Floreal Barberà Blanch, más conocido como Floreal Barberà (1921-2019)más conocido como Floreal Barberà (1921-2019)

Floreal Barberà Blanch, más conocido como Floreal Barberà (Vida y obra)

Floreal Barberà, Montjuic, Barcelona, ​​2001 (fotografía: Jordi Play, el Tiempo).
Floreal Barberà, Montjuic, Barcelona, ​​2001 (fotografía: Jordi Play, el Tiempo).

Floreal Barberà Blanch, más conocido como Floreal Barberà (1921-2019). Nació el 10 de abril de 1921 en Barcelona, Cataluña, (España) y murió el 20 de julio de 2019 en Barcelona, Cataluña, (España).

Fue un activista y luchador libertario y antifascista del siglo XX. [1]

Biografía

Hijo de fundadores de la CNT y amigo de Juan García Oliver, combatió en el frente, huyó de Argelès, Occitania, (Francia) donde se integró en la Resistencia francesa, convirtiéndose en un agente libertario independiente bien conectado con los servicios secretos británicos y franceses. Hacía misiones de información o colaboraba en el salvamento de judíos con el grupo del aragonés Francisco Ponzán, la Cruz Roja, la Organisation Juive de Combate y el Comité Judío Americano de Distribución Conjunta. [1] [2] [3]

Durante su trayectoria vital, Floreal Barberá tuvo que exiliarse tres veces. La primera, a Occitania, (Francia), cuando tenía tres años, en 1924, debido a las actividades anarcosindicalistas de su padre. Se tuvieron que ir a Toulouse, Alta Garona, Occitania, (Francia)  para sortear la represión. Allí junto a su hermano Calmisto, hizo los estudios medios, en francés, una lengua y una cultura que serían fundamentales en el futuro para el éxito de sus misiones clandestinas. 

La segunda fue en 1936, cuando después de volver a Barcelona, Cataluña, (España), ​​se alistó para combatir en el frente y, como cientos de miles de republicanos, atravesaron a pie la frontera para exiliarse en el estado francés. Floreal, escapó del campo de concentración de Argelès y pasó a la lucha clandestina. Fue perseguido por la policía franquista, el régimen de Vichy y la Gestapo. Fue detenido, interrogado y torturado y tuvo que cumplir años de prisión, tanto en la España franquista como en la Francia ocupada. En Toulouse, Alta Garona, Occitania, (Francia), en la prisión de Saint-Michel, coincidió con su amigo Francisco Ponzán. Barberà fue uno de los últimos compañeros que lo vio vivo, antes de que la Gestapo lo asesinara y le quemara en 1944, dos días antes de la liberación de la ciudad. [1]

Durante una de sus misiones, Floreal Barberà formó parte de un convoy clandestino hacia España organizado por la OJC. Barberà debía marchar de Francia por que le buscaba la Gestapo, y en el transcurso del pasaje por la montaña, un convoy, abandonado por los guías, evitó varias veces de que cayera en manos de la policía fronteriza alemana. Gracias al espíritu de iniciativa y de coraje mostrado por Barberà este peligro se pudo evitar y el convoy pudo finalmente llegar a territorio español, salvando de este modo la vida de sesenta judíos que huían de los nazis, guiándolos por el Pirineo. Más tarde, al intentar volver a Francia, en una misión informativa, Barberá fue detenido por la policía franquista del 15 de julio de 1944 al 23 de diciembre de 1945. [1]

En julio de 1944 lo detuvieron en la Cerdanya, Puigcerdà, Cataluña, (España) mientras cumplía otra misión. Estuvo encarcelado en Gerona y Barcelona, Cataluña, (España) hasta la Navidad de 1945. En la cárcel, con más compañeros, organizaron un movimiento de resistencia, siguiendo el estilo francés. Así nacieron las Fuerzas de Resistencia Interior (FRI). Al salir de la prisión, organizaron la red, donde había anarcosindicalistas, republicanos, socialistas y gente del Frente Nacional de Cataluña. El proyecto era avalado por el gobierno de la República española en el exilio, encabezado por Álvaro de Albornoz, que nombró a Barberà su agente en el interior. Hasta 1948 contaron con el apoyo de Albornoz. Pero en el seno del gobierno, y de todas las organizaciones, había disensiones en cuanto a la conveniencia o no de la lucha de acción. Finalmente, ganó el sector partidario de la pasividad. Nunca llegó la financiación prometida a las FRI. La red se deshizo. Visto el fracaso, Floreal Barberà se exilió en Venezuela. Allí trabajó por la reunificación confederal y colaboró con organizaciones venezolanas contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Además, se reunió con Juan García Oliver y Octavio Alberola Suriñach, exiliados en México, con el fin de reactivar la lucha contra Franco. García Oliver y Alberola  se trasladaron a París,  Isla de Francia, (Francia) donde con Cipriano Mera y algunos otros fundaron Defensa Interior (DI) del organismo clandestino que, desde el 1962, reactivó la lucha armada contra Franco en el interior de la península. [1]

Reconocimientos

El 12 de noviembre de 2001, mientras Francia celebraba el armisticio de la Primera Guerra Mundial, un pequeño grupo de ex-combatientes, familiares y simpatizantes se reunieron ante el monumento francés a los caídos de todas las guerras, el cementerio de Montjuïc de Barcelona, Cataluña, (España). Durante el acto, el cónsul general de Francia, Christian Rouyer, le otorgó la Cruz del combatiente voluntario de la Resistencia (Cruz de Lorena) y la Cruz de Combatiente (1939-1945). [1] [4]

Publicaciones

  • Barberà Blanch, Floreal. Caminos Hacia la libertad: Segunda Guerra Mundial 1939-1945. 1a. ed. Tushita, 2017. ISBN 9788494725913 .

Referencias

  1. ↑ 1,01,11,21,31,41,5 Montanyà y Atoche, Xavier « ‘In memoriam’: Floreal Barberà, una vida de lucha por la libertad ». VilaWeb , 15-09-2019 [Consulta: 16 de septiembre 2019].
  2.  Calvet, Josep « La fuga de judíos a través del Berguedà. Guías y redes de evasión ». El Erol: revista cultural del Berguedà, Núm. 123, 2015, p. 19-23 [Consulta: 16 de septiembre 2019].
  3.  Segura, Cristian « Caminos de salvación Miles de personas que huian del nazismo cruzaron el Pallars desde el pueblo de Saint-Girons ». El País , 04-09-2016 [Consulta: 16 de septiembre 2019].
  4.  Muñoz, Óscar « Las lecciones de las guerras ». La Vanguardia (Hemeroteca), 12-11-2002, p. 2 [Consulta: 16 de septiembre 2019].
El día 20 de julio pasado murió en Barcelona, Cataluña, (España) Floreal Barberà Blanch, a los noventa y ocho años. Nos ha dejado un activista valiente de las luchas libertarias y antifascistas del siglo XX. Un hombre de ideas muy firmes, inteligente, constante y riguroso, sin miedo al riesgo, luchador nato, soldado y activista clandestino. Fue un agente libertario independiente bien conectado con la resistencia francesa y los servicios secretos británicos y franceses. Hacía misiones de información o colaboraba en el salvamento de judíos con el grupo del aragonés Francisco Ponzán, la Cruz Roja, la Organisation Juive de Combate y el American Joint Distribution Committee.

Gracias a los amigos Luis Andrés Edo y Antonio Téllez, tuve el honor de conocerlo, él, a Juan Catalán y Enric Cassanyes, cuando investigaba la historia del grupo de Francisco Ponzán en la guerra secreta contra el franquismo y el nazismo. Floreal Barberà era un hombre fraternal, discreto, reservado, preciso y riguroso en las explicaciones y los datos históricos. Medía muy bien las palabras. Era un activista y un estratega que había llevado a cabo misiones importantes que, poco a poco, con los años y la confianza, me iría relatando. Las acciones, la represión fascista y su visión de los diversos contextos históricos y del movimiento libertario que él vivió en primera línea: en la guerra, a la resistencia y al exilio venezolano.

 

Floreal Barberà, Joan Catalán, Luis Andres Edo y Xavier Montanyà al debate sobre el grupo de Francisco Ponzán. Barcelona, ​​Espacio Abierto, 2000.
Floreal Barberà, Joan Catalán, Luis Andres Edo y Xavier Montanyà al debate sobre el grupo de Francisco Ponzán. Barcelona, ​​Espacio Abierto, 2000.

Floreal Barberà, Joan Catalán, Luis Andres Edo y Xavier Montanyà al debate sobre el grupo de Francisco Ponzán. Barcelona, ​​Espacio Abierto, 2000.

Floreal Barberà, Cruz de Combatiente Voluntario de la Resistencia

El 12 de noviembre de 2001, Francia celebraba el armisticio de la Primera Guerra Mundial. Un pequeño grupo de ex-combatientes, familiares y simpatizantes se reunieron ante el monumento francés a los caídos de todas las guerras, en el cementerio de Montjuïc de Barcelona, Cataluña, (España).

Durante el acto, el cónsul general de Francia, Christian Rouyer, otorgó al libertario Floreal Barberà la Cruz de Combatiente Voluntario de la Resistencia (Cruz de Lorena) y la Cruz de Combatiente (1939-1945). Aquel acto, digno y solemne, cerraba décadas de silencio. Además, abría las puertas a adentrarnos en un capítulo bastante desconocido de la historia clandestina de los republicanos y los anarquistas que lucharon en todos los frentes, y con todas las armas, contra el fascismo.

El cónsul francés, Christian Rouyer, medalla Floreal Barberà. Barcelona, ​​2001 (fotografía: Jordi Play, el Tiempo).

Floreal Barberá tuvo que exiliarse tres veces. La primera, en Occitania, (Francia), cuando tenía tres años, en 1924, debido a las actividades anarcosindicalistas de su padre. Se tuvieron que ir a Toulouse, Alta Garona, Occitania, (Francia) para sortear la represión. Tanto él como su hermano Calmisto, fueron a la escuela e hicieron los estudios medios, como todos los niños del estado francés. El dominio de la lengua y la cultura francesas serían fundamentales en el futuro para el éxito de sus misiones clandestinas.

En 1936, el padre y los hijos volvieron a Barcelona, Cataluña, (España). El padre fue presidente de la industria de la Fundición colectivizada. Los dos hermanos se alistaron para combatir en el frente. Floreal, la 117A Brigada de la 25ª División y la Aviación, en el frente de Levante. Hasta el final, que fueron trasladados a Barcelona, Cataluña, (España) y, como cientos de miles de republicanos, atravesaron a pie la frontera para exiliarse en el estado francés.

Su hermano Calmisto, enrolado en la 127.ª Brigada Mixta, la ‘Rojo-y-Negra’ de la 28ª División, no pudo pasar al otro lado, fue detenido y encarcelado en Teruel, Aragón, (España). Se escapó de la plaza de toros donde hacían la ‘depuración’ y fue detenido y torturado en Barcelona en el ‘rondín’ de Bravo Montero, hijo de Bravo Portillo. El año 40 fue juzgado en consejo de guerra sumarísimo y condenado a doce años de prisión, por ‘rebelión militar’ y por haber formado parte de una agrupación anarquista, cumplió seis años.

Floreal, en cambio, se escapó del campo de concentración de Argelès, (Francia) y pasó a la lucha clandestina. Fue perseguido por la policía franquista, el régimen de Vichy y la Gestapo. Fue detenido, interrogado y tortura y tuvo que cumplir años de prisión, tanto en la España franquista como en la Francia ocupada. En Toulouse, Alta Garona, Occitania, (Francia), en la prisión de Saint-Michel, coincidió con su amigo Francisco Ponzán. Barberà fue uno de los últimos compañeros que lo vio vivo, antes de que la Gestapo lo asesinara y le quemara en 1944, dos días antes de la liberación de la ciudad.

Salvó la vida de sesenta judíos que huían de los nazis

Adjunto a este artículo un documento de la Resistencia francesa sobre Floreal Barberà, expedido en 1946 en París por el capitán de las Fuerzas Francesas del Interior, Jules Jefroykin, uno de los jefes militares y fundador de la Organización Judía de Combate (OJC).

Certificado sobre Floreal Barberà (Fuerzas Francesas del Interior).
Certificado sobre Floreal Barberà (Fuerzas Francesas del Interior).

‘Floreal Barberá ha formado parte de un convoy clandestino que yo dirigí hacia España organizado por la OJC. El señor Barberà debía marchar de Francia para que el buscaba la Gestapo, nos había dicho la representante en Toulouse, Alta Garona, Occitania, (Francia) de la Cruz Roja Francesa. En el transcurso del pasaje por la montaña, el convoy, abandonado por los guías, evitó varias veces de caer en manos de la policía fronteriza alemana. Gracias al espíritu de iniciativa y de coraje mostrado por el señor Barberà este peligro se pudo evitar y el convoy de sesenta personas pudo finalmente llegar a territorio español. Más tarde, al intentar volver a Francia, en una misión informativa que yo le había encargado, el señor Barberà fue detenido por la policía franquista del 15 de julio de 1944 al 23 de diciembre de 1945. ‘

La aventura de aquella caravana de judíos perdidos por el Pirineo es una de las historias más impresionantes que he conocido sobre las redes de evasión de la Segunda Guerra Mundial. Resumo la odisea tal como me la contó Floreal Barberà.

Entonces él tenía sólo veintidós tres años. El perseguía la Gestapo y Madame Cassagnavére, directora de la Cruz Roja de Toulouse, Alta Garona, Occitania, (Francia), le ofreció dos posibilidades: esconderse en un convento de trapenses o participar en una misión de paso de frontera hacia España. Él eligió la segunda. Era una aventura y le podría facilitar reencontrarse con su hermano encarcelado en Barcelona, Cataluña, (España) y tratar de llevarlo a Francia.

Jules Jefroykin, capitán de la Organización Judía de Combate.
Jules Jefroykin, capitán de la Organización Judía de Combate.

La OJC había organizado una expedición de combatientes judíos para huir de los nazis. Floreal tenía la misión de proteger la vida de un tal Dika. Él entonces no lo sabía, lógicamente, pero era el capitán Jules Jefroykin, fundador de la OJC y muy buscado por los alemanes. En caso de enfrentamiento con los nazis en la montaña, abandonad todos, y os salve vosotros dos. Dika no puede caer vivo en manos de los alemanes. Esta era la orden secreta que recibió Floreal Barberá, que veía claro que él tampoco podía dejarse coger vivo.

La red organizó todos los movimientos clandestinos de los expedicionarios hasta reunirlos por vías diferentes a la montaña, cerca de Saint Girons, Ariège, (Francia). Se lo esperaba Dika y toda la expedición: dos guías franceses y sesenta y dos personas, entre los que se encontraban cinco chicas y algunos hombres de edad que serían importantes. Uno era el suegro de Dika. Se repartieron un poco de comida y alguna metralleta. ‘Pocas armas para tantos’, pensó Barberá, que consiguió una Sten y, además, llevaba su pistola Beretta.

Marchaban de noche, en pequeños grupos. Arriba la montaña, los guías cobraron y, tras darles cuatro instrucciones, los abandonaron. De hecho, los traicionaron. Los dejaron solos, sin mapas ni brújula. Era el principio de la traición. Tenían que atravesar hasta Esterri d’Àneu, donde los esperaba un enlace de la organización. Siguiendo las instrucciones de los guías se pusieron a caminar, pero a las pocas horas Barberà sospechó: tenía la sensación de que iban en círculo, que aquella ruta no les llevaba a España. Entonces Dika, alertado por él, le ordenó que tomara el mando. Continuaron sin ningún plan determinado. No conocían la montaña.

Un pastor les indicó que por allí volvían a Francia y que el bosque de delante estaban los alemanes. Retrocedieron rápidamente, pero cayó la niebla y los alemanes empezaron a disparar. Ellos les respondieron sin parar de correr. Se pudieron refugiarse en el punto de partida en una cabaña de madera. No paraba de nevar. Se hizo oscuro. Esa noche Barberá no pudo dormir: si seguía las órdenes, debía abandonar el grupo e irse con Dika. Finalmente, decidió de no abandonar a nadie, aunque habría sido más fácil. Optó por incumplir las órdenes.

Siguieron horas de mucha tensión. Floreal Barberà suponía que los nazis no disparaban más porque debían querer capturar Dika vivo. No sabían hacia dónde tirar. Decidieron tomar la dirección contraria a la indicada por los guías traidores. Subieron montañas muy difíciles. Pasaban horas y más horas. La nieve, a veces, los llegaba a la cintura. Estaban perdidos. Los había que caían montaña abajo y tenían que volver a subir. El suegro de Dika murió al día siguiente. El querían enterrar y hacer unas oraciones, pero Barberà se opuso. La misión que tenían era salvar a los vivos, no enterrar a los muertos.

De hecho, nunca supieron donde estaban, me confesó él. Sólo sabían que necesitaban ir hacia el sur. El desánimo hacía estragos. Había heridos, hambre, sed, ataques de histeria, comían nieve que los quemaba la boca. Los tuvieron que acallar apuntando con las armas para que los alemanes no pudieran sentirles. Era inútil, el nerviosismo los ganaba por momentos. Floreal hizo un pequeño grupo de los más fuertes para intentar buscar el camino adecuado. Uno murió al caer por un barranco. Era el segundo muerto.

Hacía mucho frío, había muchísima nieve. Dika caía, Floreal lo levantaba. En un momento dado, el hombre dijo: “No puedo más. Giramos cola. Volvemos a Francia y entreguémonos a la policía francesa.” Floreal inventó que detrás la siguiente cordillera ya estaba España.Usted es el jefe; pero la cabeza del convoy soy yo. Aquí no se rinde nadie. Tingui’m confianza. Nos salvaremos. ¿Cómo? No lo sé. Pero nos vamos a salvar”, le respondió Floreal Barberà. Y al día siguiente, con muchas más penalidades y peligros, lo consiguieron.

En 1957 Jules Jefroykin se reencontró en París, Isla de Francia, (Francia) con Floreal Barberà y su mujer. El capitán les dijo de entrada: “Si estoy vivo es gracias a su marido.Pero yo también tengo un mérito: haber confiado en él”.  El resto de los integrantes de la expedición, Barberá no los vio nunca más.

El relato entero de la epopeya, si desea leerlo, lo publiqué en 2002 en el Tiempo.

Tras una breve estancia en la cárcel de Lleida, Cataluña, (España) Dika y Floreal Barberà salieron en libertad. La American Joint Distribution Commitee de Barcelona, Cataluña, (España) lo había organizado todo muy bien. Barberà tenía un pasaporte francés, se llamaba François Buhler, podía haber ido hacia el norte de África con el resto de la expedición pero se negó. Él quería reencontrarse con su hermano y huir ambos al estado francés.

En julio de 1944 lo detuvieron en la Cerdanya, Puigcerdá, (España) mientras cumplía otra misión. Estuvo encarcelado en Girona y Barcelona, Cataluña, /España) hasta Navidad del 45. Y su hermano hasta el año 46.

La guerra mundial había terminado, pero la de Floreal Barberà, no

Hay más episodios de la vida de Barberà que son imposibles de comprimir en este artículo. Por lo menos, vale la pena mencionar que en la cárcel, con más compañeros, organizaron un movimiento de resistencia, siguiendo el estilo francés. Así nacieron las Fuerzas de Resistencia Interior (FRI), que pretendían unir todos los grupos bajo una sola bandera y crear un movimiento fuerte, compacto, como habían hecho los franceses.

Saliendo de la prisión, organizaron la red, donde había anarcosindicalistas, republicanos, socialistas y gente del Frente Nacional de Cataluña. El proyecto era avalado por el gobierno de la República española en el exilio, encabezado por Álvaro de Albornoz, que nombró Floreal Barberà su agente en el interior. Hasta en 1948 contaron con el apoyo de Albornoz. Pero en el seno del gobierno, y de todas las organizaciones, había disensiones en cuanto a la conveniencia o no de la lucha de acción.

Finalmente, ganó el sector partidario de la pasividad. Nunca llegó la financiación prometido a las FRI. Tampoco aceptaron que el dinero se falsificaran. La red se deshizo. Sin dinero no se puede mantener una red clandestina. Alguien los frenó, creía Barberà. La consigna fue cambiar las ametralladoras por las máquinas de escribir, por la propaganda. Este fue el último proyecto en el que el gobierno de la República española en el exilio quiso activar la lucha armada en el interior.

Visto el fracaso, Floreal Barberà exilió en Venezuela. Dika le pagó los pasajes. Allí trabajó por la reunificación confederal y colaboró ​​con organizaciones venezolanas contra la dictadura de Pérez Jiménez. Además, con Juan García Oliver y Octavio Alberola Suriñach, exiliados en México, hicieron reuniones para reactivar la lucha contra Franco, pero Caracas era muy lejos. Juan García Oliver y Alberola se trasladaron a París, Isla de Francia, (Francia) donde con Cipriano Mera y algunos otros fundaron Defensa Interior (DI) del organismo clandestino que, desde el 1962, reactivó la lucha armada contra Franco en el interior de la península.

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