10 de mayo de 1991 en la Clínica Mas de Rocher, de Castelnou de Les Montpellier, Languedoc, Occitania, (Francia) .

Humanista, esperantista, perteneciente al sector duro del anarquismo pero siempre alentando en él los deseos de unificación, no sólo con otras corrientes libertarias sino con cualquier movimiento que tuviera la libertad, y la filantropía como norte, fue un hombre serio e irónico, familiar y trotamundos. Vinculado a su tierra, que tan poco le dio y con facilidad para integrarse con las culturas más disimiles, como demuestra su monumental obra literaria, compuesta, además de sus libros, de muchos miles de cartas y artículos,  fue hombre con gran capacidad de trabajo, inagotable curiosidad, pasión por el conocimiento de saber y dotado de un notable rigor intelectual. Su obra es de las más sólidas dentro del espectro ideológico del anarquismo español.

 


[1] Carlos Díaz, Víctor García “El Marco Polo del anarquismo”, Madrid, Tierra y Libertad, 1993, p. 69.