Benjamín Cano Ruiz (1908-1988)

Benjamín Cano Ruiz (Vida y obra)

benjamínBenjamín Cano Ruiz (1908-1988). Nacio el 24 de marzo de 1908 en La Unión, Murcia, (España) y murió el 5 de abril de 1988 en la Ciudad de México (México) y fue enterrado al día siguiente en el Panteón Español del Distrito Federal.

Dibujante, pintor, maestro y editor anarquista Benjamín Cano Ruiz usó el seudónimo Ben-Karius. Había nacido en una familia libertaria muy humilde – sus hermanos Tomás Francisco y Juan fueron destacados militantes anarquistas que por motivos económicos emigraron a Valencia y a Barcelona.

Desde muy niño, enfermo de asma, se dedicó al mundo del arte (poesía, pintura, etc.) y ya adolescente comenzó a militar en el movimiento anarquista. En las Juventudes Libertarias destacó como editor de periódicos y de libros y como pedagogo seguidor de Francisco Ferrer Guardia. Instalado en Valencia, en 1927 participó en la fundación de la Federación Anarquista Ibérica (FAI). En esta época polemizó con Progreso Fernández sobre el plataformismo revolucionario ruso («Plataforma de Archinov»).

Huyendo de la policía valenciana, volvió a Barcelona y en 1929 se exilió en París, donde aprendió francés y frecuentó los círculos anarquistas y destacados militantes (Sébastien Faure, Nestor Makhno, Émile Armand, etc.). Más tarde se trasladó a Argel con sus hermanos y su madre donde vivió de la pintura de manera bohemia, vendiendo estampitas, ilustraciones y cuadros por las calles y tabernas. Con el establecimiento de la II República española volvió a la Península.

Entre 1931 y 1932 hizo de maestro racionalista en Gavà (Barcelona, España). En estos años militó en las Juventudes Libertarias y realizó varios mítines (Castelldefels, Gironella, Sabadell, Hospitalet de Llobregat, etc.). En esta época fue detenido en Alicante para participar en una huelga, pero fue liberado poco después.

Durante las jornadas de julio de 1936 participó en los combates y fue miembro del Comité Revolucionario de Alicante.

En 1937 ocupó la secretaría de las Juventudes Libertarias de San Gabriel (Alicante), al tiempo que trabajaba como maestro racionalista.

En 1938 fue secretario de las Juventudes Libertarias de Cataluña, hizo de maestro en una escuela racionalista del Poble Nou de Barcelona y dirigió “Ruta” hasta el final de la guerra. Introducido en el mundo editorial por Elías García, publicó “Tiempos Nuevos” y la revista infantil “Porvenir”.

En 1938 también hizo conferencias en Valencia y Barcelona. Fue nombrado secretario general de la Federación Regional Catalana de Escuelas Racionalistas (FCER), contraria al gubernamental Consejo de la Escuela Nueva Unificada (CENU).

A principios de 1939 fue nombrado director de “Solidaridad Obrera”, el último antes de la derrota.

Con el triunfo fascista pasó los Pirineos y pudo eludir los campos de concentración, estableciéndose en París y viviendo con el anarquista rumano Ionesco Capatzana.

Con Capatzana editó en 1939 la revista “Artistocratie. Revue mensuelle de arte te de littérature, rédigée en français, espagnol, roumain et esperanto”, donde colaboraron Eugen Relgis y Gérard de Lacaze-Duthiers. En la capital gala tuvo amistad con el científico libertario Paraf-Javal y con Jean Grave.

Con la entrada de los alemanes en Francia huyó hacia el sur y finalmente pudo embarcar en Burdeos hacia México, dos horas antes de que los nazis tomaran el puerto.

En México trabajó en varios oficios (pintor de paredes, corrector, vendedor de perfumes que él mismo hacía, etc.) Y con Patricio Redondo y otros maestros intentó montar escuelas racionalistas, pero el proyecto fracasó debido al boicot comunista. Se relacionó con el grupo editor de “Renovación” (Efrén Castrejón, Nicolás T. Bernal, Jacinto Huitrón, la viuda de Ricardo Flores Magón, etc.). Acabó montando una imprenta que se convirtió en la editorial «Ideas».

Destacó en el sector más anarquista del exilio libertario americano, editando “Solidaridad Obrera” (1952) y dirigió “Tierra y Libertad”.

En 1964 también dirigió en México “Mundo Editorial”. Mantuvo una famosísima polémica con José Peirats sobre el tema del determinismo y el voluntarismo. Publicó con el apoyo de Víctor García, Ángel J. Cappelletti, Tomás Cano Ruiz, José Muñoz Congost, Ismael Viadiu, la traducción castellana de la Enciclopedia Anarquista, de la que sólo salieron los dos primeros tomos, 1970 y 1983, respectivamente. Como anarquista no congenia con el anarcosindicalismo.

Durante su vida colaboró en numerosas publicaciones libertarias, como “Adarga”, “Cenit”, “Espoir”, “Faro”, “Humanidad”, “Ideas-Orto”, “inquietud”, “Liberación”, “El Nacional”, “Nervio”, “A Plebe”, “Ruta”, “Simiente Libertaria”, “Solidaridad Obrera”, “Tierra y Libertad”, etc.

Publicó numerosos libros, algunos firmados como Ben-Karius, y varias antologías sobre figuras del anarquismo mundial, como La vida amorosa de Lord Byron (1952), La enseñanza laica ante la racionalista. La Escuela Moderna (1960, con Costa Iscar), Ronda de la luna. Cuento (1960, con Campio Carpio), Discusiones sobre ¿qué es el anarquismo? (1960, con Hermoso Plaja), Excursión sobre los Fundamentos del anarquismo. Albores del anarquismo (1961, con George Woodcock e introducción de Víctor García), Determinismo y voluntarismo. Polémica (1966), Marxismo y anarquismo (1972), Ricardo Flores Magón (1976), William Godwin. Su vida y su obra (1977), La moral del Apoyo mutuo (1977), El pensamiento de Pedro Kropotkin (1978), El pensamiento de Malatesta (1979), El pensamiento de Miguel Bakunin (1979), El pensamiento de Ricardo Mella ( 1979), Narraciones y cuentos anarquistas (1979, con Salvador Hernández), El pensamiento de Sebastián Faure (1980), La obra constructiva de la Revolución española (1982, con otros), ¿Qué es el anarquismo? (1985, con prólogo de Ignacio de Llorens), etc.

Su compañera fue María Rossell Rossell, hija de una familia anarquista de Rubí (Barcelona, España), que colaboró en Tierra y Libertad de México.

Benjamín Cano Ruiz murió el 5 de abril de 1988 en la Ciudad de México (México) y fue enterrado al día siguiente en el Panteón Español del Distrito Federal.

Recuerdo de Benjamín Cano Ruiz

Ignacio DE LLORENS
Benjamín Cano Ruiz (1986)
Benjamín Cano Ruiz (1986)

En homenaje a Benjamín Cano Ruiz, Polémica publicó unos meses después de su muerte, este artículo.

El pasar inapelable del tiempo nos va condenando a todos, y en nuestras agendas empiezan a menudear direcciones a los que resulta vano escribir. Esos son los riesgos de disfrutar de la amistad de hombres nacidos en los primeros años del siglo.Benjamín Cano Ruiz ha sido uno de esos entrañables amigos, que la muerte nos ha arrebatado el 5 de abril.

 

Conocí a Cano en 1981, lo frecuenté durante mis dos años de residencia en las antiguas tierras de Nueva España. En su casa de Naucalpan, mi compañera y yo fuimos comensales asiduos cada domingo, resarciendo nuestros maltrechos paladares con los manjares que María Rossell –la compañera de Cano, miembro de una familia anarquista de Rubí y fallecida hace ya más de cuatro años– nos preparaba con melindres maternales. La sobremesa se prolongaba hasta el anochecer, y se enriquecía siempre con la llegada de las familias Rossell y Viadiu y otros compañeros. Allí conversábamos de lo divino y lo humano, mientras íbamos confeccionando los números de Tierra y Libertad. Ahora todo ello es ya tan sólo un grato y entrañable recuerdo.

Cano había nacido en La Unión, Murcia, en 1908. Su familia, extremadamente humilde, emigró a tierras de Levante y Cataluña. Su hermano mayor, Tomás fallecido hace un par de años fue también un conocido militante, y estuvo deportado con Durruti y Ascaso en Bata. Cano, aquejado de asma desde la edad de cinco años, se dedicó al estudio y al cultivo de la poesía y la pintura, siempre que la dura tarea cotidiana de ganarse las lentejas se lo permitía. No obstante, a pesar de su siempre precaria salud, participó en actividades militanciales, y fue uno de los fundadores de la FAI en la albufera valenciana. Luego tuvo que exiliarse a París, donde aprendió el francés y frecuentó a los grupos anarquistas parisinos, conociendo a Faure, Majno,Armand y tantos otros. De París se trasladó a Argel, y allí se ganó la vida vendiendo sus propios cuadros y acuarelas, al tiempo que frecuentaba la bohemia local. Años más tarde recrearía el ambiente argelino en su libro de relatos Una noche en la kashba. Ya en la España republicana se hizo maestro racionalista y militó en las Juventudes Libertarias, siendo secretario de la regional catalana.

Por entonces se había introducido en las tareas editoriales. Cano contaba que fue el poeta anarquista Elías García quien le enseñó el oficio; gracias al cual pudo luego ganarse la vida en México. Todavía en España y desde el año 1937 hasta el fin de la guerra editó Tiempos nuevos en Barcelona, dando muestras siempre de su buen hacer. Cano fue quien maquetó y compuso el último número de la Solí, horas antes de la caída de Barcelona y en medio de la barahúnda y el pánico generalizado.

En México tuvo que ganarse la vida desempeñando los más variados oficios: como pintor de brocha gorda, como vendedor de perfumes que él mismo hacía, como corrector, etc., hasta que pudo montar su propia imprenta. Desde su comienzo fue uno de los principales animadores del grupo Tierra y Libertad, encargándose de la edición de libros, folletos, y del periódico y la revista homónimos. Para colaborar en la revista consiguió prestigiosas firmas, tales como las de Herbert Read, Rocker y el mismo Bertrand Russell, que llegó a enviar varias colaboraciones. Así, pues, gracias a los esfuerzos de Cano, José Viadiu, Liberto Callejas y tantos otros compañeros transterrados en México, las publicaciones de Tierra y Libertad están entre las mejores y más encomiables de cuantas fueron hechas por los exiliados españoles.

Conforme Cano fue conquistando cierta estabilidad económica, por más precaria que fuera ésta, pudo dedicar e a una paciente labor de estudio, fruto de la cual será el conjunto considerable de obras publicadas. En este sentido, los intereses intelectuales de Cano abarcan diversas vertientes: así, estudió con enjundioso ahínco los antecedentes históricos del anarquismo, rastreando en las antiguas civilizaciones mesopotámicas, egipcia y griega, aquellas muestras de pensamiento rebelde susceptibles de ser tenidas como manifestaciones libertarias. De ello dio testimonio escrito en su folleto Excursión sobre los fundamentos históricos del anarquismo (Ed. Tierra y Libertad, México, 1961).

Asimismo, Cano se preocupó de conocer en profundidad la vida y la obra de las grandes figuras del anarquismo. Fruto de ello fue, primeramente, la publicación del libro William Godwin. Su vida y su obra (Ed. Ideas, México, 1977). De hecho este texto era el primer estudio detallado que desde las filas del anarquismo hispánico se hacía del que fuera el fundador del anarquismo. A partir de entonces Cano concibió la idea de publicar antología de los principales pensadores libertarios, que fueron editada en Editores Mexicanos Unidos, por Fidel Miró. De este modo preparó la antología de Bakunin, Kropotkin, Malatesta,Ricardo Mella y Sebastián Faure. La colección se completaría con la excelente antología de Proudhon preparada por Víctor García y con la propia de Rocker a cargo de Abad de Santillán, la cual, a la postre, resucitaría la obra póstuma de éste.

Por último, el interés intelectual de Cano se centró en el estudio de la ciencia. Su formación, al respecto, era la común en el resto de compañeros libertarios de su generación que hubiesen hecho el esfuerzo de leer las obras que editaba la casa editorial Sempere de Valencia y que Federico Urales glosaba en sus publicaciones. Por lo tanto, a partir de Kropotkin y Büchner,Luria y Cajal, Reclus y Spencer, fue estableciendo una visión materialista y mecanicista del mundo. De ello, como hicieron algunos en los medios libertarios, coligió un determinismo ético que no se oponía, en su concepción, a la libertad, tal y como había planteado Hammon en Determinismo y responsabilidad. Durante los largos años del exilio, Cano tuvo ocasión de cimentar estos conceptos y los llevó a la arena polémica, nada menos que para medirse con el mejor polemista dentro del movimiento libertario español: José Peirats. Fruto de tan simpar duelo fue el libro Determinismo y voluntarismo, editado en Caracas en 1966 por Ediciones FIJL. Fue ésta una polémica enjundiosa, rigurosa y respetuosa. El primer sustrato de lecturas científicas fue paulatinamente enriquecido por Cano incorporando textos contemporáneos debidos a Einstein, Planck, Bohr, entre otros. El fruto de estas densas lecturas fueron los cientos de cuartillas que salieron de su pluma destinados a la Enciclopedia Anarquista, de cuya versión al castellano se encargó el grupo Tierra y Libertad, y de una manera preeminente el propio Cano. La colosal tarea que supone la edición de la Enciclopedia estuvo sometida a todo tipo de imperativos, desde, cómo no, el económico, a la desaparición de compañeros que habían arrostrado con buena parte del trabajo, como fue José Viadiu.

Cuando conocí a Cano, se estaba preparando la edición del segundo tomo, que debía finalizar completando los vocablos de la letra E. De hecho, Con lo ya publicado en la versión francesa de los años treinta, y con los nuevos vocablos hechos por el grupo editor castellano, debidos mayormente a Víctor García,Cappelletti, Tomás Cano Ruiz y José Muñoz Congost, no bastaba todavía, y quedaban siempre múltiples lagunas por cubrir. De todas estas lagunas, así como de la actualización de viejas definiciones, se encargaba el paciente Cano. Por aquel tiempo, yo temía las llamadas telefónicas de Cano: «Oye, estaba viendo los vocablos y resulta que no tenemos nada sobre «Escultura», y, claro, hay que decir algo, ¿por qué no lo haces tú? «¿Cómo, yo?, pero si no tengo puñetera idea». «Ándale, hombre». y claro, negarse equivalía a decirle que lo hiciese él, y así tuvimos que apechugar con terribles escolios, tales como la dichosa escultura, estética, estructuralismo… Menos mal que luego venían Ismael, el hijo de José Viadiu y Libertad Ródenas, y su compañera Rosita, que lo corregían y pulían todo.

Además de las tareas enciclopédicas, de sus libros, de sus múltiples artículos, la obra de alguna manera cumbre de B. Cano Ruiz fue ¿Qué es el anarquismo?, editado en México en 1986. De hecho, Cano se propuso confeccionar un compendio en el que se sistematizaron los aspectos fundamentales del pensamiento anarquista, así como una síntesis de los principales logros de los movimientos revolucionarios libertarios. En su propio taller fue imprimiendo la obra, corrigiendo las galeradas él mismo y preparando una excelente presentación, profusamente ilustrada. De alguna manera, pues, Cano quiso dejar un valioso testimonio de tantos años de estudio.

En su última carta, escrita un par de meses antes de su muerte, se quejaba: «Mi capacidad de trabajo ha disminuido terriblemente. Mi salud continúa, pero todavía resisto y espero llegar hasta el 24 de marzo próximo para cumplir 80 años. iSon realmente una burrada de años!». Consiguió acceder a esa burrada, pero sólo por unos pocos días. Me pedía que le enviase el libro de memorias de Federica, que habrá llegado a su apartado después de su fallecimiento, y un libro sobre la filosofía contemporánea.

Con su muerte, la obra del grupo Tierra y Libertad se halla amenazada de desaparecer. Hace un par de años moría Domingo Rojas, que era quien llevaba la administración y los contactos, y ahora sólo quedan en el grupo su hijo Eliseo, Ismael Viadiu, que es un excelente traductor de ruso e inglés y corrector de oficio, su compañera Rosita, traductora de francés, y Ricardo G. Guilarte, animador del grupo. A ellos tal vez puedan sumarse la colaboración de compañeros de la CNT como Portilla y Subirats, y pocos más. No obstante, sería una lástima que las publicaciones tuvieran que suspenderse. Desde aquí, con el recuerdo emocionado de Cano, vaya para todos ellos nuestro apoyo incondicional y el más cordial saludo.

Publicado en Polémica, n.º 33, julio 1988