Mariano Rodríguez Vázquez conocido como Marianet  (1909-1939)

Mariano Rodríguez Vázquez “Marianet” (Vida y obra)

Mariano Rodríguez Vázquez conocido como Marianet  (1909-1939) nacio en Barcelona,  Cataluña, (España) en 1909 y murió el 18 de julio de 1939 en La Ferté-sous-Jouarre, Champaña, (Francia)

Fue un anarcosindicalista español, conocido popularmente como Marianet y que firmaba como Mariano R. Vázquez.

Fue secretario Regional de Catalunya de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) entre noviembre de 1936 a junio de 1939. Desempeñó un papel decisivo en el devenir anarcosindicalista y la vida política y social de la Guerra Civil Española (1936 a 1939).

Era de etnia gitana, y conoció las ideas anarquistas al coincidir en prisión, en la que estaba por hurtos, con militantes libertarios, quedando profundamente convencido por las ideas ácratas que le llevaron a un cambio radical de vida, abandonando la delicuencia, para pasar a participar en las organizaciones libertarias.

Tras el descontento por parte de los anarquistas hacia los comunistas en la Guerra Civil Española. El 8 de febrero de 1939, participó en una reunión celebrada en París, Isla de Francia, (Francia) a la que asistió como jefe del Comité Nacional de la CNT y proponía una resistencia prolongada de la República, para según él “hacerse temer”.

Mariano Rodríguez Vázquez falleció el 18 de junio de 1939.1​ ahogado en el río Marne, en La Ferté-sous-Jouarre, Sena y Marne, Isla de Francia,(Francia). 

Referencias.

Bibliografía.

Enlaces externos.

Biografía de Mariano R. Vázquez “Marianet”

por Federica Montseny

Extraído de la revista “CENIT: Sociología, ciencia y literatura”, número 103 de Julio de 1959. Enviado por Corinne Flores y digitalizado por el Portal Libertario OACA.

El día 18 de julio de 1939, bañándose en el río Marne, encontró la muerte Mariano R. Vázquez. Los años han pasado acumulando hechos, pérdidas de vidas humanas, tragedias individuales y colectivas sobre ese drama que sería casi olvidado, si no sobreviviésemos los que, compañeros de luchas, de trabajos o de vida de Marianet, seguimos recordándolo y marcando cada año en nuestro corazón el triste aniversario.

Además, en Marianet queda vinculado, con cuanto tuvo de grandezas, de fallas de desfallecimientos, de errores y de aciertos, el gigantesco episodio, de la Revolución de 1936. El Secretario del Comité Regional de Cataluña el 19 de julio de 1923; secretario del Comité Nacional de la C. N. T. a partir de noviembre del mismo año cuando la Organización sancionó con la destitución de Horacio Prieto, el abandono de Madrid en los chas álgidos del sitio de la ciudad mártir, hasta el fin de la guerra; secretario del Consejo General del Movimiento Libertario desde su constitución hasta su muerte, Marianet fue el centro y el eje de un periodo de actuación del Movimiento de capital importancia para el mismo, quizá el más trascendente de su larga historia.

Murió muy joven apenas tenía 32 años. La Revolución le sorprendió cuando aún no estaba plenamente formada su conciencia de militante. A golpes con la vida, cruenta y ásperamente, tuvo que formarse su conciencia de hombre. Y en un momento dacio, sobre él cayó la terrible responsabilidad de la dirección de un Movimiento, zarandeado a diestro y siniestro, enfrentado con formidables problemas. Los que hemos vivido aquellos días y los que conocemos la vida íntima de nuestra Organización, sabemos que en ella, en horas determinadas, todo cae, todo se desploma sobre un hombre, obligado de arrastrar todas las responsabilidades, dejado solo para el trabajo y para las decisiones capitales; solo también después para la crítica y para la justificación de una gestión, severa e implacablemente exigida.

¡Y Marianet en el fondo era un niño, falto de experiencia, incalculablemente cándido!

EL HOMBRE

Tenía una capacidad de trabajo increíble, una robustez física que hacia de él la Imagen viva de la salud y de la fuerza. El uso y el abuso de esta naturaleza generosa, las muchas emociones contenidas, la fatiga de los nervios duramente sometidos a prueba, incubaron en él, silenciosamente la dolencia cardiaca que ocultó a todos, con pudor salvaje, y que le produjo el colapso destinado a ocasionar la muerte.

Era rudo, de carácter hosco, poco expansivo. Su semblante atezado, su ancho corpachón, su pelo revuelto, y rizado, cayendo sobre su frente, te daban un aspecto primitivo, un poco raro y repelente a la primera impresión. Sin embargo, ha sido el hombre que más amigos tuvo en nuestro Movimiento, por un don de simpatía personal, por un atractivo que apenas puede definirse con palabras. Abandonado a sí mismo, puesto en confianza, se entregaba moralmente y dejaba ver el fondo de su alma, afectuoso y pueril y de juventud sorprendente.

Tuvo muchos defectos, fallas capitales en su carácter y en su actuación. De ello tenía conciencia, aunque, con el orgullo de todo hombre, jamás lo hubiera reconocido ni lo reconoció ante otros mejor dotados que él. Por el contrario, poner de manifiesto su insuficiente cultura, su falta de conocimientos, era la mejor forma de enajenarse su confianza y de impedir que él mismo, en silencio, corrigiese sus defectos y rectificase sus errores.

Ante él siempre sentí una mezcla indefinible de piedad y de admiración. Pocos conocen sus orígenes, su vida de hijo de la calle, criado como un árbol selvático, sin amor y sin cultivo.

Quedó sin madre muy pequeño. Su padre volvió a casar y encerró en el hospicio a los dos hijos del primer matrimonio. Por odio a este padre, que no lo fue para ellos, Mariano suprimió el Rodríguez de su primer apellido y fue para todos Mariano R. Vázquez. A los nueve años escapó del hospicio y vivió mendigando y de pequeños hurtos. Detenido muchas veces como quincenario, en la cárcel aprendió a leer y a escribir; en la cárcel conoció las ideas leyendo Novelas Ideales y folletos de Sánchez Rosa, de Matatesta, de Reclus o de Grave. Y a los 18 años el hombre que en él iba naciendo se prometió a sí mismo: – No volveré a robar.

Y trabajó en la carga y descarga del muelle; de peón, de lo que fuese. Trabajos todos duros, pues no tenía ningún oficio, no tenía más que sus brazos robustos y jóvenes y su voluntad de recobrarse.

Todas sus lecturas fueron ésas: toda su cultura eran algunos libros leídos con esfuerzo. Su conciencia se formó sola, como reacción contra el medio. Y lo curioso, lo extraordinario, lo que yo admiraba y en cierto modo me impresionaba moralmente, era el prodigioso sentido práctico, la lucidez, la claridad de sus juicios; la ascensión penosa, pero constante, de esa conciencia desde el fondo de su ignorancia, desde el abismo de miseria y de rencor de sus primeros años, a una concepción elevada y generosa de la vida y de la lucha.

Era, realmente, un diamante en bruto, rudo y tosco, sin pulir por dentro ni por fuera, todo aristas e impurezas, pero con un fondo de aguas límpidas que cada día se hubieran ido puliendo y perfeccionando.

Lo terrible, lo trágico para él, y para todos nosotros, para cuantos vivimos aquellos días destinados a transformar un mundo, es que la Revolución le sorprendió cuando aún no estaba completamente formado; que el constante desgaste de hombres y las necesidades de las luchas le llevasen a ocupar un puesto para el que todavía no tenla experiencia ni la preparación suficientes.

En cierto modo Marianet es el símbolo vivo de nuestro pueblo, encerrado con un problema de vida o muerte; enfrentado con una revolución que se vio obligado a hacer, aunque tuviese conciencia que no estaba ni maduro ni preparado para ella. Y sobre la marcha, creciéndose a si propio, autoformándose, adquiriendo lo que le faltaba, supliendo por sí mismo a sus propias fallas, construyendo una obra gigantesca y defectuosa, enorme y trascendente por su resonancia en el futuro.

EL MILITANTE

En mi ya larga vida de actuación y de lucha, he convivido y compartido responsabilidades orgánicas con muchos hombres. Incorporada al Comité Peninsular de la F. A. I. en agosto de 1936; agregada más tarde al Comité Nacional; vuelta a él cuando, a finales de mayo de 1937, cayo el gobierno Largo Caballero, compartí constantemente estas responsabilidades con Marianet, desde esas fechas hasta el exilio, en el SERE y en el día fatal de su muerte.

Siempre le vi en su sitio, incansable, tenaz, supliendo a los que fallaban, con un sentido de responsabilidad que no se encuentra siempre en nuestra militancia. En situaciones difíciles, poniendo de manifiesto un tacto y una habilidad que nadie hubiese sospechado bajo su ruda y tosca apariencia.

¡Y qué horas tan terribles debimos compartir, codo con codo, luchando silenciosamente, a veces en medio de la hostilidad y de la incomprensión’ de nuestros propios compañeros! Los días trágicos de noviembre en Madrid, después de la muerte de Durruti, con los problemas creados por lo que quedaba allí de su gloriosa división; los días de los sucesos de Vilanesa y de la Columna de Hierro; los días más trágicos todavía de mayo del 37 en Barcelona; la lucha secreta, callada, de voluntad y de astucia a astucia, con los embajadores soviéticos en Valencia; la lucha con el conjunto de factores confabulados que iba gestando la tragedia final, en la que debía verse envuelto y sumergido el mundo entero. La lucha por los puestos de embarque, ya en París, áspera, inmisericordiosa, en la que nos encontramos solos contra todos, hasta contra nuestros compañeros, que ignoraban nuestras dificultades y nuestros esfuerzos, que eran los primeros en hacernos la vida imposible.

Durante una etapa, nos encontramos, no codo con codo, sino frente a frente. Nos separó una diferencia fundamental de apreciación de la manera de llevar la lucha, de la línea seguida por la organización. Pero si bien me coloqué frente a Marianet en un momento que le juzgué desviado, desbordado por los acontecimientos, arrastrado a una actuación suicida y arrastrando con él a toda la organización, jamás dudé de su buena fe y lealtad, aun en el error. Creía así servir mejor al Movimiento; no vela para la C. N. T. y para el pueblo español otra salida. La historia tiene que decir todavía si estaba o no en lo cierto; sí su instinto no le guió quizás más certeramente que nuestra Inteligencia y nuestras consideraciones tácticas.

Como militante fue el hombre total y absolutamente entregado a la Organización, sin hogar, sin vida privada, esclavo de sus deberes, siempre en su puesto, haciendo frente a todas las situaciones, solo o acompañado. ¿Defectos? ¿Quién no los tiene? ¿Errores? ¿Quién no ha cometido errores? Y de ellos no puede hacérsele exclusivamente responsable, porque esta responsabilidad debemos compartirla todos; debe compartirla la Organización entera, cuando deja solo un hombre en su sitio, delegando en él una responsabilidad de gestión que debería compartir celosamente. Pero yo he asistido a escenas en la que he visto a Marianet, como he visto después a otros compañeros en los mismos cargos orgánicos obligado a asumir actitudes y a arrostrar responsabilidades ante el silencio y la inhibición total de los que eran sus compañeros de gestión, silencio e inhibición hijos de la incapacidad o del temor.

SU FUERZA MORAL

Algunas veces, evocando esos días tan densos, me he preguntado:

¿Y cómo ese muchacho, militante de poca veteranía, al que muchos conspicuos contemplaban con cierto desdén, consiguió mantenerse en su puesto e imponer incluso una disciplina a los que, llevados a los ministerios y consejerías, podían escapar fácilmente a su control?

Algunos escaparon, evidentemente. En el terreno de los engaños y las triquiñuelas económicas y políticas, se le burló muchas veces. Pero en general se le respetaba y cuando elevaba su vozarrón y daba un puñetazo sobre la mesa, lanzando algunas de sus frases rudas y tajantes, era escuchado.

Vestido siempre con su eterno «mono» contenía las veleidades indumentarias de algunos que, corno alguien cuyo nombre callo por piedad, estaba preocupadísimo sobre la resolución que tomaría el Comité Nacional si unas unidades de la escuadra inglesa llegaban a Valencia; esto es si se autorizaría orgánicamente el smoking para los ministros de la C. N. T. en la recepción que se preveía.

– ¡Hay que conservar el ritmo proletario! – decía iracundo Marianet.

Recuerdo que cuando el 7 de noviembre de 1936 el gobierno abandonó Madrid, y, tras él, o antes que él, Horacio M. Prieto, secretario entonces del Comité Nacional; cuando nos íbamos acercando a Valencia, donde estaba reunido el Pleno Nacional de Regionales que destituyó a Horacio yo, que había salido de Madrid dejando la villa en plena fiebre defensiva, llorando de vergüenza al ver cómo todo el mundo se aprestaba para la lucha mientras nosotros huíamos, obligados por una resolución corporativa del Gobierno, pensaba con angustia:

– ¿Qué dirá Marianet cuando nos vea?

Y cuando me presenté ante él y vi sus ojos severos fijos en mí, cuando le oí decir sin cólera, pero con tristeza:

– ¡A lo menos tú te hubieses quedado! – incliné la frente y estalló en sollozos como una criatura.

Hubiera podido decirle que no era yo, una mujer, la que debía quedarme en Madrid sitiado cuando los hombres huían, cuando lo abandonaba el propio Secretario del Comité Nacional, pero yo comprendí el sentido profundo de ese : ¡A lo menos tú te hubieses quedado!

Podían haberse marchado todos, pero si yo me hubiese quedado, en Madrid hubiera permanecido el símbolo de la  C. N. T. personificado en una figura de mujer que encarnaba la parte más intransigente, más clásica, más histórica y más representativa del anarquismo español.

Aquella misma noche regresé a Madrid queriendo rescatar con mi entereza y ml desafío de un peligro al que nunca temí, el error cometido al secundar y respetar un acuerdo corporativo que quiso tomarse con la complicidad explícita e implícita de la C. N. T.

En una humilde sepultura del cementerio de la Ferté-sous-Jouarre, sin cruz ni piedra que marque su lugar duerme el sueño eterno Mariano R. Vázquez,

Muchos años han pasado, arrastrando, en su vorágine, miles de vidas asolando hogares, destruyéndolo todo. Quizá fue el más dichoso, descansando antes que nosotros del gran combate.

En ese aniversario de su muerte he sentido el deseo de dedicarle públicamente este recuerdo; de evocar, para los viejos que le conocieron y le amaron con sus cualidades y sus defectos; para los jóvenes que no le conocerán nunca, esta silueta compleja, rica en matices, vinculada a un momento crucial de la vida de España y de la C. N. T.

Tantos días de prueba vividos juntos, esa fraternidad de armas que se conoce solamente en las guerras y las revoluciones, establecieron entre nosotros una hermandad moral, una afección honda y sincera que no destruyeron nuestras diferencias de posición; ni han destruido las visiones deformadas del hombre combativo y discutido; ni ha destruido la muerte. Le conocí; aprecié en él lo mejor de sí mismo; vi sus defectos; me esforcé en ayudarle a corregirlos, no en hundirle porque los tenía.

Muerto, se le han atribuido y se le atribuirán las más caprichosas actitudes; se dice y se dirá que hubiera adoptado ésta o estotra posición.

Está muerto. Dejémosle en paz, en un reposo que merece ese luchador Infatigable; ese hombre que se prodigó sin tasa ni medida, símbolo y encarnación del esfuerzo y de la tragedia de un pueblo que, como él, asciende trabajosamente de su miseria y de su ignorancia, autoformándose penosamente, primitivo, tosco, rudo, diamante en bruto cuyo valor nadie ha podido ni podrá calibrar justa ni exactamente; digno de mejor suerte, detenido en su ascensión gloriosa, pero, aun vencido, aun muerto, invencible e inmortal siempre.

Federica Montseny
 

Un gitano secretario general de CNT.

Mariano Rodríguez Vázquez, conocido como Marianet, gitano y Secretario General de la CNT de Cataluña durante el periodo de la Guerra Civil.

Empezar a hablar de memoria histórica gitana durante la Guerra Civil es una tarea cada vez más urgente. Mariano Rodríguez Vázquez, conocido como Marianet, gitano y Secretario General de la  CNT de Cataluña durante el periodo de la Guerra Civil.

Empezar a hablar de memoria histórica gitana durante la Guerra Civil es una tarea cada vez más urgente, no solo por la propia autoestima del Pueblo Rroma en España sino también para que desde la sociedad mayoritaria se cree esa empatía necesaria para obtener un respeto tanto tiempo perseguido, todos y todas sufrimos en esa guerra fraticida. Hasta el momento a los Rroma nos han relegado a la invisibilidad o como mucho se ha explotado un estereotipo folclórico y/o conservador nacionalcatólico, imagen que se ha visto reforzada con la beatificación de Ceferino Gimenez Maya “El Pele” por parte de Juan Pablo II que se encargo de hacer “beatificaciones express” de algunos caidos del Frente Nacional, los militares golpistas y fascistas. No voy a dedicar muchas líneas sobre la historia oficial de este beato, aunque otras fuentes no coinciden con esa versión oficial de candida beatitud, pero si me parece poco coherente como persona de izquierdas y progresista que esa referencia reaccionaria sea la única que se maneja popularmente sobre los gitanos en ese periodo amargo y que incluso los más “progresistas” comulgen con ese ensalzamiento que más parece una maniobra política conservadora que un acto de justicia real.

Para saber algo sobre este luchador anarquista debemos constatar que existen ciertos obstáculos que dificultan poder dar una visión detallada no solo por la “amnesia histórica” impuesta también por la poca información recopilada sobre este personaje en concreto. Para poder retratarlo debemos acudir a referencias más o menos directas que se han registrado en biografias o apuntes sobre otros personajes relevantes coetáneos, esto provoca una impresión, como poco, de curiosidad más cuando además desarrollo su labor como Secretario General de la CNT justo en el periodo de la Guerra Civil. Fue contemporaneo y vecino de Helios Gómez, otro gitano revolucionario anarco-comunista, aunque de este último tenemos un poco más de información debido a su actividad artística en favor de la causa republicana.

Es importante que nos situemos en el contexto ideológico e histórico si queremos comprender este periodo acelerado de convulsiones y el papel que Mariano Rodriguez Vazquez, “Marianet” jugó en este momento histórico no tan lejano.

CNT cartel por las milicias
CNT cartel por las milicias

En la España de los años 30 la presencia de un amplio movimiento anarquista era una anomalía con respecto a lo que ocurría en otros países europeos.

La CNT fue fundada en 1910 en Barcelona. Era una asociación sindicalista revolucionaria que continuaba la tradición anarquista de España. Desde su introducción en España en 1868 por el amigo de Bakunin, Giuseppe Fanelli, el anarquismo tenía sus seguidores en Cataluña, sobre todo en Barcelona y entre los obreros rurales y campesinos pobres en Andalucía. A principios del siglo veinte el centro de las actividades se encontraba en Cataluña entre los trabajadores industriales que estaban bajo la influencia del sindicalismo francés.

Para muchos anarquistas la huelga general era el arma principal que, en su opinión, conduciría a la revolución y el derrumbamiento del Estado.

Los anarcosindicalistas rechazaban toda organización política. Querían organizar la sociedad a base de sindicatos que deberían controlar la producción y la distribución de manera que todo poder viniera a los producentes.

En la España de los años 30 la presencia de un amplio movimiento anarquista era una anomalía con respecto a lo que ocurría en otros países europeos. La CNT que, en un principio, era una organización sindicalista revolucionaria, derivó hacia el anarcosindicalismo. Para muchos trabajadores de la época, la utopía anarquista era una realidad alcanzable. Lejos de plantear la lucha proletaria como un empeño por conseguir únicamente mejoras concretas en las condiciones de trabajo y en el nivel de vida, los anarquistas más radicales creían en una revolución libertaria que acabase con el injusto régimen social imperante en aquella época y trajese una nueva era de fraternidad e igualdad universal basada en una federación universal de comunas libres y en la abolición del dinero y de la propiedad privada. Ese modelo de sociedad futura se denominaba “comunismo libertario”.

En este contexto se desarrolla la vida de Mariano Rodríguez Vázquez, conocido como Marianet.

Mariano Rodríguez Vázquez, era un joven albañil de etnía Rromani (gitana) que conoció las ideas anarquistas en una estancia en prisión, hecho que le que influyo profundamente y que lo convirtió en un completo convencido por las ideas ácratas y que le hizo participar en las organizaciones libertarias. Tal es su implicación que acabará convirtiendose en Secretario General de la Confederación Nacional del Trabajo (1936–1939) cargo donde desempeñó un papel decisivo en el devenir anarcosindicalista y la vida política y social de la Guerra Civil Española.

Poco sabemos de su vida dentro del ámbito privado. Tuvo una compañera sentimental que se llamaba Conxita Dávila de la que no sabemos su fecha y lugar de nacimiento pero si que se exilió en México hasta el fin de sus días en 1974.

Tampoco manejamos demasiados datos de él hasta el estallido de la sublevación militar fascista y el registro de las acciones que realizan en la Cataluña de aquellos días y que finaliza, en esa primera avanzada, con el aplastamiento del movimiento golpista, es en ese momento cuando “Marianet” entra en escena con toda su fuerza.

Milicianas en una barricada en Barcelona, año 36
Milicianas en una barricada en Barcelona, año 36

Cuando el alzamiento militar nacionalista estalló, los anarcosindicalistas, ya lo esperaban y se habían entrenado.

Cuando la Guerra Civil Española estalló el 18 de julio 1936, los anarcosindicalistas, que ya lo esperaban y se habían entrenado, prepararon un plan de defensa de la ciudad, coordinando la acción de los también clandestinos grupos de defensa de barriada y de sindicato. Este plan, aunque pobre en medios, fue muy efectivo y llamo a la unión de otras fuerzas políticas pero también de algunos destacamentos de la Guardia Civil, Carabineros y de Asalto que se integraron de forma espontánea en los grupos de la CNT.

El golpe militar nacionalista es vencido en Cataluña y es la  CNT quien se encuentra en una situación de superioridad respecto al resto de las fuerzas del Frente Popular y otros sindicatos, así como del estado republicano en Cataluña.

Con este éxito a sus espaldas, se ofrece la posibilidad de crear un gobierno a la  CNT en Cataluña, sin embargo, después de muchas deliberaciones dicidieron anteponer a la realización total de la revolución social anarquista, la victoria en la guerra, pues de haberse llevado ésta a cabo hubiera supuesto una cesura en la zona antifascista, así como hubiera dejado aislada internacionalmente a Cataluña y además pensaban que hubiera sido una imposición de los principios anarquistas sobre población no totalmente anarquista, repitiendo pues vicios autoritarios. Marianet en Julio del 36 mantiene, por tanto, posiciones conciliadoras tratando de unir grupos minoritarios antifascistas antes de llegar a La Revolución Social por los motivos anteriormente expuestos y se crea el 21 de julio en Cataluña el Comité Central de Milicias Antifascistas. El Comité presentaba un claro predominio de las organizaciones anarquistas, si bien también se encontraban representadas en el mismo todas las fuerzas del Frente Popular (ERC, POUM, PSUC,Unión Republicana, Unió de Rabassaires y UGT).

El CCMA constituía mas que una duplicidad de funciones con respecto a la Generalidad y se creo debido a la confusión y caos reinante con respecto a las ciudades y sus cambios de bando, sin embargo no fue muy efectiva y se disuelve en septiembre para crear un gobierno de la Generalidad más fuerte, lo que choca con lo que estaba sucediendo en la calle, que estaba dominada por comités de barriada (casi siempre formados a iniciativa de militantes de la CNT); en los sindicatos, que estaban comenzando a incautar empresas; y de las milicias, que se habían convertido en ejércitos obreros. Decidida la supresión del Consejo, se procedió a la negociación de la ampliación del gobierno de la Generalidad para incluir a todas las fuerzas antifascistas y sindicales. La idea era ganar eficacia y evitar la duplicidad de poder.

Unos meses después en 1937, y gracias a la experiencia recogida en la “Escuela de Militante”, Manuel Buenacasa elabora el “Manual para el Militante” que fue aprobado por el Secretario General de la CNT), “Marianet”, con este manual se persigue que el militante aprenda cuales son sus obligaciones y que sea consecuente con los principios y la conducta moral de la organización a la que se obligan a servir además de hacer hincapie en el analfabetismo que impedía la “Militancia Consciente” El manual fue duramente criticado posteriormente por otros autores anarquistas que ven en este libro una contradicción con el espíritu libertario y una perversión del ideal en favor del “bochevismo”. Cuando se publica este libro ya hace más de un año que se está realizando una revolución autogestionaria desde la base ,por los mismos trabajadores, sobre todo de CNT y UGT, y varias etiquetas sindicales y políticas, y sin etiqueta alguna.

“Marianet” tuvo que lidiar con momentos difíciles y complejos, en el año 38 con Aragón tomada por los Nacionales y Vinaroz recibiendo avanzadillas, queda el bando republicano partido en dos y las anteriores divisiones sindicales deciden olvidar sus diferencias y es así como surge la Alianza Sindical de la  CNT con UGT. La premura, la descoordinación debida a la guerra y otros factores provocan reacciones precipitadas que en condiciones normales no se habrían producido y quizás en ese momento era la única decisión posible, pero trajo consigo grandes concesiones casi impensables para la  CNT. Es el principio del fin del sueño de una Cataluña libertaria.

Un gran número de expertos apuntan como causa de la derrota del movimiento anarquista en Cataluña a la degeneración burocrática del anarquismo catalán, su rápida “bolchevización” a partir de 1937 y su renuncia a cuotas de poder que se había ganado en la lucha callejera antifascista aunque el análisis debería ser mucho más profundo porque las circunstancias son demasiado complejas para ser explicadas exclusivamente con una sola razón. Desde luego, la guerra no es cualquier razón sin más, quizá sea la más irracional de todas. Pero la rapidez con la cual los comités superiores de las organizaciones libertarias cayeron bajo el control de una burocracia emergida de su propio seno tiene que ver también con razones endógenas del propio movimiento.

“Marianet” ha sido acusado injustamente por algunos como el responsable de estos desaguisados en periodos de guerra. Gracias a él se conservan los archivos de la CNT. El contrato referente a los archivos de la  CNT fue firmado el 11 de mayo de 1939 por él a título personal para evitar reclamaciones eventuales de parte del régimen de Franco. En este contrato se trata de 21 cajas con 106 paquetes. Estas cajas fueron enviadas a Inglaterra el mismo día. El inventario del archivo CNT hecho en aquella época (sin título y sin fecha) contiene descripciones concisas de los paquetes de documentos.

Gracias a “Marianet” se consevan los archivos históricos de la CNT. Él encargo esta misión de rescate de los archivos a Simón Radowitzky

La mayoría de los documentos se refieren a organizaciones nacionales y proceden del archivo del Comité Nacional. Datan del período del secretariado de Mariano Vázquez. El encargado de esta misión de rescate de los archivos no es otro que Simón Radowitzky, al que “Marianet” le dice que tenía que llevarse los archivos de la CNT. Radowitzky los llevó a Francia. Él, junto a Martin Gudell, que era su superior, los llevan hasta la frontera. Vuelve, se queda unos días más, y pasa la frontera, y va a parar al campo de concentración de Saint Cyprien sobre las costas del mar mediterráneo, donde el hambre y el frío eran constantes, donde había un kilo de pan para repartir entre 25 compañeros.

Logra escapar, ayudado por otros compañeros. Lo llevan a Montpellier, luego a París, para pasar a Bélgica y después a México con identidad cubana donde fallecería en el exilio en 1956.

En 1947 los archivos de la CNT y FAI, fueron transportados a Amsterdam, al Instituto Internacional de Historia, donde quedaron cerrados en custodia durante 36 años en espera de un desarollo favorable en España donde la CNT existía clandestinamente

En cuanto a sus ideas, siempre lucho por mantener la unidad y evitar la atomización de la  CNT lo que le llevo a un pequeño enfrentamiento que se puede resumir en esta frase cuando Lucía Sánchez Saornil, ex secretaria de redacción de CNT de Madrid, fue invitada por Mariano R. Vázquez, Marianet, Secretario General de la CNT catalana, a ocupar una tribuna femenina, responde: “No recojo tu sugerencia porque mis ambiciones van más lejos; tengo el proyecto de crear un órgano independiente para servir exclusivamente a los fines que me he propuesto”.

Conocer la historia de “Marianet” es una labor complicada no solo por la “amnesia histórica” impuesta, también por la poca información recopilada sobre su persona.

Según algunas anotaciones e informes referidos por otros se cita su exilio en Francia y de su destino en este país. Manel Aisa Pampols hace mención en un artículo suyo sobre la organización de los libertarios en la clandestinidad. Como indica el autor del artículo, con la perdida de Cataluña, Mariano fijo su residencia en Paris junto a otros anarquistas que huyen y consiguen organizarse fuera de España y forma el Consejo General del Movimiento Libertario, organismo del que fue nombrado Secretario. Desde esta posición trata de mantenerse en comunicación con los que se hayan agrupados en los campos de concentración y también con aquellos que seguían en España, procurando en algunos casos las conexiones necesarias para que pudieran huir.

En “Represión contra la CNT” (1939-1949) de Angel Herrín López, en el apartado en el que habla de la Brigada Politico-Social de Franco en todo lo relativo a sus métodos de infiltración y control, afirma que esta infiltración de la policia fascista no solo se producía en territorio español sino también en el exilio y fruto de una de estas, José Hungría, Teniente Coronel Jefe de los Servicios de Información Militar, recibe la notificación en julio de 1939 de que “Marianet” se haya en Francia y que el infiltrado se ha ganado su confianza. Sin embargo, no será el franquismo lo que mate a “Marianet”, en junio del año 1939 fallece debido a un accidente, muere ahogado, algo que no deja de extrañar puesto que se comentaba que era un excelente nadador.

PUBLICADO POR FRANCISCO CORTÉS

 

UNA HISTORIA DESCONOCIDA “El pueblo gitano en la Guerra Civil”

Las vicisitudes de la minoría más grande del Estado español en una contienda que les sobrevino.

David Martín Sánchez

¿Dónde estaban los gitanos y las gitanas durante la Guerra Civil? ¿Acaso desaparecieron? ¿Cuál fue su comportamiento ante los acontecimientos que estaban sucediendo? Ninguna respuesta en los libros de texto, y eso que es la minoría más numerosa de todo el Estado.

El pueblo gitano siguió conviviendo con el resto de la sociedad, también vivió el exilio, la lucha por una determinada causa, por ideales o por la fuerza de la coacción, y, sobre todo, sufrió las consecuencias de la barbarie. Pero han de tenerse en cuenta una serie de cuestiones intrínsecas a la naturaleza de este pueblo que nos ayudarán a comprender cómo afrontó las penurias de esta guerra.

El pueblo gitano, como grupo humano, no se posicionó a favor o en contra de ninguna facción de la contienda, evitaban verse involucrados en una guerra que no era la suya. Su alto sentimiento apátrida y su fuerte repulsa a la política impuesta por los Estados eran razones suficientes para justificar esta distancia. Sin duda, entre el resto de españoles la pertenencia a uno u otro bando durante la guerra se debió a diferentes factores, como la ideología o el lugar donde residían cuando se produjo el levantamiento. El pueblo gitano, como grupo humano, no se posicionó a favor o en contra de ninguna facción de la contienda En el caso de los componentes de esta etnia, al no recibir ningún trato de favor destacable por parte de los nacionales ni por parte de los republicanos, no supieron muy bien dónde situarse. No obstante, esto no significa que no hubiese casos anecdóticos de implicación en la propia guerra.

El ideal anarquista fue el que más atrajo a estos miembros de la comunidad gitana que sí participaron. Encontramos casos como el de un secretario general de la CNT llamado Mariano Rodrí­guez Vázquez y apodado Marianet, un joven gitano que se empapó de la ideología anarquista durante su estancia en la cárcel, donde conoció a otros libertarios, y cuya biografía está recogida en un libro escrito por Manuel Muñoz y publicado en México en 1960; o el caso de Helios Gómez, otro gitano, famoso internacionalmente por su obra pictorica, muy vinculado al anarcosindicalismo andaluz desde antes de la guerra, aunque en 1930 pasara a formar parte de las filas del comunismo; u otros muchos casos anónimos, como los gitanos y gitanas que formaban parte de la Colectividad Adelante de Lleida, o los gitanos milicianos capturados tras la caída de San Sebastián y trasladados al campo de trabajo de Gurs, en Francia.Encontramos casos de implicación en ambos bandos, como el de “Marianet”, secretario general de la CNT, o el de “El Pele”, defensor de la tradición y la religión, beatificado por el Vaticano en 1997.

Por otro lado, si debemos destacar un gitano posicionado en el polo contrario, ése sería Ceferino Jiménez Malla, “El Pele”, que fue más un defensor de la tradición y la religión que icono de la causa nacional. Tanto es así que en 1997 fue beatificado por el Vaticano.

Las fuentes orales del propio pueblo gitano dejan traslucir esa desconfianza por la participación en una guerra de “payos”, en una guerra que no era suya pero cuyo horror vivieron hasta las ultimas consecuencias, recordando los fusilamientos sufridos por parte de ambos bandos, las vejaciones soportadas a manos de las autoridades militares y policiales durante y después de la contienda, y el exilio forzado que tuvieron que realizar a Francia e incluso a América.

Se ha dado el caso también de algún componente del pueblo gitano que, huyendo de la Guerra Civil española, acabó en el campo nazi de Auschwitz, donde, aparte de judíos, se exterminaba a los gitanos. Más ancianos nos cuentan que cuando estaban en el frente intentaban pasar desapercibidos respecto a su condición de gitanos, ya que no les favorecía en absoluto dados los múltiples prejuicios que se arrastran desde hace siglos acerca de su pueblo. Gitanos vascos que hablaban euskera y francés sirvieron a las órdenes de famosos oficiales como Beorlegui, aprovechando su conocimiento de estas lenguas y del territorio; otros, por el contrario, ayudaron a cruzar la frontera a numerosos exiliados.

Y así, cientos de anécdotas que conforman las piezas de un puzle que poco a poco se van juntando. Son sus recuerdos, su participación en los episodios de la Historia de este país, su reivindicación a la aportación de la creación de esta sociedad en la que vivimos, haya sido buena o mala la deriva de la sociedad.

Asignatura pendiente de la historiografía

Este pequeño acercamiento nos sirve para adentrarnos, aunque sea de manera somera, en un mundo apenas conocido y en el que encontramos a un pueblo arrastrado a una contienda plagada de ismos, sin que políticos y teóricos se dieran cuenta de que los gitanos y las gitanas tenían un sentido de comunidad solidaria mayor que muchos comunistas, que su carácter apátrida, anticapitalista e independiente era superior al de un gran número de anarquistas, que su devoción religiosa era similar a la de los franquistas. Es un apartado que necesita un estudio riguroso para completar así la historiografía de la llamada Guerra Civil española.

 

MARIANO RODRIGUEZ VAZQUEZ, “MARIANET”

Pertenecía a la etnia gitana y quedó huérfano de niño, razón por la cual pasó parte de su infancia en el Asilo Durán, de donde huyó a menudo. De jovencito se dedicó a la delincuencia y fue encerrado en la prisión, donde el contacto con prisioneros libertarios y maestros racionalistas adoptó el anarcosindicalismo y abandonó la delincuencia.

Trabajó como albañil y en 1931 se afilió a la CRTC de CNT. En agosto de ese mismo año asistió al Plenario de Sindicatos en Barcelona como delegado del Sindicato de la Construcción. En septiembre fue uno de los organizadores de la huelga de la construcción que llevará cuatro meses y debido a su participación en un tiroteo con las fuerzas del orden en el local de la calle Mercaderes fue detenido y confinado en el barco Antonio López, pasando después a la prisión de Mataró ya la cárcel Modelo de Barcelona .

Entre 1934 y 1936 fue presidente del Sindicato de la Construcción de CNT, secretario de la Federación Local de Sindicatos de CNT de Barcelona y secretario de la CRTC. Combinó la pertenencia a cargos dirigentes del sindicato con la participación en los grupos de acción. En enero de 1933 participó en el ataque a las Atarazanas de Barcelona y en la sublevación de la Federación Anarquista Ibérica, y fue nuevamente encarcelado en el buque Manuel Arnús. A principios de 1935 fue nuevamente encarcelado en San Miguel de los Reyes (Valencia).

En febrero de 1936 fue miembro del Comité Pro Presos y redactor de la página sindical local de Solidaridad Obrera”. Finalmente, en noviembre de 1936 fue nombrado Secretario General de CNT en sustitución de Horacio Martínez Prieto, manteniéndose en el cargo durante toda la guerra civil española. Logró una gran popularidad. Durante estos años vivió en Madrid y en Valencia siguiendo el gobierno republicano, convirtiéndose en un partidario acérrimo de la colaboración con el gobierno asumida por CNTFAI, al tiempo que asumía una férrea labor de centralización del poder. Durante los hechos de mayo de 1937 fue duramente censurado por pedir moderación y apoyar sin condiciones el gobierno de Juan Negrín.

El 23 de enero de 1939, cuando ya era próxima la derrota definitiva, trasladó los comités anarquistas a Figueres y atravesó la frontera para San Juan de las Abadesas .

Una vez en el exilio se estableció en la Champaña, donde encabezó el Consejo General del Movimiento Libertario Español e intentó reorganizar el Comité Nacional de CNT, del que seguía siendo secretario general. Firmó el contrato de depósito de los archivos de CNT en el International Institute of Social History de Amsterdam. Murió poco después en extrañas circunstancias cuando se bañaba en el río Marne. Su compañera, Conchita Dávila, se exilió en México donde murió el 30 de agosto de 1974 .

Obras

“Presente y futuro” (1938),  El 19 de julio y apoyo significaciones” (1938)

 

 

MARIANO RODRIGUEZ VAZQUEZ, “MARIANET”, GITANO Y DIRIGENTE LIBERTARIO DURANTE LA GUERRA CIVIL

Por Demetrio Gómez

Mariano Rodríguez Vázquez, conocido como Marianet
Mariano Rodríguez Vázquez, conocido como Marianet

Mariano Rodríguez Vázquez, conocido como Marianet, gitano y Secretario General de CNT durante el periodo de la Guerra Civil.

Empezar a hablar de memoria histórica gitana durante la Guerra Civil es una tarea cada vez más urgente, no solo por la propia autoestima del Pueblo Rroma en España sino también para que desde la sociedad mayoritaria se cree esa empatía necesaria para obtener un respeto tanto tiempo perseguido, todos y todas sufrimos en esa guerra fraticida.

Hasta el momento a los roma nos han relegado a la invisibilidad o como mucho se ha explotado un estereotipo folclórico y/o conservador nacionalcatólico, imagen que ha visto reforzada con la beatificación de Ceferino Giménez Maya “El Pele” por parte de Juan Pablo II que se encargo de hacer “beatificaciones express” de algunos caídos del Frente Nacional, los militares golpistas y fascistas. No voy a dedicar muchas líneas sobre la historia oficial de este beato, aunque otras fuentes no coinciden con esa versión oficial de candida beatitud, pero si me parece poco coherente como persona de izquierdas y progresista que esa referencia reaccionaria sea la única que se maneja popularmente sobre los gitanos en ese periodo amargo y que incluso los más “progresistas” comulguen con ese ensalzamiento que más parece una maniobra política conservadora que un acto de justicia real.

Para saber algo sobre este luchador anarquista debemos constatar que existen ciertos obstáculos que dificultan poder dar una visión detallada no solo por la “amnesia histórica” impuesta también por la poca información recopilada sobre este personaje en concreto. Para poder retratarlo debemos acudir a referencias más o menos directas que se han registrado en biografías o apuntes sobre otros personajes relevantes coetáneos, esto provoca una impresión, como poco, de curiosidad más cuando además desarrollo su labor como Secretario General de CNT justo en el periodo de la Guerra Civil. Fue contemporáneo y vecino de Helios Gómez, otro gitano revolucionario anarco-comunista, aunque de este último tenemos un poco más de información debido a su actividad artística en favor de la causa republicana.

Es importante que nos situemos en el contexto ideológico e histórico si queremos comprender este periodo acelerado de convulsiones y el papel que Mariano Rodríguez Vázquez, “Marianet” jugó en este momento histórico no tan lejano.

La CNT fue fundada en 1910 en Barcelona. Era una asociación sindicalista revolucionaria que continuaba la tradición anarquista de España. Desde su introducción en España en 1868 por el amigo de Bakunin, Giuseppe Fanelli, el anarquismo tenía sus seguidores en Cataluña, sobre todo en Barcelona y entre los obreros rurales y campesinos pobres en Andalucía. A principios del siglo veinte el centro de las actividades se encontraba en Cataluña entre los trabajadores industriales que estaban bajo la influencia del sindicalismo francés.

Para muchos anarquistas la huelga general era el arma principal que, en su opinión, conduciría a la revolución y el derrumbamiento del Estado. Los anarcosindicalistas rechazaban toda organización política. Querían organizar la sociedad a base de sindicatos que deberían controlar la producción y la distribución de manera que todo poder viniera a los producentes.

En la España de los años 30 la presencia de un amplio movimiento anarquista era una anomalía con respecto a lo que ocurría en otros países europeos. CNT que, en un principio, era una organización sindicalista revolucionaria, derivó hacia el anarcosindicalismo. Para muchos trabajadores de la época, la utopía anarquista era una realidad alcanzable. Lejos de plantear la lucha proletaria como un empeño por conseguir únicamente mejoras concretas en las condiciones de trabajo y en el nivel de vida, los anarquistas más radicales creían en una revolución libertaria que acabase con el injusto régimen social imperante en aquella época y trajese una nueva era de fraternidad e igualdad universal basada en una federación universal de comunas libres y en la abolición del dinero y de la propiedad privada. Ese modelo de sociedad futura se denominaba comunismo libertario.

En este contexto se desarrolla la vida de Mariano Rodríguez Vázquez, conocido como Marianet. Mariano Rodríguez Vázquez, era un joven albañil de etnía Rromaní (gitana) que conoció las ideas anarquistas en una estancia en prisión, hecho que le que influyo profundamente y que lo convirtió en un completo convencido por las ideas ácratas y que le hizo   participar en las organizaciones libertarias. Tal es su implicación que acabará convirtiéndose en Secretario General de la Confederación Nacional del Trabajo (1936–1939) cargo donde desempeñó un papel decisivo en el devenir anarcosindicalista y la vida política y social de la Guerra Civil Española.

Poco sabemos de su vida dentro del ámbito privado. Tuvo una compañera sentimental que se llamaba Conxita Dávila de la que no sabemos su fecha y lugar de nacimiento pero si que se exilió a México hasta el fin de sus días en 1974.

Tampoco manejamos demasiados datos de él hasta el estallido de la sublevación militar fascista y el registro de las acciones que realizan en la Cataluña de aquellos días y que finaliza, en esa primera avanzada, con el aplastamiento del movimiento golpista, es en ese momento cuando “Marianet” entra en escena con toda su fuerza.

En la foto milicianas en una barricada en Barcelona, año 36
En la foto milicianas en una barricada en Barcelona, año 36

Cuando el alzamiento militar nacionalista estalló, los anarcosindicalistas, ya lo esperaban y se habían entrenado.

Cuando la Guerra Civil Española estalló el 18 de julio 1936, los anarcosindicalistas, que ya lo esperaban y se habían entrenado, prepararon un plan de defensa de la ciudad, coordinando la acción de los también clandestinos grupos de defensa de barriada y de sindicato. Este plan, aunque pobre en medios, fue muy efectivo y llamo a la unión de otras fuerzas políticas pero también de algunos destacamentos de la Guardia Civil, Carabineros y de Asalto que se integraron de forma espontánea en los grupos de CNT.

El golpe militar nacionalista es vencido en Cataluña y es CNT quien se encuentra en una situación de superioridad respecto al resto de las fuerzas del Frente Popular y otros sindicatos, así como del estado republicano en Cataluña.

Con este éxito a sus espaldas, se ofrece la posibilidad de crear un gobierno a la CNT en Cataluña, sin embargo, después de muchas deliberaciones decidieron anteponer a la realización total de la revolución social anarquista, la victoria en la guerra, pues de haberse llevado ésta a cabo hubiera supuesto una cesura en la zona antifascista, así como hubiera dejado aislada internacionalmente a Cataluña y además pensaban que hubiera sido una imposición de los principios anarquistas sobre población no totalmente anarquista, repitiendo pues vicios autoritarios. Marianet en Julio del 36 mantiene, por tanto, posiciones conciliadoras tratando de unir grupos minoritarios antifascistas antes de llegar a la Revolución Social por los motivos anteriormente expuestos y se crea el 21 de julio en Cataluña el Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA). El Comité presentaba un claro predominio de las organizaciones anarquistas, si bien también se encontraban representadas en el mismo todas las fuerzas del Frente Popular (ERC, POUM, PSUC, Unión Republicana, Unió de Rabassaires y UGT).

El CCMA constituía mas que una duplicidad de funciones con respecto a la Generalidad y se creo debido a la confusión y caos reinante con respecto a las ciudades y sus cambios de bando, sin embargo no fue muy efectiva y se disuelve en septiembre para crear una gobierno de la Generalidad más fuerte, lo que choca con lo que estaba sucediendo en la calle, que estaba dominada por comités de barriada (casi siempre formados a iniciativa de militantes de la CNT), sindicatos (que estaban comenzando a incautar empresas) y milicias (que se habían   convertido en ejércitos obreros). Decidida la supresión del Consejo, se procedió a la negociación de la ampliación del gobierno de la Generalidad para incluir a todas las fuerzas antifascistas y sindicales. La idea era ganar eficacia y evitar la duplicidad de poder.

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Unos meses después en 1937, y gracias a la experiencia recogida en la “Escuela de Militante”, Manuel Buenacasa elabora el “Manual para el Militante” que fue aprobado por el Secretario General de CNT, “Marianet”, con este manual se persigue que el militante aprenda cuales son sus obligaciones y que sea consecuente con los principios y la conducta moral de la organización a la que se obligan a servir además de hacer hincapié en el analfabetismo que impedía la “Militancia Consciente” El manual fue duramente criticado posteriormente por otros autores anarquistas que ven en este libro una contradicción con el espíritu libertario y una perversión del ideal en favor del “bolchevismo”. Cuando se publica este libro ya hace más de un año que se está realizando una revolución autogestionaria desde la base, por los mismos trabajadores, sobre todo de CNT y UGT, varias etiquetas sindicales y políticas, y sin etiqueta alguna.

Marianet” tuvo que lidiar con momentos difíciles y complejos, en el año 38 con Aragón tomada por los Nacionales y Vinaroz recibiendo avanzadillas, queda el bando republicano partido en dos y las anteriores divisiones sindicales deciden olvidar sus diferencias y es así como surge la Alianza Sindical de CNT con UGT. La premura, la descoordinación debida a la guerra y otros factores provocan reacciones precipitadas que en condiciones normales no se habrían producido y quizás en ese momento era la única decisión posible, pero trajo consigo grandes concesiones casi impensables para CNT. Es el principio del fin del sueño de una Cataluña libertaria.

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Un gran número de expertos apuntan como causa de la derrota del movimiento anarquista en Cataluña a la degeneración burocrática del anarquismo catalán, su rápida “bolchevización” a partir de 1937 y su renuncia a cuotas de poder que se había ganado en la lucha callejera antifascista aunque el análisis debería ser mucho más profundo porque las circunstancias son demasiado complejas para ser explicadas exclusivamente con una sola razón. Desde luego, la guerra no es cualquier razón sin más, quizá sea la más irracional de todas. Pero la rapidez con la   cual los comités superiores de las organizaciones libertarias cayeron bajo el control de una burocracia emergida de su propio seno tiene que ver también con razones endógenas del propio movimiento.

Marianet” ha sido acusado injustamente por algunos como el responsable de estos desaguisados en periodos de guerra. Gracias a él se conservan los archivos de CNT. El contrato referente a los archivos de CNT fue firmado el 11 de mayo de 1939 por él a título personal para evitar reclamaciones eventuales de parte del régimen de Franco. En este contrato se trata de 21 cajas con 106 paquetes. Estas cajas fueron enviadas a Inglaterra al mismo día. El inventario del archivo de CNT hecho en aquella época (sin título y sin fecha) contiene descripciones concisas de los paquetes de documentos.

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Gracias a “Marianet” se consevan los archivos históricos de CNT. Él encargo esta misión de rescate de los archivos a Simón Radowitzky

Gracias a “Marianet” se consevan los archivos históricos de CNT. Él encargo esta misión de rescate de los archivos a Simón Radowitzky

La mayoría de los documentos se refieren a organizaciones nacionales y proceden del archivo del Comité Nacional. Datan del período del secretariado de Mariano Vázquez. El encargado de esta misión de rescate de los archivos no es otro que Simón Radowitzky, al que “Marianet” dice que tenía que llevarse los archivos de CNT. Radowitzky los llevó a Francia. Él, junto a Martin Gudell, que era su superior, los llevan hasta la frontera. Vuelve, se queda unos días más, y pasa la frontera, y va a parar al campo de concentración de Saint Cyprien sobre las costas del mar mediterráneo, donde el hambre y el frío eran constantes, donde había un kilo de pan para repartir entre 25 compañeros. Logra escapar, ayudado por otros compañeros. Lo llevan a Montpellier, luego a París, para pasar a Bélgica y después a México con identidad cubana donde Radowitzky fallecería en el exilio en 1956.

En 1947 los archivos de CNT y FAI fueron transportados a Ámsterdam, al Instituto Internacional de Historia, donde quedaron cerrados en custodia durante 36 años en espera de un desarrollo favorable en España donde CNT existía clandestinamente

En cuanto a sus ideas, siempre lucho por mantener la unidad y evitar la atomización de la CNT lo que le llevo a un pequeño enfrentamiento que se puede resumir en esta frase cuando Lucía Sánchez Saornil, ex secretaria de redacción de CNT de Madrid, fue invitada por Mariano R. Vázquez, Marianet, Secretario General de CNT, a ocupar una tribuna femenina, responde: “No recojo tu sugerencia porque mis ambiciones van más lejos; tengo el proyecto de crear un órgano independiente para servir exclusivamente a los fines que me he propuesto”.

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Conocer la historia de “Marianet” es una labor complicada no solo por la “amnesia histórica” impuesta, también por la poca información recopilada sobre su persona.

Conocer la historia de “Marianet” es una labor complicada no solo por la “amnesia histórica” impuesta, también por la poca información recopilada sobre su persona.

Según algunas anotaciones e informes referidos por otros se cita su exilio a Francia y de su destino en este país. Manel Aisa Pampols hace mención en un artículo suyo sobre la organización de los libertarios en la clandestinidad. Como indica el autor del artículo, con la perdida de Cataluña, Mariano fijo su residencia en Paris junto a otros anarquistas que huyen y consiguen organizarse fuera de España y forma el Consejo General del Movimiento Libertario, organismo del que fue nombrado Secretario. Desde esta posición trata de mantenerse en comunicación con los que se hayan agrupados en los campos de concentración y también con aquellos que seguían en España, procurando en algunos casos las conexiones necesarias para que pudieran huir. En “Represión contra la CNT (1939-1949)” de Angel Herrerín López, en el apartado en el que habla de la Brigada Politico-Social de Franco en todo lo relativo a sus métodos de infiltración y control, afirma que esta infiltración de la policía fascista no solo se producía en territorio español sino también en el exilio y fruto de una de estas, José Hungría, Teniente Coronel Jefe de los Servicios de Información Militar, recibe la notificación en julio de 1939 de que “Marianet” se haya en Francia y que el infiltrado se ha ganado su confianza. Sin embargo, no será el franquismo lo que mate a “Marianet”, ya que en junio del año 1939 fallece debido a un accidente, muere ahogado, algo que no deja de extrañar puesto que se comentaba que era un excelente nadador.

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CNT Mexico DF mayo 1956

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1936
1936

Mariano R. Vázquez ‘Marianet’ – Un retrato a pluma de ‘Farquhar McHarg’

Mariano R. Vázquez ‘Marianet’ – Un retrato a pluma de ‘Farquhar McHarg

Mariano R. Vázquez (1909-1939)
Mariano R. Vázquez (1909-1939)

Noviembre de 1936: “Farquhar estaba convencido de que las cosas empezaron a ir mal en 1936 con el vertiginoso ascenso al poder de Mariano R. Vázquez. ‘Marianet’, como se le conocía, era el protegido del secretario general colaboracionista de la CNT, Horacio Martínez Prieto, y Juan García Oliver, primer puesto al cargo de secretario regional de la CNT catalana, en noviembre de 1936, al cargo de Secretario General del Comité Nacional de la CNT.

“Según Farquhar, fue Marianet quien, en gran parte sin ayuda, pero hábilmente asistida por Montseny, Esgleas y otros que deberían haberlo sabido mejor”, comenzó a sofocar el proceso revolucionario con su deudora burocracia y cobardía hacia los gobiernos de Cataluña y Madrid, y Los cónsules británico y francés en Barcelona aseguraron que la CNT no socializara los importantes intereses comerciales de esos países en Cataluña, (España). Trágicamente, la mayoría de los miembros aceptaron esto, al permitir que las patrullas callejeras de la CNTFAI sean reemplazadas primero por el Comité Central de Milicias Antifascistas, luego por las fuerzas de seguridad que responden solo ante el Consejo de Defensa de la Generalidad …

Fue Marianet quien, en noviembre de 1936, insistió, junto con el Montseny, en que Durruti retirara su columna de milicias del frente de Aragón, (España) para ayudar al asediado Madrid, (España) un movimiento de propaganda totalmente cosmético e innecesario destinado a cubrir la vergüenza de los líderes prominentes. después de la protesta pública que siguió cuando ellos y los otros “ministros” del gabinete abandonaron la capital de Valencia, (España).

“A los pocos días de su llegada a la capital, Durruti murió, asesinado ‘accidentalmente’ por su ‘asesor’ militar, el sargento José Manzana. No fue un accidente. García Oliver, el ex compañero de Durruti y el Ministro de Justicia de la CNT en el gobierno de Largo Caballero, cubrió los detalles de la forma en que murió Durruti, instruyendo a los testigos y a los involucrados en la investigación para que permanezcan en silencio, insistiendo en la falsedad que había cometido. disparado por un francotirador franquista mientras recorría la línea del frente …

Joaquín Ascaso Budria (1906/1907 –1977)
Joaquín Ascaso Budria (1906/1907 –1977)

Mayo de 1937: “En mayo de 1937, los carabineros republicanos españoles en el puesto fronterizo de Puigcerdá detuvieron y registraron un vehículo del personal de la CNT que llevaba a dos miembros del Comité Nacional de la CNT: Máximo Peris García y Aurelio Pernia Álvarez. El conductor fue Gregorio Elías Soriano. En el auto encontraron maletas con barras de oro y piedras preciosas por un valor de 700,000 pesetas. Amenazados con la ejecución sumaria a menos que admitieran a quién pertenecía el transporte, la pareja dio una declaración por escrito de que el secretario general de la CNT, Marianet, les entregó el oro y las gemas para vender en Francia. Las ganancias de la venta, afirmaron, se utilizarían para comprar bienes y equipos para la organización.

Cuando el Comité Nacional se enteró de los arrestos y de la condenada confesión de sus dos miembros, Marianet ordenó al abogado de la CNT Benito Pavón que los sacara de la vergonzosa situación en la que ahora se encuentran. Su consejo fue encontrar a alguien de buena reputación moral dentro de la organización, actuar como chivos expiatorios y responsabilizarse del contrabando. Esa persona, por sugerencia de Marianet y Esgleas, fue Joaquín Ascaso, presidente de la problemática y vergonzosa, ante el Comité Nacional y Catalán de la CNT que es el Consejo independiente de Aragón. Por supuesto, la elección de Ascaso como delincuente de caída tuvo un doble propósito, con la posibilidad de que la CNT se excluyera del gobierno de Negrín, a pesar de la dura presión de Marianet, Montseny y Esgleas para los cargos ministeriales en la nueva administración. Un Comité Nacional ahora desesperado estaba listo para aprovechar cualquier excusa para demostrar su respetabilidad, especialmente si era a costa y en detrimento de la reputación del Consejo de Aragón, cuyo radical programa de socialización lo había causado y los comités regionales eran serios. malestar político

Cuando Esgleas inicialmente le propuso la idea a Joaquín Ascaso, en Mayo de 1937, jugó en la incómoda situación que la aventura crearía para la CNT cuando se presentara ante los tribunales, prometiendo a Ascaso que si aceptaba ser el chivo expiatorio, el caso se trataría. Rápido, y él no estaría en peligro. García Oliver, el entonces saliente ministro de Justicia en el gobierno de Largo Caballero, se aseguraría de que los archivos desaparecieran. Así que, como buen militante, y en contra de mi consejo, así como el de Antonio Ortíz, jefe de la 25ª División Confederal en Caspe, Ascaso, ingenua y desinteresadamente, aceptó llevar la lata de Marianet y Esgleas para salvar la buena reputación de la CNT.

17 de mayo de 1937: “Marianet era un partidario” incondicional “del gobierno de Negrín que llegó al poder el 17 de mayo de 1937 a raíz de las provocaciones estalinistas de ese mes en la Central Telefónica de Barcelona. También es indiscutible que Marianet y sus agentes, incluidos Montseny y Esgleas aquí, estaban constantemente maniobrando para la participación plena de la CNTFAI en el gobierno de Negrín, y buscaban negociaciones de paz con Franco. 

En agosto de 1937, fue Marianet quien dio el golpe de gracia a la revolución con una carta a su héroe, el primer ministro Dr. Juan Negrín, repudiando el Concilio de Aragón, el último órgano restante del poder revolucionario popular en España, sacrificando así la CNT. Logros e influencia en la región y ofreciéndoles ser aplastados por los estalinistas y los republicanos burgueses.

 

Germinal Esgleas, seudónimo de Josep Esgleas I Jaume (1903- 1981) y Federica Montseny Mañé (1905 - 1994)
Germinal Esgleas, seudónimo de Josep Esgleas I Jaume (1903- 1981) y Federica Montseny Mañé (1905 – 1994)

Agosto de 1937 :Ortíz advirtió a Ascaso que se estaba preparando: ‘¿No puedes ver lo que estás haciendo?’ él dijo.‘Usted está entregando a Aragón, al Consejo, a los colectivos y todo lo que hemos logrado durante los últimos doce meses solo para mantener a estos miserables y cobardes gilipollas fuera de la cárcel. ‘Marianet y Esgleas deben tener la gracia de admitir lo que han hecho y renunciar al Comité Nacional’. Nuestras protestas fueron desatendidas. El archivo, uno grande y gordo, no se extravió; Pasó directamente a las manos del nuevo Ministro de Justicia, Manuel de Irujo, un acto deliberado de Esgleas y Marianet para incriminar a Ascaso quien, a pesar de todo, continuó insistiendo en la responsabilidad de la operación de contrabando. Ascaso finalmente fue arrestado el 12 de agosto cuando se preparaba para regresar a Caspe, Bajo Aragón-Caspe, Zaragoza, Aragon, (España) después de un pleno de la CNT de comités regionales en Valencia, (España). Su arresto coincidió con el anuncio público del presidente Azaña sobre la disolución del Consejo de Aragón. Tanto el juez de instrucción como el fiscal estatal en el caso, Eduardo Ortega y Gasset, sabían que Ascaso era inocente del crimen que había confesado y lo instaron a defender su buen nombre e integridad al negarse a responsabilizarse. Pero Ascaso, camarada leal que era, mantuvo su confesión, afirmando que el oro y las joyas procedían de los comités revolucionarios de Aragón y él, personalmente, los había entregado a los dos representantes del Comité Nacional para que los vendieran en Francia para comprar el equipo agrícola que tanto necesitaba. Por los colectivos aragoneses.

Antonio Ortiz Ramírez (1907 - 1996).
Antonio Ortiz Ramírez (1907 – 1996).

El caso, sin embargo, fue retirado y Ascaso fue liberado después de 32 días sin fianza ni cargos pendientes. Negrín había logrado su objetivo: Marianet, Esgleas y el Comité Nacional estaban ahora firmemente en su bolsillo. Para cuando, por supuesto, ya era demasiado tarde para salvar a Aragón. Tan pronto como llegó la cosecha de agosto de 1937, los colectivos de Aragón fueron desmantelados por la fuerza y ​​saqueados brutalmente por la 11ª División del general estalinista Lister, un pogrom que, vergonzosamente, no fue cuestionado por ninguno de los comités nacionales y regionales de la CNT, que ordenaron las columnas anarquistas en El frente aragón que en ningún caso debían abandonar sus filas para acudir en ayuda de los colectivos. Los ‘notables’ se confabularon en todo esto para proteger su reputación, desacreditar un desafío a su hegemonía confederal y reforzar su candidatura a cambio de una cartera de Mickey Mouse en un gobierno estalinista. Los mismos ‘notables’, especialmente la señora Montseny, simplemente repetían el comportamiento traicionero y cobarde que habían exhibido durante el golpe de estado comunista en Barcelona, Vataluña, (España) cuatro meses antes, en Mayo de 1937, cuando instaron a los militantes a abandonar las barricadas y renunciar a sus armas.

Julio de 1938 : “Pero ese no fue el final del asunto. Estos ‘notables’, específicamente Marianet y Esgleas, difundieron rumores venenosos de que los compañeros Ascaso y Ortíz habían acumulado una fortuna personal en Francia por valor de millones, el mítico “Tesoro de Aragón”. El oro y las joyas descubiertas por los carabineros en Puigcerdá eran una gota en el océano según las historias que alimentaban a los molinos de rumores de la época. No es de extrañar entonces, con amenazas crecientes contra ellos por parte del alto mando militar liderado por los comunistas de Negrín y una campaña coordinada de susurros llevada a cabo por sus presuntos compañeros en su propio Comité Nacional, que el Mayor Antonio Ortíz, Joaquín Ascaso, ex presidente del Consejo de Aragón, y Otros nueve miembros de la 25 División del Ejército (la columna militarizada de la milicia de Ortíz) escaparon a Francia en las primeras horas del 5 de julio de 1938, donde se entregaron a los Gendarmes en Vic. Según el informe de la policía francesa, los hombres se morían de hambre y ninguno estaba en posesión de armas, dinero u objetos de valor. Cuando Farquhar se reunió con ellos en Perpignan al año siguiente, ninguno de ellos tenía una peseta a su nombre.

 

Ortiz y Ascaso con el grupo que huyó a Francia: de arriba a abajo y de izquierda a derecha: Valeriano Gordo, M. Terrer, Emilio, Salvador Vicente, no identificado, Joaquín Ascaso, Santaflorentina y Antonio Ortiz
Ortiz y Ascaso con el grupo que huyó a Francia: de arriba a abajo y de izquierda a derecha: Valeriano Gordo, M. Terrer, Emilio, Salvador Vicente, no identificado, Joaquín Ascaso, Santaflorentina y Antonio Ortiz

“La historia circulada por Esgleas y Marianet fue que los compañeros habían” abandonado “sus puestos y se habían fugado a Francia con fondos CNTFAI robados, y tenían la confesión”de Ascaso para probarlo. Miguel García Vivancos, un “camarada” ambicioso abovedado de la década de 1920 que había reemplazado a Ortíz como comandante de la 25ª División, fue uno de los más rápidos para denunciarlos como traidores, ordenando a sus hombres que les dispararan a la vista. No debía haber arresto, ni audiencia, ni juicio.

Sorprendentemente, y con la complicidad de todos los demás miembros del Comité Nacional, incluido, vergonzosamente, el ex compañero de armas de Farquhar, Juan García Oliver , el Comité Nacional emitió una orden de ‘captura y asesinato’ a la CNTFAI. Servicio, el Servicio de Información y Coordinación (SIC), que envió un equipo de ocho hombres, dirigido por dos psicópatas, José y Justo Bueno Pérez, a Francia para asesinar a los “fugitivos”. Ortíz y Ascaso sabían demasiado sobre los tratos financieros de Marianet y Esgleas para vivir. El plan era envenenarlos con arsénico suministrado por el representante de la FAI en París, Isla de Francia, (Francia) Facundo Roca Gascó, y administrado, aunque sin saberlo, por la viuda de Durruti, Émilienne Morin (Mimi), a quien nunca habrían sospechado. El complot fracasó, en parte debido a la incompetencia de los asesinos, pero principalmente al hecho de que la policía francesa arrestó a Ortíz y Ascaso el 10 de septiembre de 1938 y los mantuvo bajo custodia hasta abril de 1939, fecha en que terminó la guerra civil española. La conspiración para asesinar también resultó costosa para el Comité Nacional, con una factura de gastos de supuestos asesinos que superaba las 150.000 pesetas …

Enero de 1939: En enero de 1939, se sacaron de contrabando de España, por orden de Marianet, el último secretario general de la CNT al menos 6 millones de dólares en francos franceses, lingotes de oro, certificados de acciones, obras de arte y joyas. La República, y el primer secretario general de la ECM emigrada y el Ejecutivo MLE, nombrado por ellos mismos, entre cuyos titulares se encontraban Germinal Esgleas y Federica Montseny.

“En Francia, el primer puerto de escala de esta caravana cargada de tesoros de seis camiones y un automóvil fue el Chateau d’Aubiry. En el auto estaban Marianet (Vázquez), Montseny, Esgleas y el ubicuo, cosmopolita y alemán vendedor de celosía André Germaine*, una figura sombría que afirmaba haber estado presente en la mayoría de los puntos de inflexión potencialmente revolucionarios de la Europa posterior a 1918. desde el levantamiento de Espartakista en 1920 hasta las ocupaciones de fábricas en Italia y el levantamiento de Asturias en 1934. Hasta los últimos días de la Guerra Civil, Germaine había sido una oficial pagada de la CNTFAI con “responsabilidad especial” por la frontera de España con Francia.

“* André Germaine, masón y amigo íntimo de Pierre Bardou, propietario del Chateau d’Aubiry, era un funcionario de alto rango en el liberal y secular Gran Oriente de Francia, que emigró a Chile a fines de 1939, donde estableció una importante empresa de camiones. Murió en Santiago de Chile en 1964.

 

Château d'Aubiry (Céret)Château d’Aubiry (Céret)

“El conductor, ‘JMC’, un informador de la nómina de Cerrada, que era cómo conocía la operación clandestina, trabajó para José Minué, jefe del servicio de inteligencia exterior de la CNTFAI (Minué era el cuñado de Manuel Escorza del Val, Robespierre, republicano de España, el jefe moral y físicamente paralizado del Servicio de Información y Coordinación [SIC] de la CNTFAI (otro trabajo). Minué también estaba en el Consejo Ejecutivo de , y había desempeñado un papel destacado en la aplicación de la militarización, la colaboración gubernamental y la represión y asesinato de militantes de rango alto, los “incontrolables”.Farquhar lo despreciaba, considerándolo como uno de los hombres y mujeres culpables del colapso de la moral popular y la victoria definitiva de Franco.

Manuel Escorza del Val (1912-1968)
Manuel Escorza del Val (1912-1968)

“La historia de la caravana había sido confirmada a [Juan] Busquets, por un anciano trabajador de la finca en el castillo. Lo que pasó con los activos de la CNT sigue siendo un misterio hasta hoy. Esgleas inicialmente negó su existencia y se negó sistemáticamente a dar cuenta de ellos. Tampoco explicó qué pasó con los 2,5 millones de francos franceses que había recibido del Comité de Ayuda Española cuando se cerró formalmente en el verano de 1939.

Al final de la Guerra Civil Española, este comité, encabezado por el ex primer ministro y el presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, repartió los fondos gubernamentales restantes, en forma prorrateada, a cada uno de los partidos políticos y organizaciones de España, de los cuales 2,5 millones de francos se dividieron en partes iguales entre la CNT y la FAI. Juan García Oliver y Horacio Prieto fueron nominados, respectivamente, para recibir este dinero en nombre de las dos organizaciones. Más tarde, García Oliver le dijo a Farquhar que cuando él y Prieto visitaron Martínez Barrio, en presencia de Federica Montseny, cada uno recibió un millón y medio de francos en billetes de 1.000 francos. “El dinero ni siquiera tuvo tiempo de calentar nuestras manos”, recordó. “Cuando salíamos de la oficina de Ayuda, Germinal Esgleas estaba flotando afuera de la puerta esperándonos, como un buitre, para reclamar el dinero en nombre del Consejo Ejecutivo del MLE. No hace falta decir que la oposición de Esgleas a la colaboración del gobierno no le impidió aceptar un reparto de los fondos del gobierno.

“Poco después de llegar a Francia, Esgleas, con la asistencia financiera y legal de André Germaine, compró una propiedad en Dordogne, cerca de La Charrière, a tres kilómetros de Salon, donde estableció un hogar con Federica, que en ese momento había asumido el nombre de ‘Fanny Germaine’, tal vez para evitar ser extraditado de vuelta a la España franquista, aunque eso parece haber sido poco probable en la Francia anterior a la ocupación. André Germaine compró una granja contigua al mismo tiempo. De dónde vino su dinero era un misterio; basta con decir que Germaine fue signataria de las cuentas bancarias del Comité Nacional de la CNTFAI y fue responsable, a fines de 1938, de establecer y transferir los fondos del sindicato a la cuenta bancaria suiza del Comité Ejecutivo recientemente formado del MLE.

Capitán Alan Hugh Hillgarth (1899–1978)

Marzo de 1939: ‘El 17 de marzo de 1939, una semana después de cruzar al exilio en Francia, el Secretario General Marianet viajó a Londres con Bartolomé Pascual, José Pros y Facundo Roca Gascó, este último es el oficial de inteligencia de la CNTFAI con sede en París que se encargó el veneno destinado a asesinar a Ortíz y Ascaso, para una reunión secreta con funcionarios del Banco de Inglaterra en un intento por negociar la recuperación de fondos previamente transferidos al Reino Unido por el gobierno de Negrín. [Véase también aquí]. Esta reunión de Londres se había organizado a través de las oficinas del agregado naval británico con sede en Madrid, el Capitán Alan Hillgarth, un oficial de inteligencia británico con un firme integrista católico romano y ardientes simpatías franquistas.

“‘Otra razón para el viaje del Comité Nacional a Londres fue para establecer un enlace con el Coronel Segismundo Casado, jefe del ex Consejo de Defensa Nacional republicano, para coordinar el envío a Londres de cualquier activo económico y producto que pudiera ser sacado de contrabando de España.

Manuel González Marín (1898-1950) con el general Miaja, Madrid, marzo de 1939.
Manuel González Marín (1898-1950) con el general Miaja, Madrid, marzo de 1939.

Junio ​​de 1939: “El 18 de junio de ese mismo año, Marianet” murió, se ahogó mientras nadaba en un lago junto al río Marne, al sur de París. A pesar de que se sabía que era un buen nadador, el forense registró un veredicto de “muerte accidental por ahogamiento”.

Ese día fatídico en el picnic con Marianet estuvo presente José María Villanueva, miembro del servicio de inteligencia extranjero de la CNTFAI, que está hoy aquí con nosotros en esta sala. . . Farquhar asintió en dirección a un anciano bien vestido, sentado en la parte trasera de la habitación. El hombre le devolvió la mirada, desapasionadamente. Farquhar continuó: . . . al igual que los camaradas Esgleas y Montseny, todos los cuales vieron desde la costa como el “rey gitano de la unión de la construcción, el sobrenombre con el que se conocía a Marianet, lucharon sin poder hacer nada en el agua”. Nadie fue a su ayuda.

“Y así, el hombre que reemplazó a la desafortunada Marianet como secretaria general del Consejo Ejecutivo del MLE, fue Germinal Esgleas, un testigo y un beneficiario de su muerte”.

Farquhar se detuvo para tomar un trago de agua, luego reanudó:

“Otra declaración que tengo aquí, de García Oliver, afirma que inmediatamente después de la muerte de Marianet, tanto Esgleas, como el jefe de seguridad de la CNTFAI, Manuel Escorza, salieron directamente de la escena del accidente al apartamento del difunto y retiraron a los miles de los archivos que había estado guardando en los miembros de la CNTFAI. Es probable que también eliminara los documentos y extractos bancarios relacionados con los fondos de la CNT al mismo tiempo. ¿Qué fue de estos archivos y documentos?

—¡De Pistoleros! Las crónicas de Farquhar McHarg 3: 1920-24