María Pérez Lacruz  mas conocida por "la Jabalina" (1917-1942)

María Pérez Lacruz  mas conocida por “la Jabalina” (Vida y obra)

María Pérez Lacruz  mas conocida por “la Jabalina” (1917-1942). Nació el 3 de mayo de 1917 en Teruel, Aragón, (España) y fue fusilada el 8 de agosto de 1942 en el campo de tiro de Paterna, Huerta Oeste, (Valencia, (España) la militante anarquista María del Milagro Pérez Lacruz-algunos autores citan erróneamente el segundo apellido como De la Cruz, más conocida como La Jabalina.

Su familia provenía de la zona de Jabaloyas, en la Sierra de Albarracín de Teruel, Aragon, (España) y de ahí el mote.

Sus padres se llamaban Manuel Pérez de la Esperanza e Isabel Lacruz Civera.

En 1923 su familia, buscando trabajo, se trasladó a Sagunto, Camp de Morvedre, Valencia, (España). Casi una muñeca, ayudó económicamente a su familia trabajando en la limpieza de una casa particular.

En 1934 entró a formar parte de las Juventudes Libertarias. A raíz del levantamiento fascista de julio de 1936, se incorporó el mes siguiente a Sarrión en la «Columna de Hierro» y como enfermera participó en la creación de un hospital de campaña.

Durante la Batalla de Teruel, Aragon, (España), el 23 de agosto de 1936 fue herida de bala en una pierna (fractura de fémur) en Puerto Escandón, Teruel, Aragon, (España) y tuvo que permanecer hasta el 24 de diciembre de ese año en el Hospital de Valencia, Valencia, (España). Después se quedó en la retaguardia trabajando en una fábrica de armamento de Sagunto y, posteriormente, en Cieza, Murcia, (España) para hacer algunas tareas en la industria siderúrgica.

Con el triunfo franquista, intentó pasar desapercibida con su embarazo, pero el 23 de abril de 1939 fue detenida por la Guardia Civil en el Puerto de Sagunto, Sagunto, Valencia, (España). Tras ser interrogada, rapada y darla el paseo, fue puesta en libertad, pero el 31 de mayo, después de negarse a ratificar la declaración que el capitán juez militar le leyó argumentando que los contenidos no eran ciertos, fue detenida y cerrada en la prisión del Puerto de Sagunto, Sagunto, Valencia, (España).

Durante el proceso (N 2053/4) en Valencia se le acusó de «auxilio a la rebelión» y de diferentes crímenes: «carácter libertino», quema de iglesias, asalto a la prisión de Castellón y muerte de varios guardias de la misma, muerte del cónsul de Bolivia en Valencia, Valencia, (España), nunca existió ningún cónsul boliviano en esta ciudad y ​​de otras personalidades (ocho sacerdotes y un diputado), etc.

El director del Hospital de Valencia, Valencia, (España) certificó que en el momento de cometerse estos crímenes ella se encontraba en el hospital curándose de las heridas de guerra.

El 4 de noviembre de 1939 fue trasladada al Hospital Provincial de Valencia, Valencia, (España) por problemas de salud y por encontrarse en su séptimo mes de gestación.

El 9 de enero de 1940, una vez tuvo el niño, fue dada de alta, pero ella nunca vio la criatura. Volvió los calabozos del Gobierno Civil de Valencia, Valencia, (España) y el 18 de enero fue ingresada en la Cárcel Provisional de Mujeres del convento de Santa Clara. Finalmente, fue trasladada el 16 de enero de 1942 a la Prisión Provincial de Mujeres de Valencia, Valencia, (España).

El 28 de julio de 1942 fue juzgada en consejo de guerra y condenada por «adhesión a la rebelión» y «desafección al Movimiento» a la pena de muerte.

María Pérez Lacruz fue fusilada el 8 de agosto de 1942 en el campo de tiro de Paterna, Huerta Oeste, Valencia, (España) junto con un grupo de seis hombres.

En 2003, la Asociación de Mujeres de Baladre “Rompiendo Silencios” la hacen un homenaje en el Puerto de Sagunto.

En 2007 Manuel Girona Rubio publicó la biografía “Una miliciana en la Columna de Hierro. María «La Jabalina»” y en 2013 la escritora Rosana Corral-Márquez publicó la novela “Si me llegaré a olvidar”, inspirada en su vida. Actualmente una calle del barrio de La Pinaeta de Puerto de Sagunto, Sagunto, Valencia, (España) lleva su nombre.

 

¿Dónde está el hijo de María “la Jabalina”?

 

“Cuando las presas daban a luz las monjas se llevaban a los niños y luego decían que habían muerto”

drama. María Pérez Lacruz, "la Jabalina", (de pie) con una amiga.
drama. María Pérez Lacruz, “la Jabalina”, (de pie) con una amiga.universitat de valència/león

Rafel Montaner, Valencia

Tal vez esté a punto de celebrar su 69 ó 70 cumpleaños ajeno o ajena a que su pasado esconde una de las tragedias más duras que se vivió en las cárceles franquistas de la posguerra en Valencia: el robo de niños de las presas republicanas.

Este ciudadano, o ciudadana, anónimo quizás nunca llegue a saber que su verdadera madre fue una joven presa anarquista del Port de Sagunt, María Pérez Lacruz, la Jabalina, a la que le arrancaron su bebé tras dar a luz en el Hospital Provincial de Valencia.

El drama de esta muchacha, fusilada el 8 de agosto de 1942 en Paterna con sólo 25 años tras ser condenada a muerte en una farsa de juicio sumarísimo, ha sido documentado por el historiador Manuel Girona en su libro “Una miliciana en laColumna de Hierro, María la Jabalina”(Universitat de València, 2007).

Séptimo mes de gestación

Girona revela que el 4 de noviembre de 1939, María es trasladada de los calabozos del Gobierno Civil al Hospital Provincial, tras ordenar el gobernador su ingreso en el centro hospitalario “por hallarse en el séptimo mes de gestación”, según consta en los documentos hallados por el historiador en el Archivo de la Diputación.

El 9 de enero de 1940, una vez concluidos los nueve meses de embarazo, el catedrático responsable de la maternidad indica al director del hospital que María “está en condicionesdeserdadadealta”, según escribe el historiador.

La joven, que entonces tenía poco más de 22 años, es devuelta a los calabozos de Gobierno Civil y el 18 de enero ingresa en la prisión provisional de mujeres del convento de Santa Clara.

“El niño o niña que tuvo no se sabe dónde fue a parar. En su expediente penitenciario consta que tuvo un hijo, aunque no se especifica si fue chico o chica, pero no se sabe qué pasó con él”, explica la historiadora Vicenta Verdugo, que ha investigado la represión penitenciaria que el franquismo ejerció sobre las mujeres en Valencia. “La desaparición de los hijos de las reclusas en el momento del parto fue una realidadpracticadasindemasiados escrúpulos”, ha escrito el historiador catalán Ricard Vinyes, el autor de Irredentas (Temas de Hoy, 2002), el estudio más completo que se ha realizado sobre las presas políticas y sus hijos en las cárceles de Franco.

El drama de María la Jabalina, según Verdugo, es una muestra de que las cárceles femeninas de la Valencia franquista la Prisión Provincial de Mujeres, el convento de Santa Clara y el Reformatorio del Puig “fueron, como dice Vinyes, una zona de riesgo de pérdida familiar” para las reclusas republicanas encarceladas junto a sus hijos. “En ningún registro continúa constan los niños que ingresaban con sus madresen las prisiones de Valencia”. Este vacío impide conocer la magnitud del drama de estos menores, en su mayoría lactantes, que acompañaban a sus madres porque éstas no tenían con quien dejarlos. Muchas represaliadas tenían a sus maridos encarcelados y sus familias no podían hacerse cargo de los chicos.

Separación a partir de los 3 años

Además, una orden de 1940 facultaba al Estado a separar de sus madres a los hijos de las presas republicanas a partir de los tres años para ingresarlos en hospicios públicos o religiosos, momento en el que los padres perdían la tutela de sus hijos, que pasaban a ser reeducados en la afección al régimen.

Una de aquellas niñas que vivió junto a su madre en las cárceles de Valencia es Julia Gómez Martín, que ahora tiene 71 años. Julia ingresó en abril de 1939, con sólo 20 meses, en el penal de Santa Clara y luego, tras un paréntesis de poco más de dos años, la tía que la acogió en Madrid murió y se quedó en la calle con tres años junto a sus primos de 8 y 10 años “comiendo por las basuras” volvió otra vez a la cárcel, esta vez a la Prisión Provincial, con su madre. Tenía tres años y medio y allí estuvo seis meses que nunca olvidará.

Su madre, Julia Martín de la Fuente, militante comunista fue condenada a muerte en un juicio sumarísimo, pena conmutada después por la de 30 años. Su padre, Joaquín Gómez, también comunista, era agente del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el espionaje de la República y pudo huir en el último barco que zarpó de Alicante.

“A partir del momento que entré en la cárcel, cuenta, tengo todos los recuerdos del mundo. Recuerdo que había muchos niños y dormíamos en el suelo a razón de un ladrillo y medio por mujer, tuviera o no niños. Comíamos lentejas todos los días: A las mujeres les echaban un cazo y a los niños medio… Teníamos que apartar con la cuchara los gusanos que flotaban en el cuenco”. No ha olvidado tampoco como se llevaban a su madre por la noche para “darle palizas para que dijera dónde estaba mi padre”. “Nos tenían todo el día en el patio de la cárcel, sin importarles que lloviera, hiciera frío o un sol de justicia”, cuenta Julia, que también dice que “había sacas continuamente y las mujeres condenadas a muerte estaban aterrorizadas”. Las madres, comenta, intentaban proteger a los niños de aquel ambiente, “y nosotros, jugábamos”.

De hecho, su madre no le contó hasta que salió de la cárcel que las embarazadas que daban a luz en prisión “si el padre de los niños estaba encarcelado o desaparecido y los abuelos no podían hacerse cargo de ellos, algunas veces las propias monjas cogían a los niños y se los llevaban diciéndoles ‘tu no tienes leche y se te va a morir’, luego les decían que se había muerto y nunca se sabía si, efectivamente, habían fallecido o qué había pasado con ellos”, dice asustada.

 

María La Jabalina (1942 – 1917)

MARÍA LA JABALINA es un espectáculo creado a partir de la vida de la miliciana anarquista María “La Jabalina”, nacida en Puerto de Sagunto y última mujer fusilada por el franquismo. Los documentos y testimonios históricos permiten rastrear su vida, desvelándose un periplo vital propio de los personajes trágicos. Tras años de lucha de clase y combates en el frente de la Guerra Civil española, acabó presa y fusilada por el bando franquista. En vida fue vista como un ángel luchador, generosa y entregada a la causa anarquista para la construcción de un mundo donde todos fuéramos tratados por igual. Otros ojos, la vieron en el extremo opuesto, como un monstruo asesino y sin principios morales, entregada a una orgía de muerte y sexo. En MARÍA LA JABALINA se produce una fragmentación a partir de los distintos deseos buenos y malos: por un lado las imágenes que la ven como un monstruo, como las creadas por Rebollo; y por otro las imágenes que la ven como un ángel, creadas por su madre Isabel y su hermana Carmen.